Limpieza de Sangre

De la entrega más reciente a su segunda aventura, el capitán Alatriste se está ganando un espacio en el presente rincón. No es para menos, ya que su autor se le nota por los cuatro costados la influencia de la pluma del gran Dumas; quizás, en su influencia decidió crear a este personaje, pero en vez de mosquetero, lo hizo parte de los famosos (y letales) tercios españoles.

Publicada para el año de 1997, esta aventura comienza fuerte. Con una monja encontrada muerta y el afamado Francisco Quevedo le ordena a su buen amigo, un militar experimentado y que vivió en carne propia el infierno de Flandes, vive alquilando su espada para sobrevivir en la España de Felipe IV; pero los abusos del poder de un párroco en un lejano convento y que de paso, la Inquisición está asomando su fea cabeza al igual que el desalmado espadachín italiano, ese que apareció en “el puente de los asesinos”; cuyas rencillas con el capitán siguen presentes, aunque para mi siguen siendo un poco difusas.

Considero, a riesgo de que la Inquisición me considere un judío escondido, que esta novela la sentí no solo más corta que la antes mencionada, la sentí mucho más dinámica, mucho más ligera a la lectura (no por nada creo que me tardé menos en leerla que la anterior) pero la acción aquí es más constante, al igual que es el suspenso. Pero los hechos históricos aquí son tanto abrumadores, como  (tristemente) esos episodios oscuros relacionados con la Inquisición en la convulsa España  de aquellos días con los que ellos tildaban de herejes así como de otros crímenes.

Lo interesante es que en diez episodios se relata todo los sucesos, de hecho hay espadazos, groserías así como un rescate por todo lo alto que, como cosa rara, podría ser una misión muy riesgosa y que pone en riesgo no solo los recién llegado favores de la corte que ese famoso personaje llamado Quevedo había vuelto a obtener.

 

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Miguel Strogoff

No sabía, honestamente, que don Verne había cultivado la novela histórica, estilo del cual aprendió del mejor ya que según se cuenta él y don Dumas eran grandes amigos. Pero bueno, dejando de lado esas anécdotas que no van a ningún lado, recuerdo que una persona que habló de esta novela y me dio a entender que, los malos del asunto eran los bolcheviques, pero en su lectura descubrí que no lo eran. Pero bueno ¿A quién puedo meter en el saco de alterar toda la nación rusa?

Pero el caso es que cierta región del mencionado país ha quedado aislada y queda de parte de uno de los integrantes del correo del Zar, un aguerrido personaje llamado Miguel Strogoff, en recorrer buena parte de Siberia para evitar que el traidor (un militar destituido) quien se ha aliado con los tártaros para hacer lo que hacen todos los villanos en este tipo de obra, cambiar el régimen gubernamental; nuestro héroe tendrá que asumir no solo un gran reto que llegará al punto de volverse personal, pero si bien no estará solo, ya que una chica quien busca a su padre (un desterrado) y dos reporteros extranjeros  (como cosa rara, uno es un francés y otro es un inglés) quienes también tiene su cuota de importancia para conocer aquel conflicto y como, en el caso de la chica, también es afectada de forma personal.

See Your Space Cowboy

Los Tres Mosqueteros

Parodiada, homenajeada y quizás una de las obras más conocidas del autor francés Alexandre Dumas, finalmente pude leer la que considero la primera novela de aventuras históricas que se escribió. De hecho, creo que todas las novelas de ese género beben un poco de su influencia.

Lanzada al mercado durante la tumultuosa  etapa de la revolución francesa y cuyo autor fue acusado como partidario de cierto general  de apellido Bonaparte y que según la edición que leí se encuentra basada en muchos hechos reales así como tiene como referencia  sucesos como una de las tantas invasiones inglesas a territorio galo así como lugares que pasaron a la posteridad como la Bastilla. Pero también es el ejemplo más clásico de la novela en donde el conflicto interno de un personaje, el entrañable protagonista, con su sueño de ser un mosquetero es el motor de buena parte del argumento, el mentado conflicto interno.

Lo interesante del asunto es que, de nuevo insisto que fue la edición que leí, muchos de los personajes están basados en reales o quien quita que fueron personas reales quienes don Dumas convirtió en arquetipos. Pero, posiblemente debo mencionar que la obra es muy hija de su época, en ocasiones (que fueron muchas) la sentí demasiado pesada y a diferencia de su contraparte española, el capitán Alatriste, no es tan dinámica y aunque es normal en este tipo de obras apodadas como capa y espada, el peligro acecha pero es más normal verlo en las intrigas palaciegas que en las oscuras esquinas de esas ciudades. Quizás sea que la España de aquellos días era muy diferente al París de los Mosqueteros.

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