Publicado en Historias

Ese sábado 1 de 3


Hace días pasé por un viejo salón de videojuegos, al sol de hoy esos lugares ya son cosas del pasado y en aquel tiempo me ocurrió algo, un suceso que marcó mi vida. Ahí fue donde comenzó mi extraña relación a distancia; fue un sábado como aquel cuando volví a pasar por ese local.

Allí estaba ella con unos amigos alrededor de la máquina de DDR. Eran aquellos días previos a mi entrada a la universidad y todos los fines de semana eran de estar sobre aquella máquina, aquel grupo de personas me reconoció, me saludaron y uno de ellos me comentó que aquella muchacha que se encontraba bailando era su prima.

— ¿Nada mal? Tiene potencial mi prima, lástima que ve esto como un pasatiempo, Fernando. –quien me había hecho ese comentario era Tulio, apodado como “Gorros”, conocido por ser el bocón del grupo con sus ínfulas de ser un bohemio pero no se podía negar que era un buen muchacho.

De fondo, seguían sonando las alegres canciones y decidí responder— ¿Será que puedo subir? Digo, es solo una canción.

“Gorros” y el resto de los bailarines me permitieron subir y bailar al lado de aquella chica. Al verme subir, comentó.

— ¿Un retador nuevo? Te daré la opción de elegir la canción ¿Qué me dices?—posteriormente soltó unas risas y bebió de su lata de refresco. No voy a negar que tuviera algo diferente en ella, fresco y hasta atrevido.

— ¡Me parece excelente!—fue mi respuesta—; espero que te guste esta canción. Es una de mis favoritas y generalmente la guardo para el final. Pero creo que hoy es una ocasión especial, al menos eso quiero creer.

El resultado fue el evidente, ella debió bajar de la máquina y ceder su turno.

—Quiero invitarte otro refresco—le comenté—, me siento mal por romper esa racha que tenías, es lo menos que puedo hacer. Vamos, creo que es lo correcto.

—Si agregas a esa invitación algo de comer, tenemos un trato. Por cierto, mi nombre es Adriana y me gustó el reto que me lanzaste, pero para la próxima te voy a ganar.

Ella era del oriente del país, su acento era notorio y las ojeras eran evidencia que el viaje que había hecho era uno muy agotador, más considerando que adicional a todo eso, debía soportar los parloteos de su primo y más en aquellos días cuando muchos de los que estábamos ese sábado, comenzábamos a pensar en otras cosas y más en lo que estaba por marchar nuestro futuro.  Aunque aquel día las cosas importantes estaban pasando y no era momento de hablar sobre el futuro, sino sobre lo que estaba por suceder dentro de unos minutos en el futuro cercano; uno que podría que estaba constantemente cambiando.

 

See Your Space Cowboy

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