Creo que la pregunta que le da título al presente mar de letras es una que es válida, ya que mientras la población se siente abandonada por los medios de comunicación, las redes sociales han suplido bastante bien ese vacío. Esa cosa maravillosa del nuevo milenio no podrán detenerla, por mucho que la censuren o dispongan de una pésima internet. Ciertamente, sería un escenario bien nefasto y que pone en jaque a los medios de comunicación ya que sobrevivir y mantener contenta a la inquisición se ha convertido en un asunto serio.

Pero el asunto de fondo yace, ya que (al menos personalmente lo digo) la sociedad ha estado siempre con el inquisidor encima, de hecho hay un ente que nos regula quien sabe desde que año todo lo referente a los medios de comunicación así como la telefonía y demás avances. Aunque es un temor válido, no es para menos, ya que todo lo referente a las noticias falsas, el famoso amarillismo y demás engendros que han estado en nuestros medios de comunicación pueden cabalgar a sus anchas. Es un miedo que es válido, pero también es libre y creo que lo mejor es irse preparando para el asunto, uno que es bien serio, ya que eso de la centralización no ayuda, pero revertir sus consecuencias es algo que considerar seriamente y con un buen plan de acción, uno que permita que los medios de comunicación no solo recuperen el aprecio de la gente, pero también darles un margen de crecimiento económico sin miedo a represaría alguna, solo por parte de la sociedad.

Lo arriba expuesto, sumado con una sociedad que no se caracteriza mucho por analizar las cosas, esta nueva libertad sería un elemento no solo extraño, sino que hasta podría amenazar todo lo que esté por llegar. Se podría resumir en “libertad, horrible libertad” pero yo quiero creer que será la primera parte y bien amargar de todo el proceso que nos tocará emprender cuando esta pesadilla se termine.

Ciertamente, los monopolios deben terminar y la mejor forma de hacerlo es abriendo el mercado a nuevas personas y que sea la sociedad que los premie (o castigue), aunque para llegar a eso se tendría que tener una sociedad que tenga algo de criterio bien desarrollado para comportarse de esta forma. Y considerando que estamos hablando de la sociedad venezolana, esa que le ha dado unos cuantos tanques de oxígeno no solo al socialismo, sino también a su primo el populismo, queda de parte de la generación de relevo tratar de enmendar todo el desamdre dejado, uno que lo tendremos que lidiar por un buen tiempo y uno de los muchos obstáculos a superar, ya que no solo nos estamos enfrentando a un atraso en los bienes de capital y otros recursos que necesitan estas empresas para seguir adelante, sino también con un aparato gubernamental altamente costoso, torpe pero que es peligroso con ganas.

El asunto de los miles de canales de la caja idiota, las emisoras de radio y periódicos censurados o de plano cerrados deben servirnos de lección, algo que lo mejor es no repetir; aunque no es buena idea dejar que la sociedad asimile el asunto de la libertad de expresión con el famoso “ensayo y error” ya que la mejor forma de entender que una programación es basura, es tratar de asimilar por un rato y después dar las correspondientes consideraciones y opiniones. Quizás no sea la mejor opción, pero creo que tener a alguien diciendo que leer, ver y leer tampoco me parece que sea lo más indicado. Ya que de esa idea nace, a mi parecer, es la que nos llevó a esta situación y creo que nadie quiere pasar por esto de nuevo.

Ya que, regresando a la realidad en la que estamos, pues debemos preguntarnos ¿Cuánto nos cuestan mantener esos nuevos medios de comunicación que llegaron al país? Digo desde el canal de todos los venezolanos, pasando por esas radios comunitarias y esos medios impresos que son de circulación gratuita y que tienen privilegios del gobierno. Es con esa distorsión es con la que se debe terminar, que el gobierno se deba arropar una obligación que no es propia y que lejos de solucionar ese problema, lo empeora.

Ese dinero que se gasta en esos medios que seguramente le van a cerrar las puertas a personas que no comulgan con las ideas del gobierno ¿No podríamos usarlo en otra cosa? Digo, quizás crear un verdadero canal de televisión en donde todos los venezolanos podemos entrar y comentar. Pero como eso es iniciativa privada ¿Es malo? Digo, no tengo problemas con las líneas editoriales, tengo problemas con la programación basura que impera en el espectro radioeléctrico de la cuna de libertadores así como los medios impresos. Por eso, ese cuento de que hay una conspiración de los medios de comunicación criollos en contra del gobierno revolucionario me la tengo que tomar a risa, ya que buena parte de los mismos no esconden su afiliación así como tampoco esconden el miedo que le tiene a la inquisición, pero tristemente buena parte de la población se lo cree.

Las líneas editoriales se eligen por el consumidor, aunque les guste o no, así como no me voy a cansar de comentar que por mucho que prometieron en terminar con la programación basura de la caja idiota nacional nunca lo  lograron. Ya que sigue presente, aunque con unos ligeros intentos de superarla, pero mientras la premura sea otra, la vamos a mantener por largo tiempo, así como el hecho que crearon un problema mayor dado el hecho que si crearon un muerto viviente con las telenovelas y hay un grupo creciente de personas que quieren el regreso del canal RCTV.

El tema de las telecomunicaciones no es uno que se debe tomar a risa, es uno de los tantos que hay que tratar con la mayor de la seriedad, de parte y parte. La sociedad por un lado que voluntariamente debe elegir qué línea editorial de los medios de comunicación quiere consumir y por parte de estos últimos, todo lo referente al manejo de la información y de los sucesos.

 

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