Los mitos del murciélago no necesariamente se centran en él y sus aventuras, extrañamente es una figura que no combate sola en esa cruzada. Así que llegamos a un personaje que siempre ha estado en los mitos del caballero de la noche, sea de forma activa o como parte del elenco de soporte, ni más ni menos que Bárbara Gordon y su alter ego. Introducida para el año de 1961, por ni más ni menos que Bob Kane, una de las pocas cosas buenas que trajo el código de censura ya que fue el responsable de la aparición de uno de esos personajes que al sol de hoy, tienen relevancia dentro de la mencionada casa editorial, siendo el interés romántico de ni más ni menos que el primer Robín, relación que siempre estuvo ahí.

Nuevamente, esta obra sirve para refrescar la primera aparición de Bárbara y como se ganó el respeto del homenajeado en este especial así como todo lo referente a quien es esa persona bajo la máscara. Un punto que me gustó bastante fue ese empuje que mostró Bárbara para salir de la sombra de su padre  ni más ni menos que el Comisario de Ciudad Gótica, todo el potencial que tenía y todo lo que debía hacer para ganarse el respeto del detective oscuro y su socio; un empuje que la llevó a buscar apoyo en el primer equipo de héroes de La Distinguida Competencia.

Pero, para completar todo, los villanos aquí merecen su reconocimiento ya que estamos hablando de unos villanos menores llamados Polilla Asesina y Luciernaga, villanos menores en esa amplia galería de rivales que aquí mostraron una particular saña en contra de Bárbara. Villanos que quieren brindar el mismo servicio que hace el caballero de la noche, pero para el mundo del crimen de esa ciudad, un ingenioso cambio de motivación para un dúo de villanos menores.

Anuncios