Londres tenía un punto en común con pistas del simulador, en la realidad eran otra cosa y Héctor tenía una visión muy concreta de aquella ciudad. Para él, era la metrópolis de Sherlock Holmes, la ciudad natal de un estirado oficial a quien no pudo rescatar del fuego anti aéreo y el punto de referencia que tenia de los soldados de infantería cuando le preguntaba de que parte de la Tierra venían, con quienes habló en una operación.

El imponente Windsor iba a ser la sede de no solo la rueda de prensa de la Asociación de la fórmula 1 en la cual darían a conocer los pormenores del regreso, sino también sería la sede de las ruedas de prensa que darían las escuderías, Ford Motors pidió ser el acto de apertura.

—No importa los cambios, en Ford Motors nos mantenemos cerca de las raíces— comentó Henry Carter Ford, el coach de la escudería—, así como de la gente, por eso nuestro apoyo a Cecotto Jr. es pleno.

— ¿Tienen algo que comentar sobre el hecho que tres pilotos nuevos no tienen formación en el automovilismo?—preguntó uno de la prensa. Una pregunta que recibió con una extraña sonrisa los voceros de la Escudería Ford, como si la estuviesen esperando.

—Son inversiones con un alto nivel de riesgo. Y les digo algo, no van a encontrar un botón en el volante que active un arma—fue la respuesta del hijo del legendario piloto Cecotto.

Aquellas palabras ofendieron a Héctor Castillo de forma personal, no era para menos, Cecotto Jr. abiertamente se estaba burlando de sus habilidades.

—El Ford Mercury—retomó el joven piloto—, es sin duda alguna, la máquina más eficiente en la que he tenido la oportunidad de conducir. No importa el circuito, ni las condiciones climáticas; mi escudería está lista para competir. Y ¿Quieren que diga otra cosa? Me atrevo a decir que la Pole Position definirá temporada y el gran premio de este año.

Fangio se acercó a su pupilo y le comentó.

— ¡Tenemos unos rivales declarados! El que haya disto que esto es un deporte de caballeros, estaba muy equivocado. Dan ganas de decir unos cuantos improperios muy merecidos—Fangio no hizo nada en ocultar con ese comentario su enojo, siendo la víctima del mismo un vaso plástico que estaba en su mano derecha.

La prensa se encontraba satisfecha, había algo de interés que cubrir, una rivalidad anunciada, pero debían tener algo más, otra razón por las cuales tener que llenar las pantallas de los entusiastas que irían a buscar artículos sobre el gran premio así como la temporada estaba dando su primera aceleración.

Anuncios