Una larga consideración sobre los medios de comunicación.

Originalmente tenía en mente escribir sobre los dramas que se han estado formando en la red social llamada Youtube, pero en vista que era un tema del cual dudo mucho poderle sacar un mar de letras que pueda tener la extensión de mil palabras, decidí descartar el tema. Creo que hay cosas más interesantes que merecen la pena escribir y si bien los medios de comunicación actualmente son una punta de lanza para todos los cambios que se están dando en la sociedad, me pareció pertinente dedicar un pequeño mar de letras a esa gente que tiene un trabajo, al menos en la cuna de libertadores, bastante fuerte.

Pero debo comenzar por un punto fuerte, ha pasado bastante rato desde la salida del famoso canal venezolano llamado Radio Caracas Televisión y debemos tomar eso como lo que realmente fue, un punto de quiebre en la historia del país; podemos argumentar lo que sea con respecto a su programación así como esas opiniones sobre ese documental que se hizo no hace mucho al respecto de los diez años que han pasado desde su salida del aire. Pero una cosa es cierta y es que hay un largo trecho por recorrer. No va a ser un camino de rosas, ya que el principal deber de estos medios será registrar el acontecer nacional mientras damos los pasos a una mejora, algo que no se hará de la noche a la mañana.

Y debo reiterar la pregunta ¿Cuánto nos cuesta mantener a todas esas emisoras de radio, canales de televisión y prensa que dicen ser del pueblo? Pues bastante, de hecho como son entes que viven de nuestros impuestos y no del patrocinio así como las ventas pues pueden darse el lujo de ser elementos que pueden tener baja audiencia, con tal, el dinero público les sirve para tapar los huecos del presupuesto y en el peor de los casos, solo necesitan suplicar a la Inquisición y se cierra el problema.

Lejos de asegurar la libertad de expresión, cada vez la mordaza se ajusta. Así de simple, ya que ¿A dónde vas a quejarte si buena parte de los medios de comunicación están en manos de la clase política o simplemente asustados? No hay mucho para donde correr y creo que para comenzar a construir la Venezuela del futuro, eso debe cambiar. Pero ¿Basta con sólo demoler la ley de responsabilidad social en radio y televisión así como darle la despedida a la Inquisición?

Creo que la respuesta es un poco más compleja, claro que al eliminar esos dos elementos que mencioné arriba las cosas podrían cambiar, pero no debe venir sola tal medida; ya que si realmente se quiere democratizar el espectro radioeléctrico criollo así como la prensa, lo mejor es que ya no sea feudo del Estado, sino que cada ciudadano se arriesgue en invertir en esa frecuencia. Ese asunto de las licencias se presta para toda clase de barbaridades que se cometen sin consultar a los ciudadanos y se hacen más por un mero capricho de un político de turno. Basta con recordar que los medios de comunicación y su programación siempre han sido los mejores culpables así como, tristemente, los mejores aliados de gobiernos de dudosa reputación. Unos van a estar bajo constante asedio de la Inquisición, mientras otros no tanto. Ejemplos de eso en la nación tenemos bastante y creo que no es del todo bueno recordar eso.

La otra parte del asunto recae en los ciudadanos, quienes se van a convertir en los espectadores así como lectores, oyentes y futuros patrocinadores de los medios de comunicación en el país. Quizás a muchos no les va a agradar que le quiten su espacio en el espectro radioeléctrico así como sus programas; pero creo que le estarán haciendo un favor a la causa. La programación basura si bien es un problema que no va a desaparecer,  no lo va a hacer en base a mandado de la Inquisición eso hay que tenerlo bien claro. Ya que, debo retirar, que empeora el asunto a la final y no importa cuántos intentos, muchos casos fallidos, necesiten ya que los que asumimos el precio de todo eso somos los ciudadanos.

Dudo mucho que estos productores nacionales independientes así como los guionistas altamente conocidos del mundo de las telenovelas vayan a querer ver como sus posiciones vayan a menguando, ya que espero que la gente sea lo suficientemente inteligente para abandonar el formato de las telenovelas entre otros que poco o nada aportan. Creo que hay una generación de guionistas esperando su momento para brillar y ofrecer historias totalmente nuevas, con influencias totalmente diferentes a las que ya estaba acostumbrada la gente.

Claro, el miedo a que todo esto no se cumpla así como el hecho que posiblemente lo que he estado describiendo no lo vayamos a ver es algo real y hasta obvio. No es para menos, también el asunto de abandonar a la censura y realmente democratizar los medios de comunicación no es algo sencillo y va a llevar su tiempo en dar buenos resultados; aunque también todo el asunto de que se va a poner peor la programación creo que no es así. De hecho, si hay canales o emisoras en las cuales no se adapten a las exigencias de los clientes y oyentes simplemente va a desaparecer. No es algo tan complicado de entender.

También está el hecho que buena parte de la gente que laboran en este mundo no tiene los mejores sueldos,  con el entorno que describo podrán dedicarse plenamente a esas labores, con la tranquilidad que no van a perder sus empleos. Deben mirar al horizonte, buscando uno mejor o la oportunidad de crear algo totalmente diferente y que, por supuesto, puedan vivir de esa idea. Si queremos unos mejores medios de comunicación, no hay que tenerle miedo a las líneas editoriales que cada uno vaya a ofrecer, lo que hay que conseguir son a los ciudadanos dispuestos a defender la libertad de expresión así como buscar una línea editorial que más se adecua a sus ideas.

 

See Your Space Cowboy

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¿Qué va a pasar con los medios de comunicación criollos?

La pregunta que le da título al presente mar de letras, creo que es una que todos los ciudadanos de la cuna de libertadores debemos hacernos. Se hace pertinente hacerla desde temprano, a mi parecer, en vista de que la pesadilla socialista da señales de estar dando sus primeras patadas de ahogado, le guste o no a unos cuantos.

El descontento es notorio con los medios de comunicación, pero como dije en líneas pasadas, ellos tampoco la tienen fácil. Aunque debemos admitir que darles el beneficio del perdón no va a ser lo primero que pase por la cabeza de mucho ya que mira que emitir programas de farándula que lo que realmente sucede en el país, ya pone en entredicho muchas cosas.

Entonces,  se está planteando otra pregunta también válida ¿Cómo será el futuro de los medios de comunicación? Ciertamente es algo complicado ya que no puedo ver el futuro, pero he aquí mi propuesta de lo que se debería hacer para evitar el problema se repita. Lo primero sería quitar el ente censor estatal por excelencia, si bien estamos de acuerdo que todos los monopolios son malos, creo que el peor monopolio que existe es aquel que el gobierno maneja.

Estamos claros, que esos monopolios son (primeramente) bastante ineficientes y que lo peor del asunto, el dinero para financiarlos sale de nuestros bolsillos así que mi propuesta es que el espectro radioeléctrico de la cuna de libertadores se libere. Es decir que los venezolanos que quieran invertir su dinero en el espectro radioeléctrico sean dueños plenos de esa “señal”, que puedan desarrollar sus propias líneas editoriales en los medios impresos así como en el ya mencionado espectro o en la misma red de redes.

No es algo tan descabellado, de hecho en un país de la Europa Oriental lo hicieron y quizás como sociedad sigan teniendo problemas, ninguna se escapa de eso, pero lograron algo que  siempre los socialistas se la pasan hablando “que sea del pueblo”.

No importa que cada medio de comunicación tenga su propia línea editorial, que sea cuestión de la gente decidir que leer, que ver o que escuchar.

 

Limpieza de Sangre

De la entrega más reciente a su segunda aventura, el capitán Alatriste se está ganando un espacio en el presente rincón. No es para menos, ya que su autor se le nota por los cuatro costados la influencia de la pluma del gran Dumas; quizás, en su influencia decidió crear a este personaje, pero en vez de mosquetero, lo hizo parte de los famosos (y letales) tercios españoles.

Publicada para el año de 1997, esta aventura comienza fuerte. Con una monja encontrada muerta y el afamado Francisco Quevedo le ordena a su buen amigo, un militar experimentado y que vivió en carne propia el infierno de Flandes, vive alquilando su espada para sobrevivir en la España de Felipe IV; pero los abusos del poder de un párroco en un lejano convento y que de paso, la Inquisición está asomando su fea cabeza al igual que el desalmado espadachín italiano, ese que apareció en “el puente de los asesinos”; cuyas rencillas con el capitán siguen presentes, aunque para mi siguen siendo un poco difusas.

Considero, a riesgo de que la Inquisición me considere un judío escondido, que esta novela la sentí no solo más corta que la antes mencionada, la sentí mucho más dinámica, mucho más ligera a la lectura (no por nada creo que me tardé menos en leerla que la anterior) pero la acción aquí es más constante, al igual que es el suspenso. Pero los hechos históricos aquí son tanto abrumadores, como  (tristemente) esos episodios oscuros relacionados con la Inquisición en la convulsa España  de aquellos días con los que ellos tildaban de herejes así como de otros crímenes.

Lo interesante es que en diez episodios se relata todo los sucesos, de hecho hay espadazos, groserías así como un rescate por todo lo alto que, como cosa rara, podría ser una misión muy riesgosa y que pone en riesgo no solo los recién llegado favores de la corte que ese famoso personaje llamado Quevedo había vuelto a obtener.

 

La Censura Colorada

Hablar de censura no es sencillo, más si esta viene como orden de un gobierno ya sea directa o indirecta. La censura en los medios de comunicación venezolanos es un tema que dice mucho del mismo; por un lado tenemos la ley de responsabilidad social en radio y televisión, esos extraños cambios en la prensa nacional pero sorprende que una página de Internet, quién ha estado en el ojo del huracán recientemente, ahora esté notando la censura y ahora sea esta página y sus responsables los que estén metidos en la nueva cacería de brujas. Algo me dice que es efecto Boomerang. Aporrea se ha mostrado bastante crítica con el sucesor del magnánimo presidente anterior, con su manejo del país y sucesos más recientes, tildados de esbirros de la derecha, yo no me aguanto la pregunta ¿Qué se siente estar ahora en el otro lado de la Inquisición? Por mucho que invoquen a las figuras de Bolívar o el guerrillero de su adoración, están sembrando lo que cosecharon. El fenómeno de la disidencia en los «seguidores» de la «revolución venezolana» es algo digno de estudio más si consideramos el hecho que consideran que el proyecto ya no es el que era ¿Ahora si ven el populismo grotesco y salido de las peores comedias? Con el cierre de uno de los muchos canales adeptos al gobierno, el caso de la tele, y la evidente crisis presupuestaria de la caja boba criolla no se necesita ser un genio para ver el desastre que estaba por llegar, ciertamente las regalías que recibían unos por los acuerdos bajo mesa ya no deben ser las mismas. El canal de la colina creyó que al salir del aire su rival, ese aumento en la audiencia iba a ser prolongado, pero cuando comienzan los refritos y las repeticiones, ya se acabó la magia. Es evidente que las costuras del gobierno ya comienzan a ser evidentes para los seguidores de esta mentada revolución, en especial para ese sector de personas que ahora están en ese predicamento de aceptar el sucesor y sus decisiones.