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Dada la situación ¿Vale la pena soñar un poco con algo mejor?

La situación de la cuna de libertadores no es alentadora, de hecho es bastante grave y afecta a los que aún estamos allí, como los que se han ido pero tienen a familiares y amigos en ese punto de la geografía. Pero el asunto es que ¿Vale la pena soñar con el país que queremos? Digo, existe la probabilidad muy amplia en la cual esos sueños se vayan a mejor vida.

Pero también existe la posibilidad de que esos sueños vayan a llevarse a cabo, las pesadillas no son para siempre y el final de la misma está cerca así como el innegable hecho que necesitamos el sueño de muchos para hacer un avance hacia adelante, es tiempo de recuperar todo lo que hemos perdido en estos años de la mentada revolución. Pueden decir lo que quieran sobre el legado del comediante sideral, pero lo cierto es que tampoco va a ser un asunto sencillo salir del atolladero.

Necesitamos de los  sueños de esa gente que quiere ejercer por su cuenta su carrera sin importar donde se graduó, necesitamos de los sueños de esas personas que desean tener sus propias empresas, así sean cosas pequeñas. Eso sí, hay que estar preparados que no va a ser un inicio sencillo, de hecho va a ser una de las primeras pruebas de fuego que tendremos que sortear cuando todo esto pase. Va a ser un momento también que tendremos que verlo como una segunda oportunidad que no debemos desaprovechar por cantos de sirena y legados que nos llevaron a un predicamento.

También será tiempo de comprender que esa segunda oportunidad debemos aprovecharla y no dejarla escapar; nos guste o no, debemos enmendar la mayor cantidad de daños posibles, al menos los materiales, ya que el resto no  existe la magia para volver a la vida todos los que cayeron directa o indirectamente.

 

See Your Space Cowboy

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Hablemos de la autocensura y esa hegemonía comunicacional criolla.

Cuando se habla de la libertad de expresión en Venezuela, es normal que se aborde dos asuntos bien densos, como son la censura y la mentada hegemonía comunicacional de la que tanto proclamó el difunto comandante sideral mortadela cósmica.

Hablar de que los medios de comunicación del país quieren dar “otro golpe de estado” desconociendo el hecho de que muchos se han autocensurado, miran hacia otro lado o en su mayoría siguen al pie de la letra lo dictado por el gobierno “revolucionario”; así que ¿Para qué atacar la mano que les da de comer?  Si bien pareciera que con la designación del nuevo ministro de economía, se responde a aplacar un poco esos debates y críticas que salen desde el portal de “aporrea” ya que para ellos mismos, se ha convertido en un tarantín anti revolucionario. Básicamente son los argumentos para saber quiénes son más marxistas extremistas y quien sabe otro epíteto.

No se puede pensar diferente que el Gran Hermano, ellos vinieron a salvar al país ¿Pero quienes nos salvan de ellos? Digo, ya de por si genera un odio evidente tener una postura diferente a los seguidores del Gran Hermano, la programación y las líneas editoriales de los medios siempre son revisadas y aprobadas por el aparato burocrático del gobierno, el mentado cambio que (irónicamente) vendieron con esto de la producción nacional independiente no llegó, se le da tribuna al que mejor le diga cosas bonitas al Gran Hermano o al que mejor se ponga la mordaza y mire hacia otro lado. Aún recuerdo que uno de los canales más acomodaticios del espectro radioeléctrico criollo durante el seis de diciembre del año pasado no estaba emitiendo algo relacionado con las elecciones, en su lugar, estaban dando uno de sus tantos programas basura que siempre emiten en la mañana ¿No es eso evidencia de una mentalidad de tener a los ciudadanos desentendidos de la realidad?

Y ¿Qué me dicen de la Libertad de Expresión? Únicamente sirve para dar elogios al Gran Hermano, su gobierno y su sucesor así como todos los “logros” que han obtenido, ya que para eso bueno, pero llamar al debate, a buscar una salida a la precaria situación del país, es un llamado a la desobediencia impuesta por el Gran Hermano.

Con todo lo que pasa en Venezuela, hasta Orwell se sentiría indignado, su libro 1984 es una crítica a las dictaduras (sin importar “color”) no el manual más exacto para crear una.