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¿Por dónde comenzar a reconstruir?

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Cuando la pesadilla bolchevique Bolivariana llegue a su final tendremos una pregunta muy seria que atender ¿Por dónde  comenzar? No es para menos, el paso destructivo de esa cosa ha tenido repercusión en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. La respuesta tampoco va a ser sencilla, mucho menos las soluciones a aplicar posiblemente generen rechazo. Quizás, deberíamos comenzar ese proceso de forma lenta, pero sin pausa y en un plazo que no es del agrado de muchos políticos y ciudadanos venezolanos,  a largo plazo.

Considero que uno de los puntos a abordar será todo lo referente al individuo, esa minoría que más golpes se ha llevado en todo esto; no es para menos, ya que todo lo que debe hacer esa minoría es sacrificar todo lo que aspira por el bien colectivo, algo que no ha generado los resultados esperados. Asegurar que sus derechos más básicos, como lo son la libertad, el derecho a la propiedad y la búsqueda de su felicidad, no sean comprometidos es más que suficiente, ya que lo demás llega tranquilamente por añadidura.

Pero luego llegamos al asunto de la educación, uno que puede generar comentarios encontrados. Yo creo que la educación debe servir para hacer ciudadanos, no borregos que defienden ciegamente a su propio verdugo; suena difícil, pero se comprueba que estos mal llamados programas sociales enfocados a la educación en Venezuela, también conocidos como misiones, sólo han servido para coaccionar a un sector de la población y asegurar un flujo de votos.

Y lo mismo sucede con el sistema de pensiones, la asignación de viviendas, los espacios culturales y al punto donde quería llegar. Los medios de comunicación en el país. Seamos honestos, después del sector empresarial el ya mencionado sector ha sido uno de los que ha tenido que lidiar con dos engendros y uno de ellos, generado por ellos mismos en vista del panorama en que estamos.

Se ha escrito mucho con respecto al tema de la censura y de su hermana la auto censura, en nuestros medios de comunicación y si bien no la necesitan implementar en la red de redes, basta con prestar un servicio barato pero de calidad dudosa para hacer el trabajo de ahorcar el Internet. Pero lo que hay que empezar a escribir desde ya es saber si vamos a estar a la altura de la libertad de expresión, sin un ente público que actúe como la Inquisición.

Podemos quitar buena parte de los controles al mercado, es decir el control de precios y cambiario, así como el hecho de otros controles sociales tal como la mentada ley de responsabilidad social en radio y televisión; aunque eso que mencioné es apenas una pequeña parte de todo el aparato que tiene aplastada no sólo a la sociedad, sino a cada ciudadano de la cuna de libertadores. Lo más extraño del asunto, es que es una ofensa que no tiene distinción alguna entre los ciudadanos, sean o no adeptos al gobierno y su extraña mezcla de ideas.

Pero ¿Cómo se convirtió este ejemplo a seguir en todo lo contrario? Es una pregunta válida si queremos superar el problema, ya sabemos que el Gobierno (o el Estado) no es precisamente alguien indicado para encargarse de todos los asuntos de la sociedad; hemos visto hasta las peores consecuencias que no genera una mejora en el problema sino que lo empeora. Así mismo, hay ejemplos alrededor del mundo en el cual todo ese asunto de la propiedad comunal y propiedad estatal no impulsa a la sociedad a un mejor estadio. De hecho, lo que es de todos a la final no es de nadie ya que un problema con esa propiedad, por ejemplo una avería, no sólo empeora sino que se multiplica ya que es “problema de alguien más”.

Y esto de buscar un líder no ha servido de buena idea. A la final el líder quiere convertirse en una figura que debe ser adorada y que se necesita de su aprobación para manejar nuestras vidas, en ocasiones no se convierte sino que la misma sociedad lo pone en ese sitio y lo peor del asunto con la ayuda de algunos quienes el término de intelectuales les queda muy grande. Creo que la sociedad venezolana está tan acostumbrada al desastre, a la rapiña y al mal comportamiento que por eso no ha entendido bien el mensaje de libertad.

De hecho, creo que si dejamos de escuchar los cantos de sirena así como a esos que se venden como el elegido del pueblo para enmendar sus problemas lo mejor es dejarlos hablando solos; no sólo sería regresar al problema el cual vamos cerca de salir; sino también una señal de que no entendió bien las razones por las cuales muchos se sacrificaron. Dudo mucho que quiera una persona volver a caer en una fantasía que no es otra cosa que una estafa intelectual, cuyos resultados dejan mucho que desear y que sólo llevan a la violencia desmedida.  Como cosa rara, ejemplo de eso también la historia está repleta y es triste ver como Venezuela es uno de esos ejemplos y todo esto se lo busco la misma gente ya que puso por encima la revancha y no la calma.

Considero que los primeros pasos para una Venezuela libre y mejor no van a ser sencillos, de hecho por cada buena idea que se debe implementar y otorgar más libertad al individuo, de seguro muchos van a poner el grito en el cielo cuando, por ejemplo, se decida prescindir de los servicios de algún Ministerio o de alguna otra institución. Pero no pongamos en duda que eso es lo que va a pasar, cada uno de nosotros podemos pensar cuáles serían las primeras instituciones van a desaparecer pero se debe ver como una liberación, como una cadena que se rompe y que ese hecho lejos de llenarnos a la barbarie, nos llevará a una  mejor sociedad, una que pone por encima la cooperación voluntaria y espontánea ante cualquier delirio de convertir al individuo en una masa al servicio de un líder.

 

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Sobre el Plebiscito en Venezuela

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