Hablemos del fenómeno de las novelas ligeras y la decadencia.

Estamos en un momento extraño, ya que si bien es evidente que la decadencia de la industria de la animación del país del sushi no anda en su mejor momento, con el mero hecho que el monito peleador tuvo que salir de su letargo para ver si puede darle algo de vida e ingresos. A todo esto, debemos sumar el hecho que el formato de las novelas ligeras se está convirtiendo, peligrosamente, en la nueva fuente de historias para la industria.

Quizás cierto hermano digital tenga un argumento sobre el tema, ciertamente no toda la producción de series animadas japonesas se está enfocando en adaptar cuanta novela ligera exista, pero es una tendencia que si bien no es nueva, desde la llegada del espadachín negro se ha convertido en la gallina de los huevos de oro. No es para menos, tanto en el mercado local (el Japón), como el foráneo, consumen cada vez más estas adaptaciones.

Cuando se dice que el anime moderno no es más que un vehículo para historias de auto inserción, llenas de escenas de erotismo sin sentido pues basta con ver los fenómenos del momento y ahí está la prueba más contundente del asunto. Y para muestra un botón, ni más ni menos que el nuevo ídolo de barrio en las comedias, EROMANGA SENSEI. Si, al parecer es una de esas obras que ha despertado las opiniones (encontradas) entre los seguidores.

Comienzo con la pregunta ¿Quién soy para opinar? Ya que tengo un buen tiempo sin ir a las convenciones o ver alguna serie de reciente producción, pero eso no es un impedimento para emitir mis opiniones al tema. No nos hagamos los desentendidos, mientras más altere las hormonas y cumpla con lo que promete, todos contentos; este contexto sería interesante para hacer una reflexión sobre la situación. Pero lejos de hacer algo, le hace énfasis, pavonean que es algo bueno. El propio crimen con muchas víctimas.

La fotocopiadora de tramas, esa incomoda verdad que unos quieren negar, cada vez es más descarada y la industria se ha visto invadida por sus propios consumidores, cada día se hace más complicado para un ajeno a la movida integrarse, ya que desconoce el lenguaje, que por años, se ha estado manejando hasta la más amarga de las consecuencias, esa en la que se regodea el mencionado nuevo ídolo de barro.

Obras de calidad dudosa en la animación japonesa siempre han existido, pero siempre fueron elementos que pasaban al anonimato y si tenían algún renombre era por ese nivel de infamia que tenían. Pero desde hace un rato al presente, mientras más deficiente sea la obra, pues mejor. Hace ya tiempo que la animación nipona dejó de lado si quiera abordar temas sensibles, como el caso de los muchachos que no ingresan a la universidad por dar un ejemplo, o buscar algo nuevo que contar. Dieron con oro cuando llegaron a la generación que creyó que la serie de los noventa no era sobre robots gigantes, sino más bien una acartonada obra que sirve para disfrazar todo esto en bohemia.

La industria japonesa de animación no anda en su mejor momento, por mucho que unos digan lo contrario, ya que se hace cada vez más notorio que si la serie animada tenga muchas escenas de erotismo sin sentido y violencia desmedida sin contexto, son los dos estandartes de calidad ya que si tiene mucho de eso, es lo mejor que ha salido de esa nación; de hecho, la venta de mercancía derivada es una pequeña parte de ese respirador artificial que mantiene con vida a la ya mencionada industria y que los patrones de consumos tanto de los famosos frikis son los mismos, sin importar si lo hacen de forma legal o ilegal.

No importan como les llegue el mensaje, igualmente les llega y es así de simple. Lo peor del caso es que la industria entró en un círculo vicioso, uno que le está costando todo el renombre que una vez tuvo, ya que necesita del dinero que sus nuevos consumidores le ofrece, al costo de que debe obedecer ciegamente cada mandato en referencia a lo que quiere ver.

Todo el contexto en el que se mueve el nuevo ídolo de barro podría servir para hacer una opinión bien fuerte sobre la misma, buscando que el espectador reflexione sobre lo que sucede. Pero no es así, una sincera lástima, ya que podría servir para llevar un mensaje totalmente diferente a lo que siempre están presentes en las series de la actualidad. Todo esto me recuerda a una obra que reseñé con anterioridad, Doctor 13 Arquitectura y Mortalidad, en la cual el autor no solo usa personajes casi desconocidos de la  casa editorial DC Comics, sino que los usa para criticar el manejo que tiene la casa editorial con muchos de sus personajes así como, de vez en cuando, las líneas editoriales que limita la labor creativa de los autores.

Lo más desconcertante de la situación, es que el formato de la novela ligera comenzó siendo un medio para dar a conocer autores nuevos en Japón, si bien tocaban temas diferentes poco a poco se fue acoplando a las tendencias del anime y sus consumidores. Tristemente, ese proceso fue lento, creando le fenómeno  actual, si bien es cierto que no se ha convertido en la fuente más recurrente de argumentos para las nuevas series; no importa el contexto en que se muevan estas obras, el mal ya fue hecho.

Pero a todas estas ¿En algún momento esta situación podrá cambiar? Realmente quiero pensar que si, que el predicamento va a dar un cambio a positivo y que en algún día los consumidores van a estar tan cansados por los refritos que van a considerar un cambio en todo. Es algo simplemente imposible, se hace evidente que ese dinero que consiguieron en el mercado local y lo poco que creen que pueden sacarle a los mercados no solo de los vecinos, sino de lugares donde los seguidores que consumen legalmente el anime, ya que el mercado ilegal dudo mucho que lo consideren para algo más que las risas.

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