Picotazo Asesino

Para el año de mil novecientos ochenta y nueve salía en la revista llamada orígenes secretos  una singular historia de uno de esos villanos del Caballero de la Noche y homenajeado en el presente especial que,  si bien todo indica que ya dejó de ser canónica es una muestra de ese villano llamado el Pingüino y en especial esa extraña historia personal que carga encima. Una de esas historias breves, que llegan mucho al lector en vista del fuerte tono personal que tiene, no solo para el villano ene cuestión, sino también para la víctima.

De hecho, si soy honesto, muchos conocedores de los mitos del homenajeado consideran a este criminal el mismo estatus que tiene otros ya plenamente conocidos. De hecho, si mi memoria no me falla, en la famosa serie animada de los noventa el presente villano apenas recuerdo que tuvo aparición alguna, era sin embargo alguien de temer considerando que también tenía los recursos de nuestro protagonista. Aquí es algo similar, solo que vemos de donde salió ese apodo así como todo lo referente a que lo motivó a ser un criminal así como buena parte de las motivaciones que tenía en concreto contra ese pequeño criminal.

 Y es sorprendente el hecho, o quizás viejo hecho, que fueron los abusos de un futuro criminal con quien compartió años de juventud y escuela que lo llevó a ese camino. De hecho, también se ve que no es un criminal con el que sea buena idea tener rencillas personales, ya que buena parte de esa breve obra se dedica no sólo a rememorar esos amargos días sino también a la tortura. El muchacho que lo estuvo atormentado también tomó el camino del crimen y en el traslado desde la ciudad de Chicago hasta el santuario del murciélago,  tuvo un terrible desvío. Uno que le costó la vida.

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BatGirl Year One

Los mitos del murciélago no necesariamente se centran en él y sus aventuras, extrañamente es una figura que no combate sola en esa cruzada. Así que llegamos a un personaje que siempre ha estado en los mitos del caballero de la noche, sea de forma activa o como parte del elenco de soporte, ni más ni menos que Bárbara Gordon y su alter ego. Introducida para el año de 1961, por ni más ni menos que Bob Kane, una de las pocas cosas buenas que trajo el código de censura ya que fue el responsable de la aparición de uno de esos personajes que al sol de hoy, tienen relevancia dentro de la mencionada casa editorial, siendo el interés romántico de ni más ni menos que el primer Robín, relación que siempre estuvo ahí.

Nuevamente, esta obra sirve para refrescar la primera aparición de Bárbara y como se ganó el respeto del homenajeado en este especial así como todo lo referente a quien es esa persona bajo la máscara. Un punto que me gustó bastante fue ese empuje que mostró Bárbara para salir de la sombra de su padre  ni más ni menos que el Comisario de Ciudad Gótica, todo el potencial que tenía y todo lo que debía hacer para ganarse el respeto del detective oscuro y su socio; un empuje que la llevó a buscar apoyo en el primer equipo de héroes de La Distinguida Competencia.

Pero, para completar todo, los villanos aquí merecen su reconocimiento ya que estamos hablando de unos villanos menores llamados Polilla Asesina y Luciernaga, villanos menores en esa amplia galería de rivales que aquí mostraron una particular saña en contra de Bárbara. Villanos que quieren brindar el mismo servicio que hace el caballero de la noche, pero para el mundo del crimen de esa ciudad, un ingenioso cambio de motivación para un dúo de villanos menores.

Especial murciélago.

Creo que la nueva línea editorial tiene algo que ver en el presente especial, aunque lo mejor será ir explicando unas cuantas cosas sobre este nuevo especial de reseñas dedicados a un personaje en concreto. Primeramente debo comentar que mi intención no solo se relaciona con el hecho de hacer una serie de recomendaciones sobre personajes en concreto del arte secuencial; sino que también el orden será el siguiente: La Casa de las Ideas, su Distinguida Competencia y posteriormente un cheque en blanco a las otras casas editoriales no solo de los Estados Unidos, sino al arte secuencial de otras latitudes.

La segunda es que originalmente pensé en que entre los especiales que se me habían ocurrido, entre personajes de otras partes del mundo y los usuarios de súper-mallas siempre hubo alguien presente, el caballero de la noche. No importaba si iba a empezar con la casa de las ideas o con su distinguida competencia, Bruce y su alter ego siempre estaban allí al punto de considerar que él debería ser el primero, el que le diese comienzo a los especiales.

Pero, eventualmente los mutantes ganaron esa contienda; aunque fue para mejor, ya que me dio oportunidad para ir recogiendo y buscando fragmentos de esos mitos para recopilarlos en el presente especial; algunos como guerra contra el crimen ya habían sido reseñados, decidí que debía darle un ojo tanto a viejos relatos que ya había leído con anterioridad.

Voy a tratar de no quedarme con las glorias pasadas del personaje, sino que voy a explorar sus andanzas durante N 52, ya que la nueva etapa aun la siento demasiado fresca; así que voy a esperar que baje un poco mi lista de pendientes. Debo agregar que el personaje se merece el presente especial. No es para menos, ya que estamos ante un ícono de la cultura pop moderna y uno de los usuarios de súper-mallas más reconocidos a nivel mundial.

Pero ¿Qué es lo que lo  hace tan interesante? Me atrevo a decir que un día lo puedes ver detrás de la pista de un villano como un detective, al otro emulando a un cazador urbano, luego como algo cercano a James Bond con una amenaza a gran escala y más recientemente como padre biológico. Es un personaje con una motivación sencilla pero igualmente dañada en otros aspectos, por mucho que se le note como una sombría y solitaria figura, buena parte de sus mitos se le relaciona con otros personajes. En ocasiones como un singular socio de la policía, un severo maestro, una extraña figura paterna así como un compañero confiable con un temperamento muy fuerte y que sirve como contrapeso al resto.

De todos esos personajes que salieron durante la era de oro, el caballero de la noche es el que ha tenido unos cambios significativos a lo largo de su estadía, muchos de ellos sirviendo como puntos altos en la historia del medio. Verlo sortear baches en su carrera en diferentes medios es algo normal, es el que más fácilmente se puede adoptar a un mundo cambiante sin que lo que ya se conoce se altere demasiado.

 

See Your Space Cowboy

El Dianoche

La niebla cubre al atardecer el vasto territorio Yekuana. Desde lo profundo de la selva amazónica, los habitantes del misterio sonríen, elusivos y eternos. En el corazón de Venezuela, en pleno escudo Guayanés, se halla el Parque Nacional Duida Marauca. Allí, como mudos vigías, los tepuyes observan el tiempo y al hombre. Está ubicado en el área centroriental de nuestro estado Amazonas. Es el departamento de Atabapo, donde predominan los bosques húmedos y viven varias etnias indígenas. Muy cerca se desliza el Orinoco, siempre vigilante, siempre observando el paso de la gente y los fantasmas.

 

Entre estas etnias es conocida la leyenda del Dianoche, un fantasma antropófago y tejedor de cestas. Un joven excursionista llamado Perucho, que no creía en fantasmas, contaba que una noche se internó entre los árboles y logro llegar a un extraño lugar. Una hipnótica luminiscencia de cocuyos lo inundaba todo, revelando un cuadro aterrador: dos rugientes pumas echados junto a un gran tronco caído, y sobre el tronco un hombre fuerte, relamiéndose los labios con gula. Mas allá, dentro de una cesta grande, estaba una joven, paralizada por el miedo, muda y con una expresión de pánico en sus ojos desorbitados.

 

–          Buenas noches, amigo, – dijo el hombre con una gran sonrisa, que dejaba ver sus enormes dientes puntiagudos-, ¿Qué le parece lo que cacé? Creo que la pieza es buena, pero es aún muy poco. Debo atrapar algo más. Así no pasare hambre al menos por un mes ¿verdad?

 

Enseguida el Dianoche le alargo una cesta y le pidió que la terminara. Perucho recordó lo que sabía del terrorífico ser y la tejió totalmente defectuosa. Entonces el Dianoche lo regaño por su feo trabajo y se entretuvo arreglando la cesta, concentrado en su tarea.

 

Así Perucho pudo salvar a la muchacha y escapar. Si la hubiese tejido bien, el fantasma seguramente se los hubiese comido a los dos.

 

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Therion Sirius B

Y volvemos a las reseñas musicales en el especial de terror del blog, regresando a las frías tierras del norte del viejo continente (siendo exactos, Suecia) con una banda de rock pesado y sinfónico a la cual le tengo cariño a pesar de que tengo mucho tiempo sin escuchar. El presente álbum de estudio es el número quince de la banda el cual fue lanzado para el año de 2004 de forma conjunta con otro disco que voy a reseñar en este especial (completando así los tres discos que he tenido la oportunidad de escuchar de la banda).

Considero que, a pesar de que hay que gustarle este estilo de rock pesado así como el hecho de que sus letras hacen referencia a diferentes fuentes mitológicas, como ciertos mitos del hinduismo, los relatos del escritor H.P Lovecraft y ni más ni menos que el controversial monje llamado Rasputin. Pero considero que si bien es un disco que demuestra la larga estadía en el mercado sino que es un disco que sirve como punto inicial para conocer a la banda. Lo digo de forma muy personal. Aunque, como cosa rara, no recuerdo muy bien quien fue el responsable de haberme dado a conocer esta banda pero lo que puedo decir es que estoy agradecido por el gesto.

Y ¿Sirve de algo la banda para algo relacionado con el terror? Pues si bien es un disco que no genera tantos escalofríos como otros, otro que lo tengo entre la lista de los especiales y que por las casualidades de la vida es de la misma banda. Pues ayuda bastante por si quieres escribir unas cuantas líneas sobre el tema.

El Gaté.

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En el Estado Trujillo es muy conocida la leyenda de este terrorífico habitante de las sombras. Cuando llega la noche es muy raro ver a alguien por la calle, mucho menos si está lloviendo.

 

En los años setenta un estudiante de nombre David Rafael se encontraba pasando unos días en un pequeño pueblo trujillano. En la feria campesina había visto a dos hermanas que le parecieron muy adineradas, y por tanto compradoras potenciales de la mercancía que traía para vender. Lo único malo era que según le habían comentado, las posibles clientas no vivian en aquel pueblo, sino en una hacienda vecina, Pero no había ningún problema. La finca no estaba muy lejos, apenas  a unos cuantos kilómetros.

 

La noche que David Rafael escogió para visitar a sus eventuales clientas fue la peor que hubiese tenido el pueblo en mucho tiempo. Desde el atardecer todos los faroles estaban encendidos por la torva oscuridad del cielo, que lucía opaco y amenazante. Se acercaba un temporal.

 

Los dueños de la pensión le aconsejaron que no saliera. Le advirtieron acerca del “Gaté”, pues las noches tormentosas son las preferidas de este personaje sobrenatural. Se contradicen describiendo al nocturno ser indefinible. Hablaban al mismo tiempo sin parar del espantoso fantasma:

 

-Tiene una sola pierna.

-Lleva un machete amolado.

 

Además de una cruz de palma bendita. David acepto al fin llevar un sombrero de ala ancha. Según la creencia popular tales objetos alejarían al Gaté.

 

Se desesperaban los ancianos suplicándole que desistiera de salir con aquel mal tiempo. Pero súbitamente un gran trueno, precedido de un relámpago cegador, acallo las sabias voces de advertencia.

 

Sin arredrarse por la inminente tempestad, calándose hasta las orejas su sombrero y envuelto en un amplio poncho andino, David encendió su carro y se fue.

 

A menos de dos kilómetros del pueblo el vehículo se detuvo. Intento encenderlo nuevamente, pero no daba señales  de vida. Echarlo a andar era tan difícil como detener la implacable tempestad que se cernía sobre el camino y los montes cercanos. David no se decidía entre volver a la seguridad de la pensión o esperar dentro de su carro a que cesara aquel diluvio. Decidió regresar a pie al pueblo, y mandar a buscar el vehículo en la mañana.

 

Caminó unos quinientos metros hasta llegar a un enorme ceibo del camino, y se refugió bajo la amplia fronda estremecida. De pronto a la intermitente luz de los relámpagos, diviso la difusa silueta de un hombre joven. Al rato se ilumino completamente el cielo con el fogonazo de un rayo y pudo observar claramente en la lejanía el aspecto de aquel delgado campesino. Llevaba el pecho desnudo. Se aproximaba poco a poco, saltando sobre la única pierna que le quedaba y en su mano centelleaba un filoso machete.

 

El muchacho reflexiono unos segundos. La figura de aquel hombre misterioso encajaba perfectamente con el espectro descrito por los de la pensión. Una larga carcajada lejana, como un tropel  de piedras del páramo, le corto la respiración. Convencido de hallarse en presencia del Gaté. David echo a correr a toda velocidad hacia el pueblo mientras el fantasma corría frenéticamente tras él, cojeando y lanzando siniestras carcajadas. En su carrera, el perseguido dejo caer no solo la cruz de palma bendita, sino también el sombrero que llevaba. Entonces, el Gaté se detuvo y lo recogió.

 

A pesar del terror que sentía, el caraqueño pudo ver como su perseguidor examinaba el sombrero con detenimiento, lo contemplaba y lo olía de vez en cuando, con evidente satisfacción. Si el Gaté permanecía así hasta el amanecer estaría salvado. El anciano cura del pueblo oyó una historia que ya conocía. Y David Rafael se enteró allí que el “Gaté” era el espíritu errante, no de un campesino, sino de un rico hacendado de la región, que había muerto en un pleito a machete por causa de una mujer. Sentía al parecer una extraña fascinación por los sombreros, que le recordaban su antigua vida terrenal de lujos y diversión. El cura hablaba quedamente, como rezando, y mientras se acercaba el alba, confundidos con los truenos y relámpagos, se escuchaban los sordos gruñidos y las risas estentóreas del Gaté, que rondaba alrededor de la iglesia, sin poder entrar.