Publicado en El Fanático del Anime, La Tribuna del Amargado

Sobre la calidad de un anime, la polémica y la violencia.

Parece que hay una ley no escrita entre los defensores de los seguidores más obtusos del anime, la calidad de una serie es proporcional a la cantidad de sangre y violencia desmedida que muestre. No es algo nuevo, de hecho desde los bailarines del horóscopo hasta la serie llamada Elfen Lied, siempre mencionada y levantando comentarios encontrados. No sé si alrededor de mil palabras vayan a ser demasiado para relatar algo que pocos recuerdan y que seguramente, algunos de los involucrados ya están fuera del país y quiero creer que no van a repetir esas acciones allí donde se encuentren.

Allá por los años ochenta y buena parte de los noventa, la industria del anime estaba en la cresta de la ola, sacando películas de dudosa calidad pero repletas en violencia y su eterno compañero, el erotismo sin necesidad. Ese fenómeno no se limitaba a los paneles animados, en las viñetas siempre estuvieron presentes y me atrevo a decir que desde la llegada de la tendencia llamada Gekiga. Pero parece que vamos a ver qué sucederá en algún momento, quizás llegará ese día.

No recuerdo el año en que sucedió una polémica, en la cual tuvo lugar en la sede de mi localidad de la famosa Cinemateca Nacional de Venezuela, un grupo de defensores del anime la alquilaron por un sábado. Entre las cosas que emitieron estuvo algo relacionado con la serie Elfen Lied y que fue un motivo por el cual, unos de sus pesos pesados, se llevó las manos a la frente. No era para menos, si me lo permiten decir, ya que esa metida de pata fue una de las tantas que confirmaba el talante de buena parte de los integrantes de aquel grupo. Uno que parecía que se había olvidado del sentido común y parecía que lo mejor era estar en el ojo del huracán, siempre en los cuentos de pasillos para luego, extrañamente, ser los primeros en sentirse ofendidos por tales.

No importa si fue un fragmento o un episodio completo, fue uno de esos errores que le costó caro no sólo a ese grupo de personas, sino también significó uno de los tantos retrocesos de la mal llamada afición por aquellos días. Uno que, realmente, sigue ahí quizás como un lastre que quiero creer, que fue superado a pesar del tiempo transcurrido. Si a aquel peso pesado le pareció un acto cuestionable, para otro, fue uno de esos berrinches que hizo la gente que no estaba en el mundillo. Dos mentalidades muy opuestas en un grupo de personas que prácticamente se comportaban igual; yo mantengo al sol de hoy mi posición, el ya mencionado lugar no era el indicado para emitir dicha serie o fragmento de la misma, habiendo series y películas aptas para todo el público que hubiera calado mejor, pero eso se les pasó por alto.

Argumentos baratos como que en la televisión nacional emiten cosas peores, lo dudo, hay un organismo público que actúa como Inquisición revolucionaria o que apenas si fue un fragmento, no el episodio completo, al sol de hoy quedan igual de mal que al día cuando el suceso se llevó a cabo. No sé si la serie Elfen Llied siga dando de qué hablar al sol de hoy, más que todo en consideración que la gente que la vio en su momento ya no anda tanto en el mundillo y en vista que fue una etapa que debía ser superada, tampoco es que deba ser algo que amerite, a lo sumo, una mera referencia dicha serie. El exceso de violencia y de sangre en una serie animada del país del sushi no son los mejores indicadores de la calidad de la misma.  Aunque, aún quedan unos cuantos que lo mantienen y que no dejó de preguntar ¿No podemos cambiar ese paradigma?

Aunque no es una tendencia nueva, recordemos que hubo una serie llamada José Miel que parece ser la Madre de toda esta tendencia, que si bien puede seguir y verse con mejores ojos en el mercado que consume legalmente el anime, por estos sitios donde la piratería es ley, la cosa es otra y pocos van a las tiendas a comprar una serie. Además que el Internet criollo anda en su peor momento, la lamentable situación de efectivo y transporte público en la cuna de libertadores, compliquen la cosa a estas personas. No vi EL y tampoco es que me animé mucho en hacerlo y parece que mi posición se mantiene al respecto, otras obras donde los desnudos y la violencia desmesurada estaban a la orden del día (llamada Gantz) tengo entendido que fue cancelada y que, como cosa rara, muchos siempre apelaron por el material original y emitir las quejas respectivas; en ocasiones, sin comprender cómo son los parámetros que se deben seguir en la televisión japonesa y si la serie tiene baja audiencia ¿Qué esperan? Es normal que llegue la cancelación, a muchas obras les ha pasado eso, no es un fenómeno nuevo en ese mundo señores.

El shock y la polémica siempre van a estar presente en estos temas, también quiero mencionar que (quiero creer) no todas las series oscuras, maduras y violentas siempre están ahí. Lástima que no todas tienen un buen nivel de calidad y cuenten con un guión que les sirva para hacer llegar el mensaje que quieren dar. Pero parece que si hay algo que se mantiene de aquellos días al sol de hoy, es que siempre van a darse los comentarios encontrados. Estamos hablando de dos factores fuertemente asociados con el anime y que siempre será el argumento (de cartón) que usarán unos para decir que la animación japonesa es superior, cuando la realidad es que ya es complicado sacar el número de años que tiene en estado vegetal y estancado en sus fórmulas. Básicamente así se lo pide su mercado, ya que ese el dinero que las mantiene medianamente con vida, su último respirador artificial (el mono peleador) parece que ya hizo su trabajo.

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