Si bien considero que ando a paso lento no sólo con el especial en cuestión, sino también con la lectura en general, más que todo por cuestiones personales que no vienen al caso, me parece que este segundo tomo de la obra es simplemente genial.

No es para menos, ya que se cierra una de las tramas secundarias del primer tomo que a mí parecer era una que debía cerrarse pronto, el mentado parásito que cayó en Tokiko y cuya cura dependía de otra trama secundaria, la historia personal de nuestro villano enmascarado. Quizás fue demasiado apresurado despachar este antagonista, al menos eso creo ya que posiblemente se encuentra vivo o con otro plan, uno cuyas motivaciones e historia me pareció bastante bien logradas; no es para menos, ya que no buscaba crear simpatía, ya que un chico enfermo que estaba encerrado en una institución escolar y que no era muy apreciado por su familia llega a convertirse en un villano no sólo excéntrico, sino uno que quiere vivir y superar esa enfermedad que padece.

Otro asunto a destacar aquí son los combates, si bien los considero un poco cortos, tiene un punto positivo enorme a su favor que es el hecho que van al grano y sin tanta habladurías de por medio, incluso siendo parodiado ese recurso en un punto en esta entrega, bastante inteligente cabe agregar, no parece que es la típica obra que debe recurrir al préstamo de ideas de otra ya establecida para buscar su propio sendero, a esto me refiero con el asunto de la alquimia.

Otro elemento a destacar serían los personajes o elenco de soporte, vaya que se han comportado bien hasta ahora ese grupo conformado por la hermana del protagonista y sus compañeros de estudios, que no se comportan como una carga sino como lo que son, personas que si bien no comprenden plenamente lo que sucede, están ahí apoyando a Kazuki.

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