Monitos en la era Trump


coco

Hace días, Lee Unkrich, director de Coco y uno de los mayores talentos en Pixar pregunto a través de Twitter por qué muchos fans de la cinta The Book Of Life se sienten amenazados por su nuevo proyecto, dado que ambos se tratan sobre la fiesta mexicana del día de muertos.

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Creo que esto es una muestra de ignorancia en su sentido más elemental. Y cuando digo “ignorancia”, aclaro que no quiero que se confunda con “idiotez” o “estupidez”. La palabra significa “la ausencia de conocimiento”, y desde esa perspectiva, todos somos ignorantes: un doctor es ignorante en ley mercantil, un abogado de divorcios es ignorante en estructura aristotélica, etcétera. No tenemos que saberlo todo, y está bien el preguntar al encontrarnos en áreas en que podamos usar algo más de iluminación. Tenemos herramientas en las manos para acceder a casi todo el conocimiento humano, ¿qué no harían los pensadores de otros tiempos con tal poder?

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“En mis tiempos, el porno venía en vasijas de bronce”.

Y jamás se me ocurriría acusar a Pixar o su personal ahí porque no los conozco a nivel personal y ciertamente no conozco su linea ideológica (si es que poseen alguna) ; es decir, se puede deducir que el estudio tiene en general un pensamiento centro-izquierda, como en Toy Story que puede ser leída como la lucha por aceptación de figuras paternas y de familiaridad distintas a la estructura tradicional; Monsters Inc. en que se argumentan los pros de una fuente de energía más conveniente y ética frente a aquella provista por la industria establecida existente; Brave como la lucha de una mujer contra las formas y convenciones aceptadas de la femineidad incluso en forma de alguien que también puede decirse es sujeta a esos estándares injustos. Quizá la excepción sean las obras de Brad Bird que parecen tener una tendencia libertaria o incluso objetivista muy fuerte… en serio, no es broma: vean de nuevo Los Increíbles, Ratatouille e inclusive sus filmes fuera de Pixar como El Gigante de Hierro y Tomorrowland y el mensaje parece ser “dejar a las personas especiales ser especiales en paz”.

Y en un mundo en el que muchas veces se grita “lobo” sólo por gritar lobo, los oídos del colectivo social pueden volverse sordos a aquellas opiniones que deseen presentar un punto sobre un tópico sobre justicia e injusticia; así pues, no puedo apresurar juicios, pero en ocasiones, una opinión con desconocimiento puede emerger y ser vista tan negativamente como una genuinamente motivada por el odio.

Porque verán, aunque el ideal de la crítica es ser lo más objetivo posible y juzgar a una obra por sus propios méritos, ninguna obra vive aislada del contexto en que fue creada. No tendríamos la Capilla Sixtina de no ser por esa mezcla de circunstancias que permitió a la Iglesia Católica ser la religión predominante de su contexto histórico, y por más éxito que haya tenido en los escenarios y frente las cámaras, es imposible ver cualquier cosa relacionada con Bill Cosby del mismo modo.

El mundo influye a un artista, su obra, y cómo el espectador percibe la obra también. Tratar de hacer gimnasia mental de que las palabras de Unkrich fueron racistas sería por demás exagerado, algo que sólo podría tener sentido en los rincones más aislados de Tumblr, pero eso no quiere decir que no denoten un problema mayor: gente talentosa, amada incluso, que están en algunos aspectos aislados de lo que está ocurriendo a su alrededor.

No me incómoda que un estudio que prácticamente ha definido el estándar oro respecto a la animación moderna esté usando una festividad tan mexicana como el taco, lo que sí es que alguien no pueda ver el porque un proyecto así pueda hacer a muchos sentir de este modo. En ocasiones, a veces siento que EEUU es un tanto un país esquizofrénico que por un lado tiene como base la inmigración pero al mismo tiempo reniega de este aspecto de su historia. Es, casi, casi, el crazy ex-girlfriend de las relaciones internacionales, y vemos a muchos de sus mejores profesionales de un medio artístico expresar amor sin concesiones a un lado de mí cultura como ciudadano de la nación azteca, mientras que el gran jefe martilla y re-martilla argumentos que hacen a más de uno del lado más oscuro de la escala de tonos de piel sentir un temblor en sus piernas. Sería si yo, como un aspirante a comediante, ajeno a la realidad venezolana, quisiera bromear con algún aspecto de su realidad social; en teoría puedo hacerlo, pero tendría que ser extremadamente cuidadoso porque de otro modo, ¿quién podría culparme si alguien me ve de insensible?

Eso me recuerda: un chino, judío y un venezolano entran en un bar…

Shalom camaradas.

 

 

 

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