El dilema de votar. Pensamientos extendidos.

Posiblemente estas líneas vayan a ver luz después de los resultados obtenidos en las elecciones regionales celebradas en octubre de lo que queda de 2017, algo me dice que no importa quienes se hayan alzado como los vencedores de la contienda ya que lo importante es quien cuente los votos y los planes que hay para los escenarios en los cuales el gobierno actual vea perdida en algunas gobernaciones.

No hay mucho que hacer para ellos, básicamente apelaron por crear un organismo paralelo a la Gobernación mientras que por otro lado pues harán de las suyas con sus agentes del desastre. La mal llamada oposición seguirá con su guión de jugar con las reglas a pesar de que están claramente amañadas y creo que ambas partes darán otra razón más por las cuales muchos han optado por no votar.

Ambas partes han estado alimentando irresponsablemente a ese engendro y creo que es hora que lo admitan; seguramente no lo harán, sale mejor culpar de la situación a todo aquel que no estaba muy animado en sumarse. No es para menos, en vista de todo el engaño que han estado haciendo y que esto de elegir al menos malo, ya no debe de ser una razón válida para votar.

Se puede decir mucho sobre lo que le ha costado al «pueblo» de la cuna de libertadores en alcanzar ese derecho, pero creo que la mentada lucha no sirve de mucho cuando es el populismo quien ha estado tomando las mejores opciones y comportándose cual quiste en una región de la anatomía. Claro, ver el futuro es algo que no podemos hacer como especie, pero considerando que las votaciones no van a cambiar plenamente la situación y el hecho que la revolución se irá como llegó ¿Aún creen en jugar limpio?

Las dos opciones que hay pues no son tan diferentes la una de la otra, una es la consecuencia de la otra y creo que también es tiempo de considerar eso como una realidad. Muchos partidos de la mal llamada oposición están en el organismo llamado Internacional Socialista, al igual que el partido de gobierno; aunque creo que a unos eso les da sordera temporal, tanto a criollos como a extranjeros.

Cambiar al burócrata no es la idea, pero comprender el fin que se busca es medianamente sensato. Es más fácil sacar a un burócrata de la mesa de la unidad en comparación con uno del partido de gobierno. A uno se le está acabando el asunto llamado popularidad política con la misma velocidad que al otro; seguramente si sumamos al panorama todo lo referente a la elección que han hecho con respecto a los candidatos pues, no hay que ser analistas políticos para comprender buena parte de lo que sucede aquí.

Cambiar el payaso no mejora de forma automática el circo, así de simple es el asunto. Pero ¿Qué hay de los independientes? Pues no mucho la verdad, unos buscan crear una teocracia con unos planes mediante sensatos en el punto de vista económico, mientras que el resto no son más que agrupaciones que buscan quitarle votos al otro, es decir, partidos menores alquilados a los más grandes. En otras sociedades, pues estos partidos independientes serían una fuerza a ser reconocida entre los ampliamente conocidos, pero parece que ese escenario aquí difícilmente se vaya a dar.

Los que han  estado vendiendo como uno de los derechos más importantes en la historia democrática de Venezuela, se ha convertido en una mera cuestión de decoración. Es decir, el mecanismo que asegura que el ladrón que te despoja de lo tuyo en secreto va a tener un suplente al paso de un período de tiempo establecido previamente. Pero ¿Cómo se le puede hacer frente a estos forajidos? Dicen que finalmente están entre las cuerdas, que el apoyo internacional ha estado perdiendo números y ni hablemos que dejó de ser un referente para muchos en el sur del viejo continente.

Creo que no hace falta preguntar ¿Qué le pasó a ese apoyo? En vista que lo que antes exclamaban a todo pulmón, ahora parece que lo dicen entre susurros y con algo de pena. Todos apoyaron al caballo ganador cuando el barril de petróleo estaba muy bien cotizado y el líder carismático estaba ahí para hacer de las suyas, pero el escenario ha cambiado y de forma drástica. Además que dudo mucho que el comediante sideral o su mentor hubieran apoyado alguna que otra cosa que estos europeos que se sienten culpables por 1492 no estarían de acuerdo.

El voto sólo les sirve a unos para sentirse seguros de que todo lo que van a hacer a partir de ese momento en que se sientan en la silla del poder, va a ser algo legítimo y en nombre del pueblo, ese grupo al que les gusta tanto usar y mencionar. Creo que si hay un gobierno que se ha aprovechado hasta sus últimas consecuencias de usar al pueblo ha sido este con todo el cambio en las estadísticas de popularidad y de votos que ha tenido desde la llegada del bigotes.

Lo dije en su momento, pero creo que ya está bueno esto de elegir al menos malo, ya se hace evidente que no es la mejor opción. Aunque el voto castigo tampoco es la solución al predicamento en que Venezuela está metida desde hace un buen rato. Esto no lo cambia unas gobernaciones de un color, ni tampoco el hecho que se necesitan estas elecciones y sus consecuencias para demostrar que el Gobierno actual no está construyendo un futuro mejor para los obreros.

Con votos no se saca a una dictadura, eso debe quedar claro así que es algo que deben compartir, ya que debemos considerar no sólo lo inmediato sino también el futuro que se le está dejando a los que vienen detrás. Creo que con un voto en esta situación no se hace mucho, la verdad, ya que es otra entrada de oxígeno a un gobierno que se está cayendo. Cosa que le cae de maravilla y unos aseguran todo lo contrario.

 

See Your Space Cowboy

Anuncios

¿Por dónde comenzar a reconstruir?

Cuando la pesadilla bolchevique Bolivariana llegue a su final tendremos una pregunta muy seria que atender ¿Por dónde  comenzar? No es para menos, el paso destructivo de esa cosa ha tenido repercusión en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. La respuesta tampoco va a ser sencilla, mucho menos las soluciones a aplicar posiblemente generen rechazo. Quizás, deberíamos comenzar ese proceso de forma lenta, pero sin pausa y en un plazo que no es del agrado de muchos políticos y ciudadanos venezolanos,  a largo plazo.

Considero que uno de los puntos a abordar será todo lo referente al individuo, esa minoría que más golpes se ha llevado en todo esto; no es para menos, ya que todo lo que debe hacer esa minoría es sacrificar todo lo que aspira por el bien colectivo, algo que no ha generado los resultados esperados. Asegurar que sus derechos más básicos, como lo son la libertad, el derecho a la propiedad y la búsqueda de su felicidad, no sean comprometidos es más que suficiente, ya que lo demás llega tranquilamente por añadidura.

Pero luego llegamos al asunto de la educación, uno que puede generar comentarios encontrados. Yo creo que la educación debe servir para hacer ciudadanos, no borregos que defienden ciegamente a su propio verdugo; suena difícil, pero se comprueba que estos mal llamados programas sociales enfocados a la educación en Venezuela, también conocidos como misiones, sólo han servido para coaccionar a un sector de la población y asegurar un flujo de votos.

Y lo mismo sucede con el sistema de pensiones, la asignación de viviendas, los espacios culturales y al punto donde quería llegar. Los medios de comunicación en el país. Seamos honestos, después del sector empresarial el ya mencionado sector ha sido uno de los que ha tenido que lidiar con dos engendros y uno de ellos, generado por ellos mismos en vista del panorama en que estamos.

Se ha escrito mucho con respecto al tema de la censura y de su hermana la auto censura, en nuestros medios de comunicación y si bien no la necesitan implementar en la red de redes, basta con prestar un servicio barato pero de calidad dudosa para hacer el trabajo de ahorcar el Internet. Pero lo que hay que empezar a escribir desde ya es saber si vamos a estar a la altura de la libertad de expresión, sin un ente público que actúe como la Inquisición.

Podemos quitar buena parte de los controles al mercado, es decir el control de precios y cambiario, así como el hecho de otros controles sociales tal como la mentada ley de responsabilidad social en radio y televisión; aunque eso que mencioné es apenas una pequeña parte de todo el aparato que tiene aplastada no sólo a la sociedad, sino a cada ciudadano de la cuna de libertadores. Lo más extraño del asunto, es que es una ofensa que no tiene distinción alguna entre los ciudadanos, sean o no adeptos al gobierno y su extraña mezcla de ideas.

Pero ¿Cómo se convirtió este ejemplo a seguir en todo lo contrario? Es una pregunta válida si queremos superar el problema, ya sabemos que el Gobierno (o el Estado) no es precisamente alguien indicado para encargarse de todos los asuntos de la sociedad; hemos visto hasta las peores consecuencias que no genera una mejora en el problema sino que lo empeora. Así mismo, hay ejemplos alrededor del mundo en el cual todo ese asunto de la propiedad comunal y propiedad estatal no impulsa a la sociedad a un mejor estadio. De hecho, lo que es de todos a la final no es de nadie ya que un problema con esa propiedad, por ejemplo una avería, no sólo empeora sino que se multiplica ya que es “problema de alguien más”.

Y esto de buscar un líder no ha servido de buena idea. A la final el líder quiere convertirse en una figura que debe ser adorada y que se necesita de su aprobación para manejar nuestras vidas, en ocasiones no se convierte sino que la misma sociedad lo pone en ese sitio y lo peor del asunto con la ayuda de algunos quienes el término de intelectuales les queda muy grande. Creo que la sociedad venezolana está tan acostumbrada al desastre, a la rapiña y al mal comportamiento que por eso no ha entendido bien el mensaje de libertad.

De hecho, creo que si dejamos de escuchar los cantos de sirena así como a esos que se venden como el elegido del pueblo para enmendar sus problemas lo mejor es dejarlos hablando solos; no sólo sería regresar al problema el cual vamos cerca de salir; sino también una señal de que no entendió bien las razones por las cuales muchos se sacrificaron. Dudo mucho que quiera una persona volver a caer en una fantasía que no es otra cosa que una estafa intelectual, cuyos resultados dejan mucho que desear y que sólo llevan a la violencia desmedida.  Como cosa rara, ejemplo de eso también la historia está repleta y es triste ver como Venezuela es uno de esos ejemplos y todo esto se lo busco la misma gente ya que puso por encima la revancha y no la calma.

Considero que los primeros pasos para una Venezuela libre y mejor no van a ser sencillos, de hecho por cada buena idea que se debe implementar y otorgar más libertad al individuo, de seguro muchos van a poner el grito en el cielo cuando, por ejemplo, se decida prescindir de los servicios de algún Ministerio o de alguna otra institución. Pero no pongamos en duda que eso es lo que va a pasar, cada uno de nosotros podemos pensar cuáles serían las primeras instituciones van a desaparecer pero se debe ver como una liberación, como una cadena que se rompe y que ese hecho lejos de llenarnos a la barbarie, nos llevará a una  mejor sociedad, una que pone por encima la cooperación voluntaria y espontánea ante cualquier delirio de convertir al individuo en una masa al servicio de un líder.

 

See Your Space Cowboy