Finalizando con: Indiana Jones and the temple of doom

Regresa el carismático arqueólogo Indiana Jones al blog, así como las reseñas recicladas. Esta segunda visión de la aventura que hace aparición aquí  debo reiterar el hecho conocido, es la más oscura de las tres, eso sí con sus buenas referencias a cierta saga galáctica y que aquí se cambian los villanos dejando de lado a los nazis y colocando en el foco de atención a ni más ni menos que el culto a Kali en la distante India.

Aquí Indiana Jones, el pequeño Rapaz y la cantante llamada Willie escapan de la ciudad llamada Shangai, después de un encuentro bastante destructivo con el último cliente que contrató los servicios de Indiana Jones para que le consiguiera un extraño tesoro que estaba relacionado con  una dinastía de emperadores de la china. Y deben salir por aire, hasta llegar a la lejana India ya que el culto de Kali, considerado como un culto ya algo del pasado pero a que Indy le comentan en un remoto pueblo que han secuestrado no solo a los niños del mismo, sino también a unas misteriosas piedras que parecen que sirven para protegerlos del mal.

Honestamente, parece una historia que se encuentra ambientada en el pasado, años antes de la primera película, pero también es una que hace muy bien su trabajo con los efectos especiales y que ciertamente el guion hace lo necesario para ponerse a la altura de los mismos, ya que no solo la aventura sino también jugar con el asco se hace un elemento presente.

La acción, el suspenso y hasta la comedia se hacen presentes, también como el miedo a las serpientes que tiene nuestro querido aventurero; ciertamente es la más oscura de la trilogía, aunque también es la más movida aunque  (a mi parecer) también es la que se toma su tiempo en crear el suspenso y la comedia que tienen.

La Peligrosa Moraleja De South Park

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Como cualquier artículo que trate sobre la serie de Trey Parker y Matt Stone, me veo obligado a tener que decir esto, y si pueden, les insto a leerlo de la manera más robótica y desprendida posible: “Sin duda tienen talento y creatividad, y su show es uno de los más influyentes de las últimas dos décadas”.

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Y no es porque no lo crea, pero siento que es algo que todos los comentaristas de la cultura pop tienen la necesidad de explicar antes de pasar a un punto crítico, cual si fuera una manera de expiar por la osadía de hablar contra el programa; ese es un formalismo tal que, irónicamente, los creadores de este dibujo animado encontrarían ridículo.

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Productores, escritores, y pioneros en romper con estereotipos de género.

Pero, pasando más allá de la etiqueta, necesito hablarles de algo, y es que, South Park tiene un lugar innegable en el panorama de la cultura pop, incluso en estos tiempos en los que ha decaído un poco; bien, quizá los fans no claman en coro como los de Los Simpsons sobre cómo el show dejó de ser divertido a partir de esta o aquella temporada, pero ha perdido buena parte de su impacto social; en muchos sentidos, ese sentido del humor escandaloso y de shock ha hecho olas en toda una generación de comediantes y comentaristas así que lo que alguna vez fue innovador, hoy se siente como algo más, un simple agregado dentro de este panorama mediático moderno (incluso si técnicamente, ellos fueron los primeros en esta ola).

Así pasa, ellos mismos hablaron del tema en el episodio You’re Gettin’ Old: no se puede ser parte de la contra-cultura por siempre, en especial si eres creador de un referente de la televisión con más de 20 temporadas, una obra en Broadway exitosa y varias películas de Hollywood a tu nombre; eventualmente, ya sea lo desees o no, alguien tan grande termina formando parte de la cultura en general establecida.

Mas mi artículo tampoco trata de eso, sino que en retrospectiva (y quizá no debimos haber esperado tanto tiempo en verlo) no puedo evitar pensar que independientemente de lo que se pueda pensar del programa, ya sea como una obra maestra de la sátira o una excusa para decir vulgaridades sin razón de ser, la serie  fue un negativo neto para el discurso y el panorama cultural moderno.

Durante mucho tiempo, algunos críticos, en ocasiones venidos del mundo de la religiosidad, han mencionado alguna versión de  “South Park terminará erosionando la fibra moral de la juventud”, y tras meditarlo por un tiempo, siento que sí.

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Voy a un punto, al menos déjenme terminar antes de destrozarme.

Aunque PARA NADA del modo en que tales voces esperaban.

Lo que presentaré puede ser una generalización, pero sirve para ilustrar mi punto; un episodio de South Park promedio (en especial aquellos que tratan sobre un tema controversial desde el punto de vista político o social… o sea, como que la mitad de todos ellos) parece tener un patrón predecible: los niños se encuentran con el tema, ven a personas de un extremo del tópico en cuestión, ven a personas en el lado contrario de tal, y llegan a la conclusión que ambos son igual de malos y ridículos y que cualquier persona racional no debería de sentir pasión o interés desbordado por el asunto.

Lo cual, tiene algo de razón desde el punto de vista que en cualquier movimiento, ideología, religión o sub-cultura van a haber personas que lleven sus creencias al extremo, y esa ha sido la realidad en muchos contextos históricos.

Pero… no creo que en el suyo sea cierto.

¿Recuerdan el episodio Alerta de Smug? ¿Aquel en el que todos los habitantes de South Park adquieren autos eléctricos y con ellos un sentido de arrogancia y superioridad sobre los que no? Divertido, y termina resultando que esa arrogancia desata una tormenta capaz de destruir todo a su paso cuando choca con otro frente de falsa superioridad del discurso de George Clooney en los premios Oscar.

¿Puede ser molesto? Claro que sí, pero el show sólo puede lograr hacer equivalencia entre la destrucción ambiental del planeta con ese engreimiento social al exagerar el poder de este último, al grado de crear tormentas literales. Ahora, claro, la exageración es una herramienta más del comediante, y como tal, en sí misma no es mala, sino que depende de  al ejecución.

Pero al tratarlo por un momento como un tema serio (porque en realidad, lo es), y al poner el asunto en la balanza, ¿realmente estamos dispuestos a seguir contribuyendo a la degeneración ambiental con tal de evitar a algunos imbéciles con aires de superioridad se sientan como paridos por Zeus? ¿En verdad SON equivalentes? ¿Igual de molestos? ¿Igual de peligrosos?

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 “Bueno, es esto o que el idiota de Fatoosh siguiera hablando de su Tesla”.

Claro, los autos de este tipo por sí mismos no van a salvar al mundo de la tragedia que se viene sobre nosotros, pero cualquier ayuda ayuda, y si alguien le ofrece a Atlas levantar el mundo cinco minutos, seguro que el bastardo lo agradecería (al menos si no trata de endilgarnos la tarea).

MADURAR MÁS ALLÁ DE LAS FALSAS EQUIVALENCIAS

Cuando se es infante, todo dilema en cuestión moral parece verse en extremos: es blanco o negro, bueno o malo, moral o inmoral; después, en la adolescencia, descubrimos que la vida está tapizada de asuntos en gris y todos los tonos que se encuentren a su disposición. Eso es normal, es parte del proceso de crecer intelectualmente.

Pero hay un paso más que no todos parecen ser capaces de dar; el finalmente comprender que aunque ningún lado es perfecto, a veces hay mucha claridad sobre cuál es superior o preferible moralmente; fuera del tema ético, por ejemplo, si vas a un buffet y querías pizza, pero no la hay, y el dependiente te dice que las únicas opciones son lasaña o pan mohoso dejado detrás del refrigerador por siete semanas, la opción es evidente.

O debería de serlo.

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Y esperen a probar el dip de saliva de perro con rabia

Pero South Park indica que no: ambos son igual de malos; una lasaña puede estar mal cocida, o quizá no es de tu preferencia, pero es equivalente a algo que podría llevarte a un hospital.

¿Y no es eso un pensamiento muy juvenil e inmaduro? ¿Que todo en la vida apesta? Casi de un adolescente que acaba de descubrir el nihilismo, lo cual, es una postura que alguien tiene derecho a tomar, sí. Pero allá afuera hay muchas personas para los que de hecho hay cosas, posturas, políticas que sí hacen una diferencia palpable en sus vidas: el niño que no sabe si van a deportar a sus padres, el veterano que necesita un seguro público porque no puede pagar sus gastos médicos de otra forma, la mujer que tiene que trabajar el doble de duro sólo para ser considerada una igual a sus pares, o el recién llegado de un país llevado al desastre por un líder incompetente (Ya saben cuál país).

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¡Ahí! ¡Sí, ese mero! 

Y aunque alguien no tome el lado de los opresores sobre los oprimidos de manera explicita, el callar, en las circunstancias correctas, puede llevar a una complicidad silenciosa e implícita.

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“Hay gente buena y gente mala entre esos neo-nazis como en cualquier otro grupo, digo, ¿caray? ¿Por qué son tan políticamente correctos?”.

Hemos perdido, o al menos así pareciera ser, la capacidad de realmente sopesar las opciones  a la mano y darle una justa proporción; a veces, sí, habrá equivalencias. Pero en otras, la discusión o el debate ni siquiera deberían darse. Si pudiera citar un documento que los estadounidenses halaban pero no siempre siguen, “Consideramos estas verdades como evidentes”; evidentes, es decir, obvias, claras de ver, porque esos  hombres pensaron que había algunos valores e ideas tan notorias y palpables que todos podíamos partir de ese punto para comenzar con una discusión.

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Tampoco cumplían aquello de “todos los hombres son creados iguales”, pero entienden el punto.

Mas ahora, en el discurso moderno, no parece haber un piso o un fondo del barril, un punto tan bajo del cual no se pueda caer todavía más; incluso, no sólo muchos están dispuestos a hundirse, sino que pareciera que gustosos traen palas para extra-desplomarnos en la tierra y el desperdicio.

No soy ingenuo; decir que South Park es culpable del declive del discurso social es tan tonto como culpar a Canadá de Terrance y Phillip. Pero incluso las buenas obras, en cualquier medio o forma, pueden tener consecuencias no previstas; Buscando A Nemo tiene un mensaje implícito de respeto a la vida marina, y eso no impidió que aumentará la demanda por peces payaso mascota.

Ese nihilismo, centrismo y neutralidad peligrosa en que nada importa porque todo apesta por igual sedujo a toda una generación de jóvenes inseguros que confundieron valemadrismo con una postura filosófica sobre la cual guiar sus vidas: nada importa, nada pesa… excepto ética en el periodismo de videojuegos, em cuyo caso, se abren las puertas del infierno mismo.

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Pero trataré con esa puerta en otro momento.

Un amigo comentó que un episodio terminó siendo, por accidente, quizá la mejor deconstrucción de South Park como concepto; aquel en que Stan se vuelve gótico por romper con Wendy; llora, sufre, pero recibe el consejo de sus nuevos amigos que la vida apesta y que nada importa. Al final, a Butters le pasa algo parecido, y le ofrecen que se les una; no recuerdo con exactitud el diálogo, pero el pequeño rubio les da las gracias pero pasa: el llorar indica que siente algo, y que era mejor sentir algo por alguna razón que ser un indiferente de mierda (fans del show: ya saben qué diálogo).

Y… sí. Es una lección simple, pero la rueda lo es y la seguimos usando; era preferible el intentar, o sentir, o pelear por X o Y motivo a tratar de imponerse una constante neutralidad y asumir que todo está mal todo el tiempo; sin querer, el programa creó su mejor contra-argumento.

Una de las temporadas más recientes trató sobre una crítica a la corrección política. Ahora, ¿creo que personas bien intencionadas pueden llevar sus causas al punto de la demencia? Por supuesto.

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Imagen de una serie al azar que puse sin un propósito en particular…

Pero en retrospectiva, Parker y Stone sobre-estimaron un riesgo y subestimaron otro; pensaron que esas ideas anticuadas como la xenofobia, el racismo, y en general, el prejuicio en todas sus formas iban de salida, y de pronto, están en voga otra vez. O mas bien, no fue de un modo tan súbito; siempre estuvieron ahí, esperando alguien que validara sus formas de pensar. Con el lujo del par de años entre hoy y esa temporada, se puede decir que ha envejecido un tanto mal: sí, es irritante el escuchar palabras como “microagresión” o “problemático”, pero creo que algunas cosas son mucho peor.

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Shalom camaradas. Lo sé, lo sé, “maldito judío”; lo he escuchado antes.

 

 

Apu: El Valiente Bengalí

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No: este no será uno de esos inteligentes y bien planteados artículos llenos de elocuencia sobre cómo la remoción del personaje de Apu de Los Simpsons es símbolo de lo frágil que es la generación millenial o cómo todo es más “políticamente correcto” en estos días porque de esos ya a estas alturas debe haber miles en toda clase de rincones en la Internet y a pesar de todo tengo una vida para no perder mi tiempo despotricando por temas sin importancia.

Al menos hasta que me paguen por ello.

Quisiera ir más allá de los puntos obvios y del sensacionalismo mediático de personas que no se interesaban por el show de la familia amarilla pero de pronto se sienten agredidos porque alguien quiere cambiar algo en un programa que lleva casi 30 años al aire (algunos dirían, 15 años de más, como en mi caso, pero esa es otra conversación trillada).

Así que, repasemos: se quitará a un personaje por ser considerado un estereotipo fechado y racista. ¿Lo es en realidad? Es difícil decirlo: mi primer instinto sería responder con un “no”, y señalar que en Los Simpsons, todos son un estereotipo en mayor o menor medida.

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Arriba: una fiel representación del campesino estadounidense promedio.

Pero también sería intelectualmente deshonesto decir que no entiendo el por qué alguien como  Hari Kondabolu (el hombre detrás del documental El Problema Con Apu y que ha sido quién ha llevado esta conversación al centro del panorama de la cultura pop moderna en los últimos meses) pensaría que sí. Y ya que andamos en eso, a diferencia de otras personas, de hecho me tomé la molestia en ver su trabajo para no sólo saltar a conclusiones mal fundadas sobre el asunto (no por medios precisamente legítimos, pero estoy seguro que los Dioses del Internet me perdonarán).

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Mi Internet.

En él, se entrevista a varias figuras importantes de la comunidad india-estadounidense sobre sus impresiones del personaje del show de Matt Groenning y el cómo ha influenciado (para bien y para mal) el hecho de tenerlo como la principal figura representativa de la ficción de su cultura y de su experiencia. Y a diferencia de lo que podría pensarse, no es tan irracional o sensacionalista como la manía en las redes sociales lo ha hecho querido sonar, empezando con el hecho que Kondabolu en persona admite que es un fanático del programa y que el problema que tiene con Apu no destruye su amor por lo que en otras circunstancias considera una obra estupenda (en un asunto aparte, vean la reacción de la estrella de Harold & Kumar, Kal Penn para ver a alguien que de verdad expresa ODIO por esta).

Y aunque como mencioné anteriormente, Los Simpsons tiene personajes que son sátiras o parodias de casi todo grupo social, racial o ideológico posible, bueno, hasta en los perros hay razas, y hasta en ellas hay diferencias: Krusty, por ejemplo, podría ser visto como un estereotipo de los judíos en el negocio del entretenimiento, pero lo que lo hace diferente es que detrás de él, hay personas que de hecho tienen un trasfondo judío para poder hacer mofa o parodiar temas acerca de su propia cultura.

Apu, por otro lado, es un personaje creado por escritores ajenos a la cultura que se trata de representar; de modo similar, en casi todo país de las Américas, existen chistes sobre cómo México, o Venezuela, Colombia, Honduras, Argentina o de cualquier nación desde que lean estas palabras es corrupta, un poco como método para lidiar con realidades duras de las patrias en las que nos toco vivir. Pero no es lo mismo ver a un compatriota hacerlas que digamos, a un extranjero, incluso si están diciendo exactamente el mismo comentario: de alguien de tierras diferentes a nosotros, una burla a nuestros países no se siente tanto como una sátira sino como una agresión, incluso si ese no fuese el objetivo. ¿Un chileno burlándose de un argentino? ¡Oh sí! ¡Eso calará muy bien entre los pibes!

Apu como personaje ha sido protagonista de algunos de los momentos más memorables de su show; aquel en el que muestra el lado duro de medidas anti-inmigrantes y se ve en la necesidad de tomar la prueba de ciudadanía para no ser expulsado del país, la boda con Manjula, el nacimiento de los octuples, e incontables frases que han alcanzado casi estado de memes entre el fandom (Nuestros problemas se acabaron, tenemos pastel de plátano / Gracias, vuelva prontos / Al final sentí que era una especie de colibrí)

Desde ese punto de vista, lo admito: la idea de verlo irse me duele, inclusive si yo mismo reconozco que no sigo esta comedia como en otros tiempos en los que era una tradición estar en casa en noche de episodio nuevo ; ha circulado una imagen de Homero diciendo a Apu una de las frases de uno de sus capítulos, “¿Sabes qué Apu? Te voy a extrañar mucho, mucho de verdad”, y con esta controversia ha adquirido un significado bastante deprimente.

Habiendo dicho eso, les presento una pequeña ilustración que encontré en Facebook

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Nuevo lema sugerido para Facebook: “miren, al menos no somos Twitter”.

Seee… si quieres dar a entender que cierto personaje no es insultante, imágenes como la de arriba no son precisamente el mejor modo de presentar tu punto.  Y es que a veces, cuando uno toma una decisión, la de apoyar un lado dentro de una discusión, se debe ver bien el lado del que se está tomando parte, y aunque, otra vez, no siento que sea una caricatura particularmente racista o dañina, ver comentarios de miles de fans del programa que básicamente se reducen a “¡APU NO ES RACISTA, INDIO DE MIERDA!”, llevan a uno a replantearse una que otra decisión tomada. Es como gritarle a un niño para que no grite, o si de pronto me llegara un comentario diciendo “El Hombre Abejorro no es racista, pinche mexinarco salta-muros” o “Krusty no es anti-semita, judío mata-cristo asqueroso” (es lo bonito de padres de orígenes diferentes: te pueden insultar desde dos frentes). Y lo sé: así es el Internet, los comentarios racistas están a un bolivar devaluado, pero sólo porque ese sea el caso no necesariamente significa que sea algo bueno que tengamos que aceptar; todos vamos a morir, ¿qué caso tiene la vida entonces?

Pero dejemos a lado los pensamientos suicidas y/o nihilistas por un momento y regresemos al tema central, y es que estamos ante un poco un problema que no tiene solución fácil. Si Los Simpsons hubieran sido un programa de una duración más normal, quizá veríamos a sus problemas como meramente fruto de su tiempo, nos encogeríamos de hombros y seguiríamos con nuestras vidas. Pero este es un caso anormal dado que, fuera de Doctor Who o programas de noticias o de sketches, no hay muchos antecedentes de algo que haya durado como la obra de Matt Groenning ha durado. ¿Y qué se puede hacer? Es como diría un brillante pensador de nuestros tiempos, “malo si lo haces y malo si no lo haces”; reten a Apu en la serie, y más voces pueden añadirse a las críticas ya presentadas por el señor Kondabolu; el quitarlo, por otro lado, también se siente mal: quitar un personaje de un grupo que todavía no tiene la más justa de las representaciones en los medios no cala de todo bien si lo pensamos con detenimiento. ¿Meter más escritores de su mismo origen para sentir una base fundamentada en el humor que se haga a partir de ahora con él? Podría ser; no hay garantía de que funcionase pero pudo haberse intentado.

Y en todo caso, faltaría ver cómo hubieran reaccionado la audiencia ante tales escenarios, del cual ya estamos viendo uno, y entre los acosos, difusión de sus redes sociales, insultos raciales y demás, no puedo evitar pensar que estos “fans” de una de las comedias más inteligentes, brillantes, hilarantes y hasta conmovedoras de la televisión de todos los tiempos no merecen ser fans de este show, y para quejarse sobre lo “frágiles” que son los jóvenes de ahora, están haciendo un gran escándalo por un programa que ni siquiera tenían interés ya desde década y media.

En pocas palabras: tremendos snowflakes. O parafraseando a otro gran pensador, “¡MALDITOS FANS DE LOS SIMPSONS! ¡ARRUINARON EL FANDOM DE LOS SIMPSON!”

Y no es tampoco como si el racismo no es una preocupación real, o algo que se hubiera solucionado en el pasado reciente y el traerlo de vuelta a la conversación es como recordar los tiempos antes de las vacunas contra la polio. ¿Han visto las noticias sobre EEUU? Al momento de escribir estas letras, un demente hace poco abrió fuego contra una sinagoga gritando “Todos los judíos deben morir”.

Y lo sé: es una problemática muy estadounidense por la combinación de leyes de armas tan laxas que hacen el adquirir dispositivos para matar tan fácil como comprar caramelos y un presidente de retórica populista e incendiaria que saca lo peor de muchos de sus seguidores, pero al ver los súper razonables, sensatos y bien pensados comentarios de los fans de Los Simpsons de nuestras latitudes, el tema es mucho más cercano de lo que nos gustaría pensar.

Al final, el problema no es tanto Apu, sino todos nosotros, o bueno, no sé si el problema, pero “un problema”.

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“Ese giro es más grueso que el de la resurrección de mi carrera”.

Shalom camaradas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6 Remakes Que (Medio) Valdría La Pena Hacer

Aunque la idea de re-hacer algún amado filme del pasado sea algo que provoque un malestar estomacal en miles que piensan que simplemente ya no hay originalidad en Hollywood, la verdad es que la Meca del Cine siempre ha prosperado en el acto de tomar algo ya existente y dotarle de una nueva capa de pintura; clásicos eternos como El Mago De Oz o Ben-Hur no son siquiera las primeras versiones de sí mismas en existir, así que aunque en general siempre preferiré que se le dé oportunidad a talentos jóvenes con nuevas ideas (en parte porque yo mismo soy uno), es una de esas cosas en las que no estoy necesariamente tan cerrado como otros podrían estar-

Así que, vamos a aceptar un poco la realidad que nos toco vivir, y echar un vistazo a seis películas que creo que podrían tener una nueva vida. Siéntanse libres de concordar o discordar, no se encuentran en un orden en particular.

 

The Maze Runner

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OK, aquí empezaré claro y directo: NO soy fan de esta saga. Ni de los libros ni de las adaptaciones al cine; siento que en muchos aspectos es una de las versiones más genérica y desencantada de aquellas obras que salían en esa no tan lejana época en la que las películas sobre distopías adolescentes parecían competir como minas de oro fáciles para los estudios junto a las de superheroes o las de animación familiar estilo Pixar.

Pero… bueno, parte de la fantasía de hacer remakes es que proporcionan la oportunidad de ejecutar de un modo diferente a algo que quizá sonaba al menos decente en papel pero que falló en la ejecución.

Así pues, Maze Runner es casi indistinguible a cualquier otra saga juvenil en su forma actual, pero si cortamos lo innecesario y nos enfocamos en hacer una, UNA sola película de principio a fin con este concepto, casi veo el potencial como algo más de un estilo de suspenso: quita la paja, concéntrate en construir un buen misterio, y esta idea podría de hecho ser por lo menos arriba de pasable.

En pocas palabras: si juntas la trama de las tres, casi tienes para hacer UN buen filme.

Y bueno, tiene más potencial que el todavía más genérico Divergente (Dios, bostecé sólo de recordar ESA serie de películas).

Brewster’s Millions

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Conocida como Lluvia De Dólares en las Américas, esta es una de esas películas que tienen un mayor sentido en ser re-hechas dado que aunque la versión más popular es la estelarizada por Richard Pryor en los años 80, hubo al menos cinco otras versiones (la más antigua de 1914).

Y en cierto modo, tiene sentido; la premisa es tan sencilla pero flexible: un fracasado hereda una pequeña fortuna, pero para ganar una fortuna todavía mayor debe de gastar TODO el dinero del que se le dotó en 30 días, sin poder gastar en valores que se aprecien con el tiempo (como obras de arte); eso le permite ser un lienzo en blanco muy tentador para toda clase de comedia basada en gastar lo que puedas en cualquier tontería que se te ocurra.

Pero además en la versión de 1985, hay un interesante comentario social; el protagonista parece haber encontrado la mejor forma de quemar su dinero en algo inútil, y eso es lanzarse a la alcaldía de la ciudad de Nueva York; desde un comienzo, declara su candidatura como una obra, un chiste, algo para hacer perder el tiempo a los demás…

…mas el público admira tal honestidad y termina por ser el puntero en las encuestas. Y, esperen, ¿una celebridad de enormes recursos económicos con un mensaje populista y deliberadamente incendiario que entra en la política sólo como un truco y acaba por ser más popular que los candidatos tradicionales y establecidos? ¿A ALGUIEN LE SUENA FAMILIAR TODO ESO? ¿DOLOROSAMENTE FAMILIAR?

I Am Legend

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En más de una ocasión, el carisma de Will Smith logró elevar una obra mediocre; este… no fue el caso.

La versión del 2007 tiene de nuevo, el pecado de ser dolorosamente genérico; casi admiro a aquellas películas que se salen por completo de los rieles pero al menos tomaron riesgos aquí y allá al grado de volverse memorables. ¿Aquí? Es como un suplemente alimenticio barato: tiene algo de sabor, pero pasa rápido en tu sistema sin dejar demasiada substancia por su paso por tu cuerpo.

Y aunque soy de los primeros en jugar al abogado del diablo a la hora de hacer cambios en la adaptación de una obra de un medio a otro, siento que desechar el giro final hizo todo este ejercicio uno sin punto alguno.

Sin dar muchos spoilers, la obra original basada en la novela del mismo nombre es uno de los más memorables, inteligentes e ingeniosos en el canon de la ciencia ficción de su tiempo. Quizá es lo más famoso del libro en sí; de nuevo, entiendo la necesidad de hacer cambios al llevar una historia al cine, pero, es un poco como quitar el anillo de el maldito Señor de los Anillos. Aquí realmente no se trata de una re-imaginación complicada, sólo aplica el jodido final como debió ser.

The Breakfast Club

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No soy para nada parcial en esta opción; se trata de una de mis películas favoritas de todos los tiempos, y quizá ÉL filme definitivo sobre la adolescencia…

…pero… eso no quiere decir que no pueda empezar a notar algunas grietas en más que unos pocos detalles; ya saben, el clásico “oh, esos chistes no se podrían hacer hoy en día” (o para el caso; quizá nunca en primer lugar). Supongo que es uno de esos casos en los que a veces los críticos más duros son los fans más devotos.

Y sólo porque el clima haya cambiado no necesariamente tiene que significar una queja, sino más bien una oportunidad (como ese trillado refrán/creencia de la palabra “crisis” en chino), dado que en general, el conflicto central (cinco adolescentes de estratos sociales diferentes, como el atleta, la princesa, la gótica, el nerd y el criminal que tienen que soportar un sábado en detención y darse cuenta que no son tan diferentes como creen en un comienzo) sigue teniendo validez, pero para realmente aprovechar este concepto hay que expandir lo que significa y lo que se puede hacer.

Claro, hay que aprovechar más oportunidades todavía, dado que las diferencias no sólo pueden limitarse a cuestiones de tu “tribu urbana”: raza, sexualidad, género, eso sin mencionar bullying, cyberbullyng y la influencia de las redes sociales; todos esos son temas relevantes y cercanos a los adolescentes de hoy y una versión que se atreva a taclear tales asuntos con astucia, ingenio y sensibilidad podría de hecho llevar esta obra al siglo XXI .

 

Atlantis

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En general no tiendo a favorecer demasiado esa tendencia de Disney de recrear algunas de sus obras más queridas; siento que básicamente son sólo fan-films caros, pero fuera de algunas excepciones (SÍ: Christopher Robin me afectó más de lo que debería) en general no hay demasiada aportación. O punto.

Pero si hay una que quizá debería tener este tratamiento, es el Imperio Perdido.

No, no fue un gran éxito en su momento, pero una versión en live-action suena mucho más tentador y con más potencial de algunas de las que sí se han hecho: sigue un estilo Indiana Jones, realiza un casting de actores diversos (¿recuerdan? Este filme tenía personajes de todos colores y sexos y nadie se quejó, así que con eso te ahorras el “¡La chica esa no puede ser latina! ¡Tiene que ser como en el original!” porque SIEMPRE fue así), buen diseño de producción y de efectos especiales, y emergería una buena aventura que es suficientemente clásica donde lo requiere pero con suficientes cambios para sentirse fresca y moderna.

Mucho de los problemas de la original es que el ritmo se siente muy apresurado; con 95 minutos, se siente muy breve y muy poco para lo que se podría haber llegado: explora más la cultura, haz algo realmente imaginativo y profundo, y de paso le das un poco más de desarrollo a esos personajes carismáticos y variados, y tendrías algo que expande en los puntos fuertes del filme original y te da espacio para maniobrar.

El Violinista En El Tejado

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De nuevo, otra obra con la que no puedo decir que soy parcial, dado que es una de mis películas preferidas, y la obra musical también está dentro de mis predilectas; es una de las más famosas, constantemente puesta de nueva cuenta en escuelas como parte del repertorio de los clubes de teatro, estamos ante algo que sigue resonando.

Y en mi opinión, debería tener una oportunidad para ser re-imaginada.

El conflicto central se basa en la tradición contra el cambio; un padre judío de la Rusia de comienzos del siglo XX intenta lidiar con el hecho que sus hijas eligen poco a poco futuros lejos de lo que él hubiera establecido. Tiene la particularidad de ser una de las pocas historias que se cuentan desde el punto de vista de la generación mayor (en casi cualquier versión de este tema, los protagonistas tienden a ser los jóvenes quiénes luchan contra el status quo y las tradiciones establecidas) lo que la vuelve suficientemente relevante para llegar a todos pero también suficientemente diferente para destacar.

Qué va, si quieres realmente darle un giro, puedes incluso cambiar el tipo de personajes: ¿una versión sobre méxico-americanos que sufren el acoso de las autoridades migratorias o de los políticos de retórica racista? ¿Es tan diferente a como los cosacos hostigaban a la población judía en la obra original?

Puedes incluso juguetear y ver que el conflicto aplica a muchas otras circunstancias: ¿refugiados sirios? ¿venezolanos de oposición? No es tan difícil imaginar versiones en tales contextos culturales.

 

 

 

Rie Payaso. Episodio Piloto

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Hay muchas que detesto en la vida, mi hermano puede dar fe de ello, el cereal de dieta, los casos cerrados a la fuerza y los payasos. Mi último trabajo fue una mezcla de las dos últimas cosas, unida con otra cosa, estaba necesitando dinero y no me quedaba de otra que tomar el caso.

A los detectives privados con cierta pericia en el mundo del espectáculo a veces no tenemos buenas oportunidades de empleo, así que me había postulado para otro  y ¡Con las ganas que tenía en aceptar ese cargo de jardinero en la mansión Playboy! Había algo más que el pago en ese trabajo del cual me arrepentí en no haber tomado, así que pasé todo el tiempo que duró la investigación de muy mal humor.

Detesto los payasos, padezco de una fuerte fobia a esos seres, desde que estaba pequeño, era el motivo por el cual no asistía mucho a las fiestas de mis vecinos. Y no fui el típico infante que pasaba horas viendo la caja boba, ya que había un payaso que me aterraba, tristemente es el personaje principal del caso en el que estuve metido. El payaso Rollitos era el “amigo gordito de todos los chiquillos del país”, para unos era una eminencia y autoridad en el difícil mundo de entretener a los niños con trabajos de calidad, un hombre que inspiró a muchos comediantes y humoristas en dedicar su humor a un mercado tan complejo como el mentado “apto para toda la familia”. Su programa “Mi amigo Rollitos”, una referencia para los programas infantiles hasta el sol de hoy, para mí fue la razón por la cual tomé unas clases de karate.

Pero el alegre personaje escondía algo debajo de su grueso maquillaje, había alguien tiránico. Al menos eso fue a lo que llegó la persona que me contrató,  quería terminar lo que no pudo; sabes que las cosas en ese caso estaban turbias cuando el responsable por darte empleo no es otro que el antiguo gerente de la cadena donde trabajaba dicho personaje, no otro que Teodoro Walker. El responsable de dirigir toda la investigación y quien cargó con toda la polémica que generó, a la final tuvo que renunciar a su lucrativo cargo. Aunque el señor fue bastante inteligente, esperando el tiempo prudencial para volver a abrir aquella lata de gusanos, sabiendo que lejos de mejorar, el olor de aquella cosa estaría añejado y que, posiblemente, las personas que alzarían sus gritos ya no serían tantas como antes.

Recuerdo las razones por las cuales me contrató,   veía en mi algo que le recordaba sus días mozos como reportero policial ¿Cómo demonios llegó a ser el gerente de una cadena de televisión? Ese fue el único misterio que no llegué a resolver. La investigación comenzó de forma áspera, con una reunión en una cafetería donde mi hermano y yo nos sentíamos  muy fuera de lugar, bastante fina y nada sucia. Aquella fue una larga tarde, una que por desgracia nunca olvidaré.

2

—Aparte del pago ¿Qué otra cosa quiere saber, Clancy? —me preguntó el antiguo gerente de aquel canal de la caja tonta, quien me recordaba poderosamente a Sir Winston Churchill.

— ¿Por dónde debo comenzar? La investigación que usted hizo es bastante extensa y yo, por lo general, me gusta hacer una investigación desde cero. Si quería una larga reseña del libro que me acaba de entregar, hubiese hablado con un periodista, no conmigo.

—Ese libro que tiene entre manos joven, debe usarlo como guía para todo el asunto. Para cuando no pueda entrevistarse con alguien ya que se encuentra varios metros bajo tierra. Es su labor investigar, si alguno de los parientes de los muertitos allí mencionados quiere colaborar un poco con ponerle luz a este asunto.

—Si me permite la pregunta atrevida ¿A qué se debe tanto interés en este caso del payasito?

Después de aquella pregunta, mi hermano estuvo haciendo señas y otras muecas, para hacerme entender que estaba metiendo el dedo en una herida aún abierta. Una que distaba mucho por convertirse en una cicatriz.

— Yo solía ser así de incisivo.  No importa las muecas que haya hecho tu hermano, creo que tienes derecho a saber. Saber que yo fui quien le dio el apoyo necesario a “Rollitos”, yo fui quien lo sacó de los rodeos y fiestas infantiles mal pagadas. Pero lo hago también por una pequeña que vi crecer mientras estaba en el público del programa, para justiciar la etiqueta “programa grabado en vivo”.

La voz de Teodoro se quebró cuando le tocó recordar  aquellos días, era honesto lo que sentía, había pesar en sus palabras y en su rostro.

—Cuando lo del abuso infantil comenzó, mi motivación era investigar si aquella niña, esa tímida pequeña  fue parte de los berrinches de aquel payaso; debía saberlo. No importaba el tiempo que me demoraría en investigarlo.

Y después de aquella honesta confesión, había una duda en este asunto, si bien obvia, también necesaria para la investigación ¿Quién era aquella chiquilla tan importante para Teodoro Wilder y cuál era la relación entre ambos? Claro, si es que hay alguna. Pero era un indicio, un posible camino que podía tomar mi investigación. Y lo mejor del asunto, contaría con la  presencia policial para llevar todo a cabo; esa es una de las muchas ventajas de tener un hermano mayor en ese ramal de papa Estado encargado de mantener la seguridad de los ciudadanos y que visten de azul.

Lo interesante del asunto era que podía demorarme lo necesario.

3

Curtis “Rollitos” Smith era, en todo el sentido de la palabra, un verdadero payaso. Sus habituales bromas y dotes actorales para la comedia le dieron renombre, para su desgracia, alejado de las normas de una familia obrera de Nueva Jersey. No fue el favorito de su madre, por decirlo de forma corta.

Así que el muchacho que decidió que ser obrero no era lo suyo, se unió al rodeo como payaso y como show antes de los eventos principales, causando la sensación entre grandes y pequeños seguidores de tan extraño mundo del entretenimiento. De pronto, ser el payaso de rodeo no le dejaba las mismas alegrías que antes, quería llevar otro tipo de comedia a la gente. Algo más elaborado y que diera más frutos y lo encontró en las fiestas infantiles de la clase media.”

—Dime hermanito ¿Te recuerda a alguien ese personaje?

—Deberías ponerle la atención a la patrulla de vez en cuando, esta vuelta un chiquero. Sabes bien que detesto a los payasos y que estoy orgulloso de mi etapa como comediante.

—Algo me dice que este caso te puso de mal humor, pero te digo una cosa. El payaso “Rollitos” tiene ya rato muerto, dudo mucho que tengamos que interrogarlo. Pero ¿Cuál es la diferencia entre un payaso y un comediante?

—Los comediantes buscamos algo más que la mera risa, buscamos que la persona que ríe de nuestros chistes piense, medite todo lo que le hemos dicho debajo del humor. Y el payaso, pues solo busca la risa fácil y asustar a los niños ¡Muy gracioso de tu parte poner la Ópera de Pagliacci en este momento!

—No aguantas nada, hermanito. Además es Caruso quien la canta ¿Qué sucedió con tu interés cultural? Tu fobia a los payasos es seria. Esto me recuerda a los viejos días, cuando entre tus shows de comedia me ayudabas a resolver casos mientras sonaba de fondo “la marcha de los abejorros”. Éramos como el Avispón Verde y su fiel compañero Kato.

—Eso es cierto ¡Aun uso la cachiporra que me regalaste cuando resolvimos ese mal asunto de las apuestas ilegales entre los guionistas de dos emisoras de radio! Eso sí fue un caso de lo más…raro. Al menos de todos los casos en los que hemos trabajado juntos.

—El capitán del precinto te tiene mucho aprecio, por eso me pidió que te ayudara con este caso. No quería decírtelo, hermanito ya que a veces eres medio seco con las cosas. Creo que desde que dejaste de lado la comedia, cambiaste un poco.

— ¿Ya no me río tanto como antes? Desde que dejé ese mundo, he cambiado un poco, lo admito.

 

See Your Space Cowboy

Mi experiencia con la familia amarilla. Pensamientos extendidos.

Creo que ha pasado tiempo desde la última ocasión desde que escribí algo relacionado con la famosa familia amarilla, de hecho, creo que muy difícilmente a esta altura del campeonato poco tengo que agregar; pero parece que, sin quererlo, sigue dando de qué hablar. Todo gracias a un documental que se hizo no hace mucho y relacionado con la familia que le da título a la serie, sino con el singular responsable de la tienda, el padre de ocho niños, Apu. Vamos a ver si llegando a algo más de ochocientas palabras puedo estirar todo lo que tengo que decir sobre este tema, ya que los tres mares de palabras que hice sobre la familia amarilla ya dije lo suficiente.

Claro, los chistes sobre las personas que posteriormente se convierten en estereotipos son una realidad y han estado en la comedia desde, creo, sus inicios. De hecho, no soy quien para hablar de la comedia y su historia, eso es el tema donde mejor se mueve uno de los que escriben en esta cosa, pero creo que no es algo para ponernos políticamente correctos, ya que la familia amarilla dejó de tener esa relevancia que en su momento tuvo.  De hecho, lo interesante del tema es que los mismos guionistas lo saben, el desespero que han estado mostrando en las últimas etapas se hace evidente y que imitar el humor de las series que le quitaron audiencia, no fue una medida muy inteligente.

Y si bien, soy de los que opinan que lo políticamente correcto nos está matando, creo que la comedia sirve para hacernos pensar y romper ciertas barreras; así que forzar la entrada de personajes para representar minorías y de paso, son otros grupos los que se ofenden por la representación de dichas minorías son los que alzan la voz. De hecho, todos esas palabras que los SJW se inventan (micro machismos, micro agresiones y demás tonterías) lejos de ayudar a darle un final merecido a la serie, lo que propone es darle otra herida en la ya mancillada obra. Pero si nos vamos a centrar en sacar defectos, creo que se hace evidente que Apu no ha sido el único que ha tenido un mal rato, de hecho hasta el Hombre Abejorro pasando por la hija del medio de la familia amarilla cuyo cambio es uno que siempre va a dar de que hablar, no al mismo nivel que el resto de su familia.

Pero, entonces ¿Cómo llegamos a esto? de hecho el problema de la serie fue quizá su propio estilo, el hecho de tener episodios cuyas historias empiezan y terminan ahí, quizás más la facilidad que ese estilo tiene para captar nuevos integrantes de la audiencia y también por mandato de los jefazos. La serie aquí mencionada, ha tenido varios episodios que significaron que podrían ser un excelente cierre, desde la muerte del señor Burns hasta ese episodio biográfico (detrás de las risas) y me atrevo a decir que hasta la película pudo servir para ese fin. No sé qué tan cierto sea ese cuento que escuché, que los comics que aún salen de esta familia, ya saben los de la casa editorial Bongo, plantean una mejor continuidad y un uso de la misma con todos los habitantes de la ciudad de Springfield.

Quizás debemos analizar una cosa, es que el momento en que se le debía darle fin también pasó y creo que muy difícilmente se vuelva a repetir el contexto para llevar eso a cabo, es decir que nuevamente la familia amarilla tenga un equipo creativo como lo tuvo en el pasado así como el mismo nivel de audiencia; creo que para que se repita eso, no solo está complicado, sino que implica limpiar todo lo malo que han hecho los guionistas en los últimos años así como los directivos.

Creo que mil palabras sobran para este tema, ya que si nos vamos a poner políticamente correctos, una comedia como lo es los Simpson simplemente no pasan los filtros de los SJW, feministas y demás seres. Una comedia, como ya dije, generalmente no tienen que representar minorías de forma respetable ¿De dónde van a sacar los chistes? Si quieren ver una comedia donde no se ofenda a nadie, donde todo son flores y abrazos, creo que están con la serie equivocada, ya que por años, los Simpson fue la primera serie en hacer burla de la familia promedio del gigante del norte y todos sus problemas cotidianos.

Quizás darle un cierre a la familia amarilla sea lo mejor, el detalle siempre ha estado en el cómo y si agregamos la nueva variable llamada “oprimiendo minorías” el asunto se complica mucho más, cuando no debería estarlo con esa nueva variable, ya de por si hay que considerar el hecho que esta serie no maneja una continuidad medianamente conocida y que, primeramente, hay que construir una para darle el merecido final.

Casa Número Ochenta y seis 18

—Ahora parece que la Bella Durmiente, ha despertado. —indicó Marín, mientras escuchaba los pasos de Elizabeth por la escalera. —, creo que nunca mejor usado el título de la famosa princesa.

— Lástima que no hay príncipe para ella—comentó Richard, pero se ganó las miradas penetrantes de Bianca y Lucrecia. Mientras que la dueña de la casa estaba viendo todo aquello entre risas.

—Entonces ¿Ellos son mis compañeros de techo? Marín. Como cosa rara, mi fama me precede; pero me gustaría saber quiénes son ustedes, ya que por los vientos que soplan vamos a convivir un buen tiempo, aquí juntos.

Luego de presentarse,  la conversación se tornó más animada aunque la única que mantenía un semblante neutro era Lucrecia. Quizás esas conversaciones sobre maquillaje y demás simplemente no era lo suyo y ahora había alguien más en aquella casa que (a su parecer) ponía en peligro aquel lazo que había hecho con Arthur.

—Me alegra saber que hay alguien aquí que toma mis consejos. Pero, si mi memoria no me falla tú debes ser Lucrecia, te haría bien tomarlos. No tanto por esto del peso sino por el hecho que deberías vestirte menos gris y más ¿Cómo decirlo sin ofenderte? Más alegre.

—Cómo demócrata no tengo mucho por lo cual celebrar. Además, hacer frivolidades como la que me propones, mientras el país se tambalea no es algo que me gustaría hacer en este momento.

— ¿Es así de seca todo el tiempo? Creo que tuviste un mal rato con Arthur en tema político; como de eso no entiendo, prefiero no meterme y que me dejen en paz mientras diseño mis trajes; estamos comenzando con mal pie, te diré una cosa ¿Qué me dices algo relacionado con tus pasatiempos? A ver si compartimos uno.

—Ella es como mi difunta perra, “Canela”, no le agrada mucho esto que le alteren su rutina.—agregó Marín, quien se encontraba escuchando todo mientras preparaba algo de beber para todos los presentes— pero, vamos Lucrecia, ella no es mala persona.

“Al mal rato darle prisa” pensó Lucrecia, mientras buscaba algo en esa enorme lista de pasatiempos que tenía que pudiese ser medianamente compatible con aquella singular nativa del estado de la estrella solitaria. Finalmente encontró uno y lo comentó sin mucho miedo— Me gusta el cine, al punto que dentro de nada se hará oficial esto que manejaré el cine club de la universidad.

— ¡En serio! Bueno, ya tenemos un punto en común. Por cierto, es una pregunta para todos ¿Qué tal se llevan con ese muchacho llamado Arthur?

Aquella pregunta dejó pensando unos segundos a los presentes, pero ninguno se arriesgaba en responder. El primero en romper aquel silencio, fue Richard, quien había dicho una que otra cosa pero no tenía mucha relevancia para el relato.

—Yo me llevo bastante bien con él, al punto que estoy que lo reto a un juego de ajedrez.

—Pues en más de una ocasión me ha ido a buscar con “Silver” mientras me tocaba estudiar en casa de mis compañeros en otras partes de la ciudad—comentó Bianca—, sin importar la hora, allí estaba para ayudarme.

De repente, todas las miradas se enfocaron en Lucrecia. Alguien con quien se había llevado mal en un comienzo, de hecho casi desde su llegada a aquella casa; pero poco a poco había llegado a tomarle algo de aprecio. Pero ¿Qué iba a responder? Ciertamente apelar por la honestidad no era una buena idea, aunque ya Elizabeth se había dado cuenta de aquel pedazo de relato.

—Creo que hace rato tú misma, sin querer, describiste como me llevaba con Arthur. Ya que más recientemente, no nos llevamos tan mal, si soy honesta. Aunque creo que tu querida admiradora te puede contar más al respecto.

—No, siento comentarte que quiero que seas tú quien me relate eso. Ya que, puedo deducir por el brillo en tus ojos que esa experiencia te gustó bastante, a pesar que es un pesado en ese tema de la política ¿A que no es un encanto?

“¿Un encanto? ¿En serio? Realmente, no creo que haya dicho eso” nuevamente pensó para sí misma Lucrecia. “Lo dijo la ex prometida, o algo por el estilo y lo menos que esperaría que dijese fuese un halago” ¿Qué razones tuvo aquella diseñadora de moda en soltar aquellas palabras sobre quien fuese su prometido? Había muchos comentarios al respecto, especialmente entre Richard y la dueña de la casa.

—Es una historia muy larga y…ciertamente hay muchos detalles que me gustaría repasar primero para contarte bien eso.

—Está bien, no hay problema. Y ¿Está haciendo algo por aquí? Digo, algo como un empleo o algo similar.

—No, no solo sabemos. De hecho, Lucrecia tenía una teoría al respecto pero parece que la descartó. Aunque eso le costó los favores de la señora Marín—apuntó Bianca—, pero creo que, al menos personalmente, debe ser un empleo bastante fuerte en vista que sale bien temprano y regresa bien tarde.

—Pero de no ser por ese empleo, no hubiese pagado lo de la filtración— puntualizó la dueña de la casa—, digamos que es un misterio que le ha sido esquivo para la periodista de esta casa. Y es bastante buena con esto de investigar.

Por razones de un ligero desperfecto mecánico, Arthur y su corcel tuvieron que regresar a casa. Pero, después de abrir la puerta trasera esa que daba al garaje y ver que su abuela no estaba sola y que entre esas caras conocidas estaba la de Elizabeth, tenía emociones encontradas por dentro.

— ¡Hablando del Rey de Roma!—exclamó Marín—; creo que te enteraste un poco temprano sobre la llegada de la nueva inquilina de esta casa.

— ¿No te sorprendes en verme?—le preguntó Elizabeth al recién llegado.

—Tanto como un dolor de muelas o un resfriado. Pero, si, me tomaste por sorpresa, Elizabeth. —, me gustaría invitarte a que te sentases a hablar, pero resulta que esta casa parece más tuya que mía. Y ¿Qué te trae de regreso? Me dijeron que usualmente llegas tarde a tu casa, pero que cosas.

—Un pequeño desperfecto en el auto, exactamente con el asiento del pasajero. Así que vine a arreglar eso, antes que me llamen de nuevo a la calle.

Marín le hizo unas señales a sus inquilinos para desocupar la cocina y dejar a aquellos dos hablando, al menos por unos minutos.

— ¿Cuál será nuestra señal para intervenir?—preguntó Lucrecia.

—Cuando comiencen a gritar, además ¿Para que intervenir? ¿No has escuchado en la auto determinación de las malas relaciones?— le preguntó Richard.

—Además, así tendré una exclusiva. La verdadera razón por la cual Elizabeth estuvo ausente de su blog por cinco meses; esto es algo que deberíamos grabar. —agregó Bianca, mientras sacaba su teléfono para comenzar a hacer lo que había expuesto.

—Nada de eso, solo intervendremos si esos dos comienzan a sacarse los ojos. De resto a quedarse aquí, puedes espiar conmigo si quieren. Quiero refrescar algunos detalles sobre ese drama, así que no quiero sobresalto alguno ¿Queda claro?

Lucrecia estaba extrañada de todo aquel jaleo que se estaba formando, si bien no era la primera vez que escuchaba a Arthur usar el sarcasmo, pues era la primera vez que lo notaba tan serio y lo peor del asunto era que se había quitado su fiel sombrero de inmediato. Casi como si después de ver a Elizabeth, lo había hecho ¿Así había sido el impacto de haberla visto nuevamente?

—Me gustaría hacerte una pregunta ¿Aún recuerdas algún detalle de nuestra primera cita?

—Llovía perros y gatos. Tú vestías una prenda con lunares negros y yo de azul. Después de eso todo fue un enredo, quizás fue culpa mía o tuya, pero creo que algo llega tarde.