Primero debo comentar que voy a hacer lo posible para que esta entrada sea lo más extenso posible, ya que creo que me hace faltan más artículos de más de trescientas palabras en el blog en general. Así que, para ir arrancando todo esto debo indicar que si bien son necesarias las protestas, no vamos a conseguir mucho si las ideas del socialismo sigan presentes. Es decir, me parece bien que ya estemos hartos de estas ideas, pero seguir apoyando a los primos socialdemócratas no va a servir de mucho para el cambio, ya que seguiríamos en un ciclo destructivo y vicioso del cual nunca vamos a salir, de estar en una perpetua montaña rusa que nos obliga a estar con los nervios de punta y no precisamente por gusto.

A la final, prohibir las ideas socialistas lo que van a hacer es darle más fuerzas, hay que dejarlas libres ya que tienen algo muy singular, tienen la particularidad que después de tan nefastas experiencias en la realidad a la gente no les da por seguir con ese cuento. Yo, honestamente, espero que eso ocurra aquí y entendamos que apoyar las ideas de tío Marx y sus defensores, es una pésima idea.

Pero, por paradojas de la vida, para concretar el cambio que la cuna de libertadores necesita debemos buscar el apoyo en aquellos que una vez defendieron la “segunda independencia” y que hoy no están del todo contentos con lo que pasa en la nación. Si, necesitamos una idea que nos arrope a todos por igual y sin distinción alguna en base a las ideas y posturas que tomamos y que, para el momento cuando se acabe esta pesadilla, las manos de todos van a tener que ser requeridas. Quizás, la idea de tender un puente con quien en el pasado nos dijo injurias o nos agredió ya a nivel físico se pasa de noble.

Yo soy partidario de una reforma bien seria a la carta magna de la cuna de libertadores, ya que es la máxima representación de un problema que ha estado muy presente en la sociedad venezolana, el cual puedo resumir en un solo calificativo, Caudillismo. En algún momento de nuestra historia le dimos demasiada importancia a la fuerza, a lo militar, a dar órdenes y ver a esa persona que no está de acuerdo con lo anterior como un traidor a la patria; así que es momento en darle importancia a estas nociones, a los actores civiles, al debate de ideas, a la solidaridad voluntaria y espontánea, la paz y ver al otro como un igual y no como un traidor así como entender que el individuo es la minoría que debe defenderse con pasión.

Cuando se termine la pesadilla bolivariana será un momento de alivio, pero debe ser el momento para comprender una cosa,  el atraso económico, social e intelectual que ha tenido el país no va a ser un obstáculo fácil de sortear; podemos hablar todo lo que quieran de los programas sociales del gobierno revolucionario de Venezuela, pero debemos preguntarnos ¿Han valido la pena? Digo, difícilmente cualquier dirigente del gobierno va a meter a sus hijos o algunos de los suyos en tales programas y que los egresados “del pueblo”, se encuentran en el mismo predicamento que sus homólogos de otras casas de estudios. En el desempleo. Se debe entender de una buena vez, que el gobierno no puede ni debe absorber todos los egresados, la población activa, que hay que dejar que tomen dos opciones. Buscar empleo en el sector privado o que se arriesguen en emprender y abrir sus propios negocios; lo que hay que asegurar es que los competidores tengan un inicio de la carrera igual, más no que todos lleguen a la meta a base de subsidios y amiguismos con algún burócrata.

Si la meta de aquel que sueña en ser presidente y  anhela que los exiliados regresen, pues tendrá que ofrecer algo más que bonitas palabras, algo a lo que ya deberíamos renunciar como sociedad, que queremos hechos y no castillos en el cielo. A mi juicio personal, tendrá que mantener el aparato llamado gobierno lejos de los bolsillos de los ciudadanos, permitir la libre asociación y la libre empresa, limitarse a las tareas de justicia y seguridad, consultar a los ciudadanos si están de acuerdo con las leyes que estén redactando los políticos, regresar a los cuarteles a los militares, eliminar cuanta oficina pública que interfiera en la vida cotidiana y la economía, exonerar el pago de impuestos a los ciudadanos sería un buen paquete para captar mi atención. Tampoco debemos olvidarnos de la libertad individual, de nuestro derecho a la propiedad y que el comercio fue uno de los factores más importantes en nuestra historia, ya que fue eso los que nos llevó a ser civilizados.

 

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