La escudería Seat decidió volver a medirse en la pista. El bólido rojo y amarillo tendría que no solo repetir la jugada que hizo al comienzo de la competición sino que debía tratar de mantenerse en la competencia; la presión sobre el piloto apodado como el Andaluz Errante era bastante alta.

—Campeón, quiero que veas lo que va a hacer el Alonso. En concreto, su arranque.

—Si me permite comentarle algo coach ¿Ve cómo se mueve el tercer alerón de la nave? Eso no sería malas noticias para un vehículo como el nuestro, pero para ellos posiblemente lo va a ser.

A los pocos minutos de su salida, entrando en la segunda curva del circuito el bólido comenzó a temblar, tal como lo había comentado el antiguo piloto militar. Pero volver a ver un desastre que se envolvía en llamas, como le estaba ocurriendo al compacto bólido.

— ¿Qué te sucede campeón? No me digas que…

—Creo que me voy a tener que ausentar un momento; al menos debo agradecer que ya tomamos nuestro turno en la pista.

Lastimosamente el bólido de la Seat no pudo completar la vuelta; aquel suceso le recordó un amargo momento durante una de las operaciones en las que participó.

— ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que tomé estas pastillas?—se preguntó a sí mismo, desesperado. — ¡Cálmate, la prioridad es evitar temblar y conseguir lo más pronto posible las pastillas! ¿Dónde están?

Cada paso que daba en aquel cuarto, lo sentía pequeño, apenas si avanzaba en aquella habitación; luego de batallar, finalmente alcanzó el bolso donde estaban esas cápsulas, las responsables de mitigar esa ansiedad que nuevamente lo azotaba.

—Debo evitar ver la puerta oscura…debo evitar ver esa puerta. —Nuevamente hablando consigo mismo—; me dijeron que hacer deporte era una buena terapia, pero nunca pensé que volvería a ver fuego.

Aquella llamarada le recordó a todos los compañeros caídos por el fuego enemigo, los daños que causaba la artillería anti aérea y los gritos de dolor emitido por sus compañeros por la radio. Y se preguntó ¿Cuántos desgraciados iban a reclamar el fuego para estar satisfecho?

Escuchó aquel piloto a lo lejos, una voz metálica que exclamaba que a pesar del accidente aquel piloto estaba bien, tenía heridas menores en el cuerpo y afortunadamente todo lo referente a su seguridad había sido aprobado.

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