¿Qué pasó con la Producción Nacional Independiente? Y al otro lado de la auto censura

El sexto (intento de) de artículo de la nueva línea editorial si bien sigue con ese tema de lo que sucede en la cuna de libertadores, en la presente oportunidad voy a intentar comprender las razones por las cuales buena parte de los medios de comunicación criollos decidieron ponerse una mordaza. Además que otras secciones de este rincón merecen su cuota de cariño; no todo debe centrarse en dos secciones en concreto.

Los ciudadanos, por usar una palabra, hablamos del tema y a riesgo de equivocarme, considerando la realidad en la que estamos, es evidente que tenemos una visión de ese feo asunto de la censura que existe en los medios así como hemos visto la mordaza que estos voluntariamente se pusieron. Y ya saben que no hay peor mordaza que la que uno mismo se pone, ya que no solo te pone en entredicho ante la sociedad que en algún momento de la historia nacional, aunque esto de emitir una falsa sensación de alegría con programas estilo telenovelas o el chavo mientras algo totalmente diferente sucede en las calles de las ciudades, pues no los deja muy bien parados, si somos honestos. Es decir que ver al Zorro cuando realmente hay represión en las vías, se acerca o confirma mucho el miedo que le tienen al gobierno, ese ente que tiene un monopolio en el tema de las comunicaciones dentro de la cuna de libertadores.

Pero al otro lado del espectro radioeléctrico, muy poco sabemos de los problemas que están pasando esas personas. Al igual que el resto de los habitantes de Venezuela, esas personas hacen lo que pueden para llevar comida a sus casas, pero se le empeora el panorama cuando le toca lidiar con ni más ni menos, la Inquisición del Gobierno. Suponerse que aquello que mencioné es difícil, creo que me estoy quedando muy corto, así como el conflicto interno que debería causar eso, entre el asunto de sobrevivir y la formación académica que recibieron o al menos eso quiero creer; ya que el presente problema, al igual que la procesión, se lleva por dentro.

Yo me hago la pregunta que le da título a este (intento de) artículo, ya que no tengo otras palabras para preguntarme ¿Qué pasó con esas promesas de una programación un poco menos acartonada? Lo cierto es que, si bien voy a parecer un disco rayado, el asunto sigue en las mismas. Ya que ¿De qué sirve una programación que trate a la audiencia como seres inteligentes cuando solo basta a un director en robar el presupuesto de un año de la televisora? O ¿Puede darse el hecho que ese proyecto que quiera ver a la audiencia con otros ojos simplemente no sale a luz por alguna razón subjetiva de algún burócrata?

Ciertamente la hipocresía es notoria, el actual gobierno es dueño de buena parte de los medios de comunicación del país o en su defecto los ha convertido en sus cómplices, gracias a dos engendros llamados censura y autocensura; el caso es uno de los graves y que el actual gobierno diga que le están aplicando una “guerra mediática” desde adentro, cuando la realidad es otra. Pero el asunto de fondo, al menos el relacionado con la audiencia, sigue presente ya que esos palacios en el cielo sobre la programación nunca llegaron; ya que por mucho que se escriba sobre la finalización de las telenovelas o que la inquisición hace de las suyas con las multas, el caso es que le conviene al gobierno que se mantenga la situación, poco importa los cambios prometidos.

Por mucho que unos defiendan los “programas nacionales de metal” o sobre que esos canales “del pueblo” que ahora emiten anime ya que “les parece bien”, pero bueno con tal es un logro que debe aplaudirse ante una situación de conspiración mundial en contra de la cuna de libertadores y sus enlatados. Pero bueno ¿Cuáles enlatados? Cuando apenas hay para comer ¿Cómo puede haber enlatados televisados cuando ni siquiera hay para comer o hay medicamentos? Honestamente, poco puedo esperar, ya que han logrado lo imposible; dañar más una sociedad.

See Your Space Cowboy

¿A dónde vas a ir si todo es del señor rojo?

Otro comentario intermedio que quiero soltar y en la presente ocasión, quiero hacerlo apoyado por un supuesto. Supongamos que todos los medios de comunicación de un lugar pertenecen al señor rojo, uno que ha prometido que ahora con esos medios en sus manos una nueva era no sólo en las comunicaciones, sino también en el entretenimiento así como en la divulgación de información ha llegado; simplemente las diferentes líneas editoriales de la prensa, radio y televisión se deben ahora a un solo interés.

Pero ¿Qué pasaría si el señor rojo le violenta los derechos a un simple habitante? ¿A dónde irá para dar a conocer tal atropello? De buenas a primera, no puede ir a los medios de aquel lugar, ya que todos están en manos del señor rojo y muy posiblemente no van a dar a conocer tal hecho o en el peor de los casos, lo van a dar a conocer pero alterando la situación, posiblemente cambiando los roles y dejando al afectado como el malo del cuento. Así mismo, personas que quieran tener sus propios medios pues van a tener que enfrentarse a un enorme monopolio o a un mercado con un nivel muy alto de barreras para entrar, sino también a una serie de organismos que los tendrá arrinconado hasta el punto de hacerlos desaparecer.

Cambien el señor rojo y coloquen el actual gobierno de la cuna de libertadores y se darán cuenta que la mentada guerra mediática es realmente interna. Se tolera un poco las líneas editoriales de otros medios siempre y cuando puedan pagar al matón que no les quite su espacio en el espectro radioeléctrico, todas aquel voces que sólo sirven para alabar a un legado destructivo son bienvenidas en todos los medios de comunicación y si es posible hasta se le da papel gratis para que publiquen toda esa verborrea, se pone en nombre del pueblo todo, pero eso sí, todo es administrado por un burócrata. Eso sí, se insiste en vender la idea que todo lo malo que sucede es culpa de alguien más y que el problema de la falta de información forma parte de una conspiración; además puedes culpar a tus propios medios de comunicación cuando todo salga mal y así cerrar el círculo.

See Your Space Cowboy