El presente tomo trae consigo no sólo la llegada de la figura del mentor para nuestros jóvenes héroes, bajo la figura del Comandante Bravo, sino también se nos muestra que el villano Papilon no fue sacado de la serie de forma definitiva, sino que se integró a un singular grupo de seres, quienes están siguiendo las órdenes de su ancestro.

 Así que los cambios necesarios no se hicieron esperar, con la asignación de Tokiko a la escuela en calidad de estudiante así como el ya mencionado mentor como su profesor de educación física. Pero no fueron los únicos que llegaron a la escuela, ya que los peones de los villanos hicieron su aparición, lo interesante es que también apelaron por asignar dos de los suyos como estudiantes, extrañamente unos gemelos que son la presidenta del movimiento estudiantil y la estrella del equipo de kendo. Yo noté más  uso de humor en este tomo y

a que las apariciones de quien se ha perfilado como el villano más reconocido de lo que de obra no se ha hecho esperar, con sus respectivas consecuencias. Un villano que de risa y sea una amenaza peligrosa al mismo tiempo es una mezcla que funciona y más en este tipo de obras dentro del arte secuencial del país del sushi.

Pero la rivalidad  en buenos términos se está forjando entre nuestro protagonista y su próximo enemigo, si bien es algo ya ampliamente visto, se muestra como una variante fresca a esa idea. La figura del mentor es un personaje bien interesante, la verdad, a diferencia de otras figuras similares que he visto en el manga de corte juvenil, donde  si bien son tan joviales como sus pupilos, dista mucho de ser el maestro de cierto espadachín que lo veía como un blando, rivalidad que parece prometer bastante y será el hilo conductor de aquí en adelante.

Anuncios