Limpieza de Sangre

De la entrega más reciente a su segunda aventura, el capitán Alatriste se está ganando un espacio en el presente rincón. No es para menos, ya que su autor se le nota por los cuatro costados la influencia de la pluma del gran Dumas; quizás, en su influencia decidió crear a este personaje, pero en vez de mosquetero, lo hizo parte de los famosos (y letales) tercios españoles.

Publicada para el año de 1997, esta aventura comienza fuerte. Con una monja encontrada muerta y el afamado Francisco Quevedo le ordena a su buen amigo, un militar experimentado y que vivió en carne propia el infierno de Flandes, vive alquilando su espada para sobrevivir en la España de Felipe IV; pero los abusos del poder de un párroco en un lejano convento y que de paso, la Inquisición está asomando su fea cabeza al igual que el desalmado espadachín italiano, ese que apareció en “el puente de los asesinos”; cuyas rencillas con el capitán siguen presentes, aunque para mi siguen siendo un poco difusas.

Considero, a riesgo de que la Inquisición me considere un judío escondido, que esta novela la sentí no solo más corta que la antes mencionada, la sentí mucho más dinámica, mucho más ligera a la lectura (no por nada creo que me tardé menos en leerla que la anterior) pero la acción aquí es más constante, al igual que es el suspenso. Pero los hechos históricos aquí son tanto abrumadores, como  (tristemente) esos episodios oscuros relacionados con la Inquisición en la convulsa España  de aquellos días con los que ellos tildaban de herejes así como de otros crímenes.

Lo interesante es que en diez episodios se relata todo los sucesos, de hecho hay espadazos, groserías así como un rescate por todo lo alto que, como cosa rara, podría ser una misión muy riesgosa y que pone en riesgo no solo los recién llegado favores de la corte que ese famoso personaje llamado Quevedo había vuelto a obtener.

 

La Censura Colorada

Hablar de censura no es sencillo, más si esta viene como orden de un gobierno ya sea directa o indirecta. La censura en los medios de comunicación venezolanos es un tema que dice mucho del mismo; por un lado tenemos la ley de responsabilidad social en radio y televisión, esos extraños cambios en la prensa nacional pero sorprende que una página de Internet, quién ha estado en el ojo del huracán recientemente, ahora esté notando la censura y ahora sea esta página y sus responsables los que estén metidos en la nueva cacería de brujas. Algo me dice que es efecto Boomerang. Aporrea se ha mostrado bastante crítica con el sucesor del magnánimo presidente anterior, con su manejo del país y sucesos más recientes, tildados de esbirros de la derecha, yo no me aguanto la pregunta ¿Qué se siente estar ahora en el otro lado de la Inquisición? Por mucho que invoquen a las figuras de Bolívar o el guerrillero de su adoración, están sembrando lo que cosecharon. El fenómeno de la disidencia en los «seguidores» de la «revolución venezolana» es algo digno de estudio más si consideramos el hecho que consideran que el proyecto ya no es el que era ¿Ahora si ven el populismo grotesco y salido de las peores comedias? Con el cierre de uno de los muchos canales adeptos al gobierno, el caso de la tele, y la evidente crisis presupuestaria de la caja boba criolla no se necesita ser un genio para ver el desastre que estaba por llegar, ciertamente las regalías que recibían unos por los acuerdos bajo mesa ya no deben ser las mismas. El canal de la colina creyó que al salir del aire su rival, ese aumento en la audiencia iba a ser prolongado, pero cuando comienzan los refritos y las repeticiones, ya se acabó la magia. Es evidente que las costuras del gobierno ya comienzan a ser evidentes para los seguidores de esta mentada revolución, en especial para ese sector de personas que ahora están en ese predicamento de aceptar el sucesor y sus decisiones.