Un cierre temporal de la tribuna.

Lo he estado pensando, pero creo que es necesario así como después de todo el mal rato que me ha hecho pasar la página donde tenía mis fotos y el hecho que ya no hay nada interesante que comentar en la sección, se merece un merecido descanso.

Creo que ha sido una de las sub secciones del blog que más ha aguantado el paso del tiempo y creo que esa misma fortaleza, pronto devino en una debilidad. Al momento en que escribo estas líneas no sólo el hambre me juega una mala broma, sino que creo que tengo un artículo que precede a este.

Aunque, siguiendo el tema de la honestidad, no quiero que le pase lo mismo a tantas secciones que he iniciado y que haya abandonado casi de forma permanente. De hecho, creo que ha sido una de las secciones que no sólo mantuvo no sólo su mordacidad desde que comenzó, sino también fueron donde aparecieron las discusiones intensas.

Tuve ganas de escribir sobre que convención iba a regresar, de hecho fue un tema que quise abordar en varias ocasiones, pero simplemente no me salieron las palabras para abordarlo. Aunque el repertorio de los posibles regresos también era un tanto limitado en vista del problema que, al menos en la ciudad jardín, las que podían hacerle frente al monopolio de la joya de la corona cayeron.

Menos mal que todo este asunto no es como la bolsa de valores o una carrera de caballos, ya que me hubiese quedado sin un centavo. En vista que, siguiendo con la metáfora, mi inversión o el caballo al que aposté no resultó ser ganador; irónicamente, creo que fue uno de los primeros en salir de la competencia regional.

Creo que en su momento lo dije, pero quiero volver a hacerlo. A.F fue una de esas propuestas que pudo dar para más así como es triste ver que su última entrega dio mucho de qué hablar, todo gracias al bendito asunto de un teléfono extraviado. Y nunca pasó por mi cabeza apoyar a la joya de la corona, en su momento apoyé con mi asistencia y compras buena parte de las mal llamadas convenciones que llegaron a la ciudad jardín.

No sé si lo comenté en algún momento en una conversación o en un mar de letras, pero siempre tuve mis opiniones sobre la joya de la corona, al igual que sus orígenes y buena parte del equipo organizativo; de hecho, me agradó mucho saber que, al menos para el año pasado, no toda la población del mundillo regional cayó en los encantos de la joya. Pero aquel intento no sólo llegaba tarde, sino también que simplemente no pudo llegar más lejos.

Pero no es asunto nuevo que la afición regional se vea dentro de algo cercano a un monopolio, lo peor del asunto es que justo en el momento en que creí que la mentada guerra de grupos concluyó allá en el dos mil trece, parece que ese conflicto no dejó un ganador ni mucho menos un vencido. Eventualmente todo se derivó en el regreso de los famosos eventos chatarra.

A la final esos nunca se fueron, de hecho, me arriesgo en decir que todos esos eventos tienen los mismos responsables y lo que hacen es que van de ciudad en ciudad buscando los bolsillos de la nueva sangre que les da el beneficio de la duda y con las consecuencias esperadas; el desastre. Lo dije en su momento y ahora lo repito, no hay mucha diferencia entre los que consumen el anime de forma legal o ilegal. Yo llegué a pensar que podía ser algo que no iba a suceder, pero es así. Se ha creado un círculo vicioso en el cual, ninguna de las partes puede abandonar, ya que simplemente eso que conocen puede dejar de existir.

Pero ¿Hay alguna posibilidad de que el tétrico escenario cambie? La verdad quién sabe, ya que toda idea innovadora pasa por la fotocopiadora hasta que logre desplazar a la anterior. Quizás tendremos que ver a algún estudio reconocido de esa industria irse a la quiebra para comprender la gravedad del asunto. Dudo mucho que la industria de animación japonesa vaya a torcer la mirada en dirección al occidente en lo que se refiere a buscar nuevas fórmulas; puede que en algún momento deje de ser una rareza ver occidentales proporcionados nuevas historias en una industria que es un reflejo de su país. Y más ahora que parece que descubrieron una nueva gallina de huevos de oro con el formato de las novelas ligeras.

Yo les digo, denle unos cuantos años más a las adaptaciones de novelas ligeras para que desplacen a la industria del manga casi de forma plena. Me arriesgo en decir que posiblemente esas adaptaciones pueden ir en aumento con el pasar de las temporadas y al hecho de un mercado, más que todo el interno, que sigue exigiendo más. No dudo mucho que existan buenos autores no sólo de manga, sino también de las mentadas novelas ligeras, pero simplemente aún no les ha llegado su momento de brillar o simplemente al escribir cosas diferentes a lo que realmente se consume,  esos autores decidan doblegarse o salir y buscar nuevos horizontes.

Aunque creo que en algún momento volveré a escribir por aquí, quizás cuando ese escenario que describo aparezca o cuando las mal llamadas convenciones en el país dejen de llevarse a cabo. No habrá mucho sobre que escribir, lo admito de forma temprana, pero creo que al menos tendría algo sobre dedicarle unas cuantas líneas. También pongo en duda que los grupos vuelvan a tener la misma importancia que en su momento tuvieron, a lo mejor existen al sol de hoy, pero como las plataformas para darse a conocer han cambiado, ya no hay un portal Web dedicado a aprovecharse de la multiplicación de los grupos, pues puede ser algo que se limita a los integrantes y a los que están en el otro lado de la acera.

Con todo esto, no me queda más que decir que no se han librado de mí, simplemente me cansé de ustedes.

Anuncios

Hablemos del fenómeno de las novelas ligeras y la decadencia.

Estamos en un momento extraño, ya que si bien es evidente que la decadencia de la industria de la animación del país del sushi no anda en su mejor momento, con el mero hecho que el monito peleador tuvo que salir de su letargo para ver si puede darle algo de vida e ingresos. A todo esto, debemos sumar el hecho que el formato de las novelas ligeras se está convirtiendo, peligrosamente, en la nueva fuente de historias para la industria.

Quizás cierto hermano digital tenga un argumento sobre el tema, ciertamente no toda la producción de series animadas japonesas se está enfocando en adaptar cuanta novela ligera exista, pero es una tendencia que si bien no es nueva, desde la llegada del espadachín negro se ha convertido en la gallina de los huevos de oro. No es para menos, tanto en el mercado local (el Japón), como el foráneo, consumen cada vez más estas adaptaciones.

Cuando se dice que el anime moderno no es más que un vehículo para historias de auto inserción, llenas de escenas de erotismo sin sentido pues basta con ver los fenómenos del momento y ahí está la prueba más contundente del asunto. Y para muestra un botón, ni más ni menos que el nuevo ídolo de barrio en las comedias, EROMANGA SENSEI. Si, al parecer es una de esas obras que ha despertado las opiniones (encontradas) entre los seguidores.

Comienzo con la pregunta ¿Quién soy para opinar? Ya que tengo un buen tiempo sin ir a las convenciones o ver alguna serie de reciente producción, pero eso no es un impedimento para emitir mis opiniones al tema. No nos hagamos los desentendidos, mientras más altere las hormonas y cumpla con lo que promete, todos contentos; este contexto sería interesante para hacer una reflexión sobre la situación. Pero lejos de hacer algo, le hace énfasis, pavonean que es algo bueno. El propio crimen con muchas víctimas.

La fotocopiadora de tramas, esa incomoda verdad que unos quieren negar, cada vez es más descarada y la industria se ha visto invadida por sus propios consumidores, cada día se hace más complicado para un ajeno a la movida integrarse, ya que desconoce el lenguaje, que por años, se ha estado manejando hasta la más amarga de las consecuencias, esa en la que se regodea el mencionado nuevo ídolo de barro.

Obras de calidad dudosa en la animación japonesa siempre han existido, pero siempre fueron elementos que pasaban al anonimato y si tenían algún renombre era por ese nivel de infamia que tenían. Pero desde hace un rato al presente, mientras más deficiente sea la obra, pues mejor. Hace ya tiempo que la animación nipona dejó de lado si quiera abordar temas sensibles, como el caso de los muchachos que no ingresan a la universidad por dar un ejemplo, o buscar algo nuevo que contar. Dieron con oro cuando llegaron a la generación que creyó que la serie de los noventa no era sobre robots gigantes, sino más bien una acartonada obra que sirve para disfrazar todo esto en bohemia.

La industria japonesa de animación no anda en su mejor momento, por mucho que unos digan lo contrario, ya que se hace cada vez más notorio que si la serie animada tenga muchas escenas de erotismo sin sentido y violencia desmedida sin contexto, son los dos estandartes de calidad ya que si tiene mucho de eso, es lo mejor que ha salido de esa nación; de hecho, la venta de mercancía derivada es una pequeña parte de ese respirador artificial que mantiene con vida a la ya mencionada industria y que los patrones de consumos tanto de los famosos frikis son los mismos, sin importar si lo hacen de forma legal o ilegal.

No importan como les llegue el mensaje, igualmente les llega y es así de simple. Lo peor del caso es que la industria entró en un círculo vicioso, uno que le está costando todo el renombre que una vez tuvo, ya que necesita del dinero que sus nuevos consumidores le ofrece, al costo de que debe obedecer ciegamente cada mandato en referencia a lo que quiere ver.

Todo el contexto en el que se mueve el nuevo ídolo de barro podría servir para hacer una opinión bien fuerte sobre la misma, buscando que el espectador reflexione sobre lo que sucede. Pero no es así, una sincera lástima, ya que podría servir para llevar un mensaje totalmente diferente a lo que siempre están presentes en las series de la actualidad. Todo esto me recuerda a una obra que reseñé con anterioridad, Doctor 13 Arquitectura y Mortalidad, en la cual el autor no solo usa personajes casi desconocidos de la  casa editorial DC Comics, sino que los usa para criticar el manejo que tiene la casa editorial con muchos de sus personajes así como, de vez en cuando, las líneas editoriales que limita la labor creativa de los autores.

Lo más desconcertante de la situación, es que el formato de la novela ligera comenzó siendo un medio para dar a conocer autores nuevos en Japón, si bien tocaban temas diferentes poco a poco se fue acoplando a las tendencias del anime y sus consumidores. Tristemente, ese proceso fue lento, creando le fenómeno  actual, si bien es cierto que no se ha convertido en la fuente más recurrente de argumentos para las nuevas series; no importa el contexto en que se muevan estas obras, el mal ya fue hecho.

Pero a todas estas ¿En algún momento esta situación podrá cambiar? Realmente quiero pensar que si, que el predicamento va a dar un cambio a positivo y que en algún día los consumidores van a estar tan cansados por los refritos que van a considerar un cambio en todo. Es algo simplemente imposible, se hace evidente que ese dinero que consiguieron en el mercado local y lo poco que creen que pueden sacarle a los mercados no solo de los vecinos, sino de lugares donde los seguidores que consumen legalmente el anime, ya que el mercado ilegal dudo mucho que lo consideren para algo más que las risas.