Publicado en Música, Reseña de Discos

The Beatles Please, Please Me

El presente disco que trato de reseñar es una de esas piezas históricas de la cultura pop del mundo, ya que con este disco se marca el inicio ni más ni menos que la invasión británica que trajeron los cuatro grandes del pueblo llamado Liverpool. Extrañamente, no hay una etapa similar que se pueda repetir en la actualidad, por mucho que se hable de las redes sociales y canciones pop más apegadas a lo políticamente correcto que a pasar un buen rato. De hecho, creo que debería ser uno de los muchos discos que deben ser escuchados para entender la importancia que tiene en la historia de la música.

Pero también es una de esas obras musicales que, a mi parecer, si bien capturó muy bien el ambiente de la época en que salió al mercado, estamos hablando de 1963, pero también es (a mi parecer) una de esas obras que el paso del tiempo no le ha puesto sus manos encima, ya que la buena vibra que transmite  y si bien esta es una de esas reseñas que me trae sentimientos encontrados, tal como me pasó con uno de los discos de la banda de la dama de hierro. Y ¿A qué se debe eso? No solo al hecho que buena parte de la discografía de esta banda me la pasó un amigo quien ahora está en tierras incas, sino también al hecho que fue uno de los tantos discos que me llevaba en el teléfono para el último empleo que tuve.

Personalmente, creo que debo agregar el hecho que es una de esas obras que si bien marcó el inicio de una carrera musical de una gran banda, una de esas bandas que siempre va estar mencionada y cuyo fenómeno siempre va ser buscado como repetir pero muy difícilmente con éxito, ya que la situación histórica de aquellos días fue una muy concreta y que va a estar imposible que se repita.

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Van Halen I

De Canadá y el rock progresivo pasamos a Los Ángeles, California y al rock pesado de los años ochenta, si esa extraña etapa de uno de los géneros musicales con más subgéneros que recuerdo en la que la banda Van Halen no solo hizo su debut, sino que comenzó una nueva ola del mencionado género que tuvo sus altos y sus bajos. No nos hagamos los tontos, si bien Van Halen no es responsable directo de la movida Glam, pues compartieron escenario e incluso todos comenzaron en el mismo local de la mencionada ciudad estadounidense, un género que la misma sobreexposición fue quien lo mató, considerar que cierta banda de Seattle fue la responsable es darle demasiado crédito, la verdad.

Pero bueno, esa opinión puede que la desarrolle en otro momento, aquí estamos hablando de reseñas musicales. Para el año de 1978 la presente banda y la formación más querida por sus admiradores estaba agitando las aguas de la escena musical de la ciudad de los Ángeles, California con un estilo de rock que distaba mucho de la propuesta inglesa de bandas como la mítica Black Sabbath o Deep Purple, aquí la cacería de brujas se sustituye por letras que alaban la mala conducta, no hablar precisamente de amor y la eterna fiesta del rock, que si bien no es algo nuevo, pues esta banda lo trajo nuevamente a la palestra y repotenciado.

Estamos hablando, ni más ni menos, que la voz de David Lee Roth con la escolta de Eddy Van Halen en la guitarra, dos piezas en la historia del rock pesado que al sol de hoy son reconocidos, quizás ya no con la misma intensidad de antes, pero es mejor que todo el rock que tenemos en la actualidad. Es uno de esos discos de debut que marcaron no solo la carrera de la banda, sino también la época en la que salió, un largo camino de tocar puertas y de asimilar lo mejor de lo que se hacía antes, ese cambio que ya (traté) de mencionar a principios de este mar de letras.

Con todo y los años que tiene encima, que sus letras de seguro fueron polémicas en su momento, suena a un rock que supo envejecer con el paso del tiempo y que si bien tuvieron que usar alguna que otra indumentaria vergonzosa, creo que esta banda nunca lo va a negar de hecho, creo que lo deben de recordar con cariño.