La segunda ocasión en la que esta banda canadiense es reseñada aquí. No es para menos, ya que estamos hablando de una de esas bandas dentro del enorme espectro del rock progresivo que destaca y lo interesante del asunto, es que con apenas tres integrantes, suena con la misma intensidad que bandas no solo del mismo género, sino de otros estilos, y eso señores no es algo fácil. Y más considerando, al menos eso creo, que las bandas que son un trío tienen una fuerte asociación con el género del punk, lo bueno de esta banda que te rompe por completo eso.

A diferencia de unos de sus discos más reconocidos, el 2112 y ya reseñado anteriormente, el disco número catorce de esta banda es (sin duda) uno que tiene mucho que contar. Si bien suena mucho menos progresivo, no por nada se convirtió en uno de los cinco mejores discos mejor vendidos de la banda, es para mi gusto personal uno de esos discos que acerca el ya mencionado género y pensar que salió al mercado en el año de 1991. Un año extraño en la música, cuando cierto género nacido en la ciudad de Seattle estaba comenzando a agitarse.

El título es una referencia a lanzar los dados, al menos en su idioma original, pero poco o nada tiene que ver con el resto de las canciones, bueno con una sí, que es homónima y es la que conocí este disco. De hecho, debo volver a agradecer a esa persona que me presentó esta banda ya que se está convirtiendo, poco a poco, en una de mis favoritas.  Y a riesgo de equivocarme, creo que es uno de los muchos discos de estudio que le valió la fama a esta banda canadiense, ya ven que esa nación también saca sus buenas bandas de rock, no todo es nieve, hockey y cerveza en ese país.