Finalmente llegó el gran conflicto y todos los promete y otros detalles son sacados a la luz. Pues resulta que el gran rival tenía no sólo un vínculo con los guerreros alquimistas, fue uno de los más respetados en un tiempo antiguo y (como era de esperar) la guerra solo le trajo dolor. Pero también vimos que la investigación que estaban llevando a cabo nuestros protagonistas tuvo sus frutos, aunque lo único malo fue saber que sólo había cura para uno de los dos engendros.

Como detalle curioso, aunque también negativo, es el hecho que la gran pelea comenzó bien, pues resultó que ese esperado enfrentamiento entre los dos Víctor apenas estaba dando comienzo en las páginas finales de esta entrega. Para complicar las cosas, pues pareciera que nuestro protagonista no le salió del todo bien su plan. Aparte de eso, la despedida que le hizo a su hermana y compañeros fue bastante fuerte, aunque también con pocas palabras. Lo que me gustaría resaltar fue la participación de buena parte del elenco, cosa que es raro de ver en este tipo de series, lo normal es que todo el conflicto sea asunto del protagonista y que él deba llevar ese peso, así como la gloria, si es hay un final amable en todo esto. Aunque, espero que así sea, mira que es normal ver finales felices en las historias de peleas con tres mil días duración.

¿Qué sorpresa nos traerá el último tomo de la serie? Yo espero que un desenlace del conflicto planteado en esta entrega así como el hecho que podamos ver si este entrañable muchacho puede cumplir con su palabra. No ha sido un mal viaje pero esta entrega me dejó mucho en que pensar. Ya que, debo reiterar, que estamos ante ni más ni menos que Don Nobuhiro Watsuki  unos de esos contados artistas del manga que hace bien sus labores.

Anuncios