El presente disco que trato de reseñar es una de esas piezas históricas de la cultura pop del mundo, ya que con este disco se marca el inicio ni más ni menos que la invasión británica que trajeron los cuatro grandes del pueblo llamado Liverpool. Extrañamente, no hay una etapa similar que se pueda repetir en la actualidad, por mucho que se hable de las redes sociales y canciones pop más apegadas a lo políticamente correcto que a pasar un buen rato. De hecho, creo que debería ser uno de los muchos discos que deben ser escuchados para entender la importancia que tiene en la historia de la música.

Pero también es una de esas obras musicales que, a mi parecer, si bien capturó muy bien el ambiente de la época en que salió al mercado, estamos hablando de 1963, pero también es (a mi parecer) una de esas obras que el paso del tiempo no le ha puesto sus manos encima, ya que la buena vibra que transmite  y si bien esta es una de esas reseñas que me trae sentimientos encontrados, tal como me pasó con uno de los discos de la banda de la dama de hierro. Y ¿A qué se debe eso? No solo al hecho que buena parte de la discografía de esta banda me la pasó un amigo quien ahora está en tierras incas, sino también al hecho que fue uno de los tantos discos que me llevaba en el teléfono para el último empleo que tuve.

Personalmente, creo que debo agregar el hecho que es una de esas obras que si bien marcó el inicio de una carrera musical de una gran banda, una de esas bandas que siempre va estar mencionada y cuyo fenómeno siempre va ser buscado como repetir pero muy difícilmente con éxito, ya que la situación histórica de aquellos días fue una muy concreta y que va a estar imposible que se repita.