La Balada de la Curva 9


Héctor seguía entrenando, para él aquel nuevo empleo era una mezcla singular. De algo nuevo con algo conocido, quizás aquel vehículo no estaba diseñado para volar, pero para la velocidad salvaje, casi incontrolable que desarrollaba era la que estuvo buscando.

—Creo que aprendes mejor directamente con la fiera que con el simulador, mocoso—comentó el ingeniero Hans, suplantando a Fangio en aquella sesión—; esto es lo más cercano a lo que creemos que será la primera entrega de la Pole y la primera competencia, las quinientas millas de Indianápolis.

—Estos circuitos ovalados son un poco monótonos, una vez donde sabes dónde están las curvas y las rectas se pierde la emoción—respondió el piloto con un tono confiado.

— ¡Me haces el favor y bajas el tonito, mocoso! Debes mantenerte alerta—el ingeniero al escuchar esa respuesta trataba de contener la risa, pero al mismo tiempo ese semblante de hombre serio—; detente en el pit, hay algo que no me gusta mucho en el sonido del motor.

“Lo bueno del mocoso, es que sabe acatar bien las órdenes como todo soldado y no es un niño mimado como algunos pilotos.” Pensó Hans mientras veía llegar al “Leopardo”.

El personal mecánico hacía su trabajo también, mientras el piloto contaba los segundos para regresar.

—Cómo lo supuse, el pistón número ocho no está trabajando en armonía con sus hermanos. Es algo que debemos atender y es bastante serio—aquellas palabras dejaron fríos a todos de la Escudería, era algo que estaba bastante mal.

— ¿Cuánto tiempo puede demorarse en reparar eso?

—No te va a gustar esa respuesta mocoso, créeme ¡Muchachos, el ejercicio se terminó! Quiero todo el personal llevando a “Leopardo” y por si acaso mocoso, eso es una orden para ti también. Regresa a tu casa y prepárate para mañana, que toca clases teóricas.

— No entiendo a qué se debe que la sesión usted quiera terminarla así de rápido.

En teoría, mientras más cilindros un pistón tiene más espacio y más robustez para hacer sus funciones, pero para el perfeccionista de Hans, un pistón que no trabaja en armonía con el resto es una señal que ese motor tan poderoso era una bomba de tiempo a la que había que desarmar a tiempo y no durante la competencia. Pero ¿Era cosa del piloto y sus exigencias alejadas del contexto del automovilismo lo que causó tal problema?

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