Publicado en Música, Opininado

Escuchando música con mi teléfono y en la oficina.

No es un secreto que no soporto el ruido llamado regueton (o como rayos se escriba) y que me sigo preguntando  ¿Qué le ven a semejante cosa? Puedo comprender que le tengas aprecio a géneros caribeños, pero eso no es otra cosa que un ruido que sabe a quién va dirigido y lo que promueve. De hecho, por esa razón comencé a usar mi teléfono en la oficina donde estoy ahora para algo más que esperar llamadas y mensajes, mis gustos musicales ahora andan conmigo en esos momentos cuando mis compañeros deciden poner esos ruidos.

Y es algo que normalmente se ve en las oficinas en las que he trabajado, no importa la formación que tengan mucha de los que la integran, esa cosa siempre está presente y los alegatos en su defensa son los mismos. Que no les gustan los que son tan explícitos, pero el resto los tolera. De hecho, es normal que muchos padres ven con risa y beneplácito cuando sus hijos cantan o bailan esa cosa; en lo personal, creo que es algo que debería alejarse de los niños, aunque el asunto del embarazo adolescente no se encuentra plenamente relacionado con ese ruido infernal, pero creo que de alguna forma están relacionados.

Pero bueno, mi viejo I POD y su contraparte más nueva y pequeña siguen ahí y aun funcionando, pero son artículos que si bien me he llevado antes fuera de la seguridad de mi habitación, prefiero ahora no hacerlo. La gran desventaja del teléfono es la capacidad que tiene, eso me obliga a ser selectivo con el material que decido llevarme y usar para afrontar el trabajo. Pero las presentes líneas también sirven de preámbulo para lo que viene, una nueva etapa de reseñas musicales, de hecho creo que era necesario ese cambio. De hecho, voy a comenzar sacando unos cuantos artículos sobre el tema de la música entre otros y poner al corriente esta sección.

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La primera canción que uno se aprende, ya no es el himno nacional

Posiblemente, estas líneas no son tan necesarias en esta sección ya que en las últimas actualizaciones se ha puesto de manifiesto más reseñas que comentarios. Pero en vista que escuché una opinión donde se mezclaban dos temas muy recurrentes en los últimos años en la cuna de libertadores, la música y la política, pues creo que era hora de soltar unas cuentas palabras al respecto y así aprovechar la oportunidad de  hacer otro de esos artículos que usa varias secciones del blog.

Recuerdo que una locutora de un programa radial comentó que una de las primeras canciones que nos aprendemos de niños es el himno nacional, no sé si es algo que sea recurrente ver en otras naciones del globo. Quizás se puede decir mucho al respecto, que es una de las tantas formas de control mental que usa el Estado para asegurarse adeptos, aunque como en los últimos años  quien más se ha aprovechado del rancio fervor criollo ha sido el gobierno revolucionario pues la carga (según unos) no debe ser tanto en ese tema.

A riesgo de equivocarme o de mencionar lo obvio, el himno nacional ha sido desplazado. Pero ¿Qué cántico pudo haber logrado eso? No es tarea fácil si se analiza con cabeza fría en vista que estamos hablando no solo de una de las primeras canciones que uno se aprende en la infancia y esa canción a la que siempre las tías molestas le piden a sus nietos entonar durante las visitas. La respuesta los puede dejar fríos, aunque en realidad estoy viendo mal el termómetro.  Ya que el asunto no es ir a los polos, sino al trópico y al caribe, en donde todo esto anda sucediendo, ya que Venezuela les guste o no a unos no es más que una República (fallida) del caribe.

El himno nacional con su ritmo lento, letra que da risa con respecto a la situación actual de la cuna de libertadores fue sustituido no por una canción sino por un repertorio de ritmo estridente pero repetitivo, letras groseras pero con mucho sentido en la realidad que se vive hoy. Ni más ni menos que el regueton; si ese ruido molesto ha sustituido el himno nacional así como forma parte normal de las canciones que se escuchan en las fiestas tanto infantiles como las de la juventud.

La generación de oro creció entre los discursos del comediante atómico sideral y las letras que se entonan de forma casi nasal sobre relaciones de una sola noche ¿No es de extrañar que se encuentre así la juventud de estos días?  Ahora es normal ver a las niñas alegando que no quieren ir a estudiar, sino ser bailarinas exóticas, es normal escuchar hablar a la juventud de oro que entre cigarrillos y otros estupefacientes mencionar con quienes han estado y “filosofando” sobre el mundo en el que están metidos. Una generación que hoy tiene dos horizontes, si no se convierten en usuarios de renombre de la red social de videos llamada YouTube, quieren emular el mal comportamiento de los criminales y una sociedad con tal mentalidad no va a llegar muy lejos; ciertamente el convertirse en un profesional en la cuna de libertadores no solo lo han asociado a una persona que pasa trabajo y es alguien mal pagado, lo han asociado al peor ejemplo que se puede dar. Es decir, se han invertido las cosas en favor de esa cosa llamada ser políticamente correcto.

Ciertamente no hay género que se salva de tener letras que dejan mucho que desear, en eso estoy de acuerdo con muchos que critican tanto al regueton como al rock. Pero señores, deberíamos tener también la idea que ni el uno ni el otro son los mejores géneros musicales con los cuales exponer a los infantes; creo que ese gusto tan marcado por el ruido nacido en Puerto Rico, tiene mucho que decir sobre las personas que lo escuchan. Es que no puedes pedirle mucho a una persona que la vida se disfruta metida en una discoteca y despotricando después de la falta de cultura en la nación. Es algo muy básico para gente que, sin importar la formación que tengan así como el estatus económico (aunque esto último no importa mucho en Venezuela ya que todos estamos mal en ese aspecto) lo consideran como algo inofensivo si lo canta un niño.

Lo mismo se dice del rock al sol de hoy, pero creo que desde la llegada del gran Elvis Presley al presente, muchos han mantenido la idea que es un género se mantiene mucho de la juventud de los que la oyen, no por nada sus majestades vestidas de negro cuando llegan a cierta edad en la vida cambian el rock ultra pesado de maquillados noruegos por algo menos estridente y por la búsqueda de un empleo con el cual sostenerse. Siendo un género que, por mucho que aleguen sus defensores, ciertamente no es tan complicado cantarlo; basta con unas letras con un paupérrimo español, unas cuantas groserías la evidencia de ver a la mujer como un mero trofeo y listo. Ya puedes ser un cantante (si es que se le puede llamar así) que puede asegurar unas cuantas copias de discos vendidas.

Es posible que los gustos musicales digan algo de la persona, pero es sorprende ver que estos infantes de hoy prefieren la jerga de esas cosas al que el título de canción le queda grande al himno nacional. Tampoco es que el segundo sea algo bajado por los ángeles, pero es un asunto que te pone a pensar. Quien pueda encontrar una respuesta no tan limita a todo este asunto, espero que la pueda compartir con su servidor, mira que yo solo doy por el factor geográfico y que en muchas ocasiones son esos discos y canciones los que pueden calmar a los engendros a los que se han convertido los niños. Eso sí, esos padres deberían saber muy bien la clase de consecuencias que tal exposición va a traer en el futuro.

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Lenny Kravitz greatest hits (2000)

El presente músico lo conocí cuando aún MTV era un canal musical y si bien debo admitir que nunca me compré un disco suyo en aquellos días (cuando se podía), siempre me quedé con las ganas de comprarme uno; aunque creo que uno amigo si tuvo la oportunidad así como el hecho que era de uno de los pocos músicos dentro del género del rock que era del agrado a otro conocido y que, no nos hagamos los tontos, su estilo retro tiene un gancho innegable y que sabe a llegar a mucha gente así como el hecho que sigue esa estela dejada por grandes, más allá del hecho de que producto (como muchos seres humanos) del mestizaje y se le nota en su música.

Y ¿Qué mejor forma de conocer la obra de este autor que con un disco que recopila sus grandes canciones? Para el año 2000, hace ya bastante tiempo, este artista sacó un disco doble al mercado. Pero si bien da un poco de mala espina el hecho que el orden de aparición de las canciones fue puesto por el sello disquero y que una de las canciones por la cual lo recuerdo bastante fue un single promocional, ciertamente, da algo de mala espina; después de unos minutos las dudas se despejan.

Si bien debo admitir que tengo una notoria debilidad por los discos que recopilan los grandes éxitos de una banda y en el presente caso, un artista, mantengo la postura que es la mejor forma de conocer la carrera musical de ese exponente. Aquí de verdad que creo es uno de esos discos que me gustaría tener entre mi colección, así sea un disco doble; pero considero que don Lenny va a estar con nosotros un buen rato más. A pesar de que ha pasado bastante tiempo desde mis días en el bachillerato, cuando colocaba MTV o la emisora de radio llamada la Mega y entre las bandas que aparecían, estaba este señor.

Publicado en Música, Reseña de Discos

B.B King My Kind of Blues

Había escuchado hablar del género llamado blues, a quienes muchos consideran el abuelo del rock y que a diferencia de su hijo, no ha tenido tantas ramificaciones (o eso creo) así como el hecho que se ha mantenido como un género musical de nicho. Así que, a riesgo de equivocarme, lo mejor del asunto es conocer al mencionado género con uno de los exponentes más conocidos y que también, parece ser la realeza del mismo. Ni más ni menos que B. B King.

El presente disco que trato de reseñar, ya que hay que ser honestos y más si hablamos del blues, es el sexto álbum de estudio del mencionado músico quien se ganó mi simpatía no solo después de escuchar el presente disco, sino también me acabo de enterar que padeció de diabetes una enfermedad que podría padecer yo, ya que tengo tendencia a la ya mencionada enfermedad.  A pesar de que se escucha como un disco en vivo, al menos para mis incultos oídos, es un disco bastante relajado a pesar de que muchas letras son bastante contundentes. Pero a pesar de eso, se nota que el señor en cuestión era un músico consumado no solo al género ya mencionado, sino que era una persona honesta y que cada palabra de sus letras y cada nota hay un marcado énfasis que lo hace notar más honesto.

Me recordó poderosamente esta experiencia a la misma que tuve al escuchar mi primer disco de jazz o esa cuando escuché por primera vez Bossa Nova, algo que es tan diferente a lo que normalmente escucho y agradezco enormemente a un buen amigo en hacerme esta recomendación. En lo personal, creo que todos los reconocimientos que se ganó el señor B. B King no solo con este disco, sino también con todos sus aportes, están muy bien merecidos.

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Una nada breve Opinión

Eventualmente la nueva línea editorial iba a llegar a esta sección, no era para menos no solo en vista del hecho que nuevamente (o temporalmente) me quedé sin reseñas de discos musicales y el más reciente berrinche del mal llamado rockero de la revolución no ha cumplido el propósito, servir como cortina de humo. Y si, también el primer comentario intermedio en esta sección va estar relacionado con el tema de forma un poco más extenso.

En lo personal, considero que la máquina de hacer pobreza que ha implementado el actual gobierno tiene tiempo haciendo mella en la cultura nacional; mejor dicho lo que quedaba de cultura, ya que ¿Dónde han estado esos conciertos gratuitos y de calidad? Esos de los que siempre han estado hablando lo que queda de los chairos juveniles ¿Qué pasó ahora? Se está haciendo evidente que hay descontento juvenil en ciertas filas. Creo que ya lo había dicho con antelación mis queridas juventudes revolucionarias, no hay dinero suficiente para mantenerlos contentos o por lo menos ya han visto que el dinero que han usado para mandar a su gran defensor al exterior, no le sirvió de mucho.

El socialismo deja de funcionar cuando el dinero se acaba ¿Extraño, verdad? Eso fue lo que pasó mis soñadores, pueden decir lo que quieran de los logros culturales de la mal llamada revolución venezolana pero a la final del día no logró matar a las telenovelas, no logró cambiar la programación basura de la caja idiota criolla ni mucho menos elevó las letras criollas a un nuevo nivel, no sé, digno de algún Nobel.

Se la pasan hablando de apoyar al talento nacional, pero solo a aquellos exponentes con los cuales ustedes comparten ideología; no importa que lo que hagan sea algo de calidad cumpla con lo anteriormente expuesto todo es válido. Y les pregunto ¿Qué les impide apoyar a Nacho? Digo, es venezolano, aunque  para su desgracia no hace rock y tampoco es que tampoco sea alguien que, en días recientes, no se ha mostrado como alguien que no está muy de acuerdo con el actual gobierno, a pesar de que formó parte de esa lista de artistas que (como muchos de los que apoyan al sol de hoy) se estuvo beneficiando de la revolución.

 

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Pizzicato 5 Playboy and Playgirl

Nuevamente, esta singular banda hace acto de aparición en esta sección. Aunque debo admitir que no he escuchado de forma completa la discografía, no obstante debo agregar que este era uno de los discos que siempre escuchaba cuando me encontraba transcribiendo mi tesis de pregrado, algunos trabajos y muchos de los documentos que emito como profesional en libre ejercicio; este disco del año de 1998 fue otro de los tantos discos de la banda que sirvieron para darlos a conocer en el gigante del norte.

¿Qué tiene de diferente esta reseña a las otras que he hecho de la obra de esta banda? Quizás aquí se afianza mucho el sonido de esta banda, creo que ese sonido no caló del todo por estos rumbos dado el hecho que suena a “música de abuelitos”, que puede funcionar más en esos empeñados en decir que “antes sonaban mejor”; pero a los que conocen la banda y que disfrutan de otros géneros musicales, personalmente, puede generar agrado; eso sí, se nota la influencia de la bossa nova, el jazz y otros géneros musicales que si bien en los 60 tuvieron un momento de fama.

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Unas líneas sobre el festival Suena Caracas 2016

Honestamente creo que con las presentes líneas, no voy a decir algo nuevo con todo lo que se ha dicho y escrito sobre el festival que le da título a este (intento) de artículo. Aunque considero que está de sobra alegar que  el plantel de artistas convocados son simpatizantes del gobierno actual, pero creo que deberíamos considerar que son más bien poco conocedores de predicamento en que estamos metidos, si bien puede que me encuentre ajeno al tema de quienes son los invitados ( así como a los nacionales) creo que algo deberían estar pensando o por lo menos darles remordimiento.
Estamos hablando de un gasto enorme, que es innecesario, inútil y que confirma la política de pan y circo del actual gobierno, además que plantea la pregunta ¿Qué pasó con unas declaraciones que dio uno de los voceros del gobierno diciendo que no habría elecciones por falta de dinero? Con ese dinero algo se hace para aplacar un poco la situación que ellos mismos, con sus políticas socialistas, han llevado al país a una crisis general.
No soy el tipo de personas a quien le encanta ir a conciertos, independientemente de mis gustos musicales, pero desde la llegada de la segunda independencia, han convertido en un circo todo lo referente a lo que unos consideran «cultura». Para unos, el rock pesado criollo es un género partidista, que puede venderse al mejor postor actual, el Estado, siempre alegando que como ahora si hay apoyo a ese género cuando dudo mucho que a ese ente burocrático le gusten esos acordes; para luego hacer berrinche cuando se le da más apoyo a género más adecuado a la mentalidad imperante.
Yo no me considero quién para criticar al artista que va a ir, mucho menos a los asistentes, pero creo que lo mejor es no caer en el juego y mirar el abismo en que el país está metido.  Creo que es la mejor opción, ya que con ese dinero (mal) gastado, se podría ayudar un poco a las universidades públicas, a los hospitales, escuelas y quién sabe a cuantos sectores más, que son vulnerables también a la crisis.
Esto tiene que ver más con sentido común que con un mero gusto musical personal, hay que considerar que como todo gobierno socialista, este se hace a oídos sordos de la opinión pública y extrañamente , se dice defensor de los intereses del pueblo.