Ya quitado del medio el tema de la literatura de dudosa calidad y otros temas, creo que me toca dedicarle unas cuantas líneas a otros temas, considerando que el tema del que más estoy escribiendo recientemente, la política, tiene tantas aristas que lo mejor es descansar un momento del mismo. Digo, hasta yo me canso del mencionado tema, pero siento que es mi deber escribir de ese tema para dar a conocer mi punto de vista.

Pero el presente mar de letras no va de ese tema, en los últimos días en los cuales no he escrito mucho mis historias, la idea de alejarme de la ciencia ficción al menos por un instante y como dudo que cierto colega escribidor, esa palabra existe señores, vaya a leer estas líneas creo que es momento de extenderme.

Más ahora que estoy tomando como nuevo objetivo, escribir (intentos de) artículos que tengan un número de mil palabras, en ocasiones con un pequeño margen de llegar a algo más del número expuesto, algo que es bueno, aunque hay días que escribo al menos dos artículos de esa extensión al día, aunque con la consecuencia de sentirme agotado después de todo eso.

No sé si sea correcto equiparar el género costumbrista con el que se le apoda como rebanada de vida, la traducción literal, un género que fue bastante prolífico en el cine adolescente de los años ochenta y que ahora se mudó al país de los kimonos quizás para morir. Así que pensé que sería bueno que algunos que aglomeramos palabras pudieran dar su toque al mencionado género, uno que no debería morir.

Tampoco es que el camino que ha estado tomando con los japoneses sea del todo bueno, no tengo nada en contra de mezclar los géneros de los relatos, pero esto de contar historias que no llevan a nada y englobada en el entorno escolar no es algo precisamente me interese mucho, aunque también tiene que ver con el hecho que buena parte de la población que consume el anime siempre ha sido joven, al punto de que en muchos casos siguen dentro de los confines de escuelas o institutos; a duras penas los universitarios tienen tiempo para ver una serie u otra actividad.

Como no me lo pidieron, considero que los universos ficticios mancomunados o conectados no son una mala idea, siempre y cuando el asunto de la continuidad de las diferentes historias sean respetadas; de hecho  no es una tarea fácil de lograr, aunque extrañamente con el género arriba mencionado, quiero creer, que el manejo de la continuidad es un elemento un poco más fácil de manejar.

Aunque creo que el asunto de manejar una continuidad de sucesos y un abanico creciente de personajes que entran y salen, es un asunto que no cualquiera puede manejar, no por nada las casas editoriales de los que usan supera mallas pasan bastante trabajo con el tema.

A todas estas y gracias a un problema de filtración que está dando de qué hablar en el edificio donde vivo, es uno de esos temas serios (aparte de las recién llegadas rondas de los residentes para proteger el edificio) he estado pensando no solo en regresar a ese extraño género al cual le dediqué buena parte de mis primeros relatos, sino que tratar de tejer un universo mancomunado alrededor de algunas ideas de esa historia y quién sabe si pueda hacer algo más ambicioso.

Debo ser honesto, luego de ciertos episodios en mi vida, pensé que no tenía muchas ganas de regresar al género al que denominaba simplemente como drama, aunque no sé qué tan correcto sea la clasificación que le daba, la ventaja de todo este tema es que no es rock pesado. Mira que clasificar mal una banda de rock pesado te puede pesar, ya que no hay género musical con más ramificaciones que el rock pesado que parece más un conejo en celo que un género musical. De hecho, ese es otro tema, pero el asunto es que nuevamente me ando desviando del tema original, pero creo que como este es mi artículo, yo me hago responsable de lo que aparece; además creo que alguien debía comentarlo, por mucho que se quejen los defensores del mencionado género.

Lo mejor de no solo crear un universo, sino escribir una historia donde la ciencia ficción o el terror no son los géneros predominantes, es un cambio que ciertamente merecía; pero el chiste radica en ¿Cuándo comenzará la producción de dicho relato? Realmente no tengo idea, quizás tenga que tomar el consejo que dio el escritor Stephen King y aplicarlo no a estos mares de letras sino también a mis (intentos de) relato, digo también se merecen algo de cariño y creo que en los últimos días no les doy la importancia que realmente tienen para mí.

Cuando en días pasados, esos relatos eran material que salía de lo que me quedaba de corazón, pero bueno, debe ser por el hecho que este loco sueño de vivir de escribir comencé a desecharlo, aunque si las cosas siguen así, tendré que hacer lo mismo con esto de ejercer por mi cuenta, dada la situación de la cuna de libertadores. Donde, por mucho que hablen unos que están con el pueblo defendiendo al pueblo y a su cultura, lo que salta a la vista es que están por otras razones ajenas a las letras; de hecho no es algo nuevo ya que desde hace tiempo creo que la literatura criolla venezolana la siento como desfasada.

Pero escribir ha sido, desde que comencé a escribir en esta cosa, algo más que una terapia así como también algo más que un pequeño rincón donde doy a conocer mis relatos y mis opiniones de diferentes temas; así que mi compromiso de ahora en adelante será quitarle el polvo a la sección de relatos y mantenerla fresca. Si bien he estado compartiendo material nuevo, lo ideal es que lo repita pero a una escala mucho mayor y de forma más seria.

 

Anuncios