Es extraño, quien fuese recordado por ser el peor guionista que cayese en La Casa de las Ideas, tuvo un buen momento en la Distinguida Competencia escribiendo novelas gráficas de los personajes más reconocidos; la presente es una secuela de una que ya fue reseñada, el largo halloween, pero esta sirve a modo de secuela. Se ambienta en aquellos primeros cuatro años de carrera de nuestro murciélago.

Nuevamente, hay un asesino haciendo de las suyas aunque sus víctimas no se limitan a los integrantes de las familias criminales de la ciudad donde el caballero de la noche merodea, sino que a los uniformados de la Policía están también en la lista. No es para menos, los archivos que pertenecían al anterior fiscal de distrito ahora convertido en un criminal, sirven como base de investigación para la Policía así como da señales de quienes son las víctimas. Si bien el asesino comienza con un patrón similar, es decir que las muertes están relacionadas con alguna festividad.

Quizás en un momento eso se sienta ya cansino, pero las tramas secundarias ayudan bastante aquí, siendo  revisiones a detalles que simplemente debas saber cómo va a concluir todo. De hecho, las apariciones de villanos más reconocidos de nuestro vigilante tienen unos buenos momentos, como el juicio civil que le hacen a Harvey, por dar un ejemplo. Los nuevos personajes que se agregaron en ese magnífico relato llamado año uno y los que este autor fue agregando; pero esta serie de trece entregas es una muestra de lo que una vez fue el talento del señor Loeb.

He visto esta obra reseñada entre las mejores del personaje en cuestión, quizás se sienta derivada de la ya mencionada historia, así como del maravilloso año uno, también sirve para revisar y refrescar ciertos elementos de los mitos del murciélago, que ciertamente se lo merecían, en concreto la relación entre Bruce y su primer pupilo, una historia que ciertamente merecía un retoque.

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