pueblo

Pueden llamarme radical.

Posted on

Creo que la verdadera salida al predicamento bolivariano-bolchevique que en la cuna de libertadores se puede reducir a una pregunta ¿Cuándo se van? Y debió ser una pregunta que alguien pudo formular en aquellos cuestionables diálogos entre oposición y dictadura. Se hace notoria que la teoría predatoria del Estado encaja perfectamente en la cuna de libertadores.

Todos quieren vivir del Estado, pero la realidad es otra, posiblemente la solución es limitar sus funciones, que se encargue de seguridad y justicia, dejando a la sociedad encargarse de sus asuntos, no creo que sea algo complicado de entender; pero estas ideas tienen un adicional, la responsabilidad del individuo tanto como su libertad, es decir toda acción tiene sus consecuencias y responsabilidad.

Pero esos dos elementos no les gustan mucho al grueso de los venezolanos, ya que así pueden justificar todos sus actos y culpar a alguien que no ha tenido culpa alguna de aquel acto, algo que se ve en los saqueos de negocios; los malos ejemplos se han convertido en los que se deben seguir y los que son ejemplos positivos para una sociedad, son vistos como seres despreciables.

¿Quieren una prueba? Cuando se habla del serio problema de la natalidad infantil, una autoridad del tema tuvo que invocar al Estado para que tomara cartas en el asunto ¿En serio? La salud es una de las cosas más personales que hay, de hecho ponerse a reclamar que se necesita una oficina pública que se dedique al asunto que las madres venezolanas le den pecho a sus hijos es un pequeño ejemplo de lo que NO hay que hacer. Todo eso, dicho en un programa de radio en el cual, el famoso locutor venezolana llamado César Miguel Rondón en su famoso programa de radio en el cual invitó a una autoridad en el tema médico relacionado con los neonatos y que, si mal no recuerdo, que también era una persona importante en una organización que estaba combatiendo dicho problema.

Y lo implica eso es que para abrir esa oficina se va a destinar cuentas del presupuesto nacional, que cuando la cosa no vaya bien se va a imprimir dinero inorgánico, se va a aumentar el gasto público y más casos de corrupción van a asomar su fea cabeza. Es decir, el problema de fondo de todo lo que ocurre en el país se va a hacer más grande. Y si, entiendo que con el asunto de la salud no se juega, pero ya tenemos esa oficina y se llama Ministerio de Salud y juega con tan valioso activo como le da la gana, pero como es una rama del Estado no hay mucho que criticar, pero si fuese algo privado, ya todo el mundo pusiera el grito en el cielo.

Y ¿Debemos comentar algo sobre los sueldos, salarios y los sindicatos? Pues ciertamente están en su derecho en reclamar por unos sueldos y salarios dignos, pero le están gritando a la persona equivocada. Si quieren que ese dinero sea uno que corresponda a todo el esfuerzo que el capital humano hace dentro de una organización, pues primero hay que bajar los impuestos, bajar el gasto público, eliminar los controles de precios y de divisas y ese artículo sobre el sueldo mínimo; que sea la acción humana (o el mercado) que sea la guía para ponderar el valor del esfuerzo de las personas, es decir los sueldos y salarios.

A los que hay que gritar son a los burócratas que dicen estar tan atentos a nuestras necesidades, que solo quieren lo mejor para la sociedad que desmantelen eso. Son ellos los que han estado molestando y que no quieren que el panorama sea diferente, de hecho ¿Qué hay de malo con la propiedad privada? Creo que si no te gusta que las compañías con sus ideas de ganancias y pérdidas manejen elementos tan esenciales para una sociedad como, la salud, la cultura y la educación sea manejada por organizaciones sin fines de lucro ¿Qué les parece?

Y debo reiterar una pregunta ¿Cuánto nos cuesta mantener Venezolana de Televisión y sus clones? ¿Cuánto nos cuesta mantener el sistema de pensiones y oficinas como la Oficina Nacional Anti Drogas o los mismos Barrio Adentro?  Nos cuesta y mucho, ya que no están “trabajando para el pueblo”, no son entes “democráticos”, ya que solo le sirven a los políticos y a sus ambiciones; ya que para mantener esas oficinas “funcionando” se necesita dinero y salen de nuestros bolsillos (impuestos) o en el peor de los casos, sus deudas son distorsionadas gracias a la impresión de dinero como si fuese panfletos.

También debo reiterar que no necesitamos a alguien que “guie” cada acción de la sociedad, ya que a la larga esa ayuda no va a ser más que una molestia y que va a causar un problema mayor ya que esas palabras bonitas que usan, ciertamente confunden. Ya han admitido que quieren “al pueblo” pobre, ya que así lo pueden manipular con sus fines de perpetuarse en el poder a expensas de los recursos de una sociedad que apenas tiene como sostenerse.  Lo vemos en nuestros pantalones que nos quedan grandes, en el hecho que ya ni por un helado se puede ir sin gastar una cantidad exagerada de dinero y que apenas tengamos algo para comer en nuestras despensas; eso es lo que sucede en la realidad que vivimos cada día, la nomenclatura simplemente no entiende ese, está muy inflada de la barriga y de discursos vacíos.

Este gobierno tuvo dieciocho años y unos ingresos petroleros increíbles para enmendar todo el desastre que dejaron los anteriores ¿Qué les hace creer que con modificar la carta magna, asesinando la República y con más controles en la sociedad van a mejorar todo? Simplemente con decir “legado”, “pueblo” y “participación incluyente” ya compraron las conciencias que les interesaban. Pero bueno, con palabras bonitas se llega lejos y los burócratas que manejan al engendro lo saben, por mucho que se diga que el comediante sideral trajo una nueva forma de hacer política, la realidad es otra, solo usó las viejas fórmulas y se aprovechó de una coyuntura que tenía que ver más con la corrupción que con el capitalismo.

 

See Your Space Cowboy

Anuncios

¿Por dónde comenzar a reconstruir?

Posted on

Cuando la pesadilla bolchevique Bolivariana llegue a su final tendremos una pregunta muy seria que atender ¿Por dónde  comenzar? No es para menos, el paso destructivo de esa cosa ha tenido repercusión en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. La respuesta tampoco va a ser sencilla, mucho menos las soluciones a aplicar posiblemente generen rechazo. Quizás, deberíamos comenzar ese proceso de forma lenta, pero sin pausa y en un plazo que no es del agrado de muchos políticos y ciudadanos venezolanos,  a largo plazo.

Considero que uno de los puntos a abordar será todo lo referente al individuo, esa minoría que más golpes se ha llevado en todo esto; no es para menos, ya que todo lo que debe hacer esa minoría es sacrificar todo lo que aspira por el bien colectivo, algo que no ha generado los resultados esperados. Asegurar que sus derechos más básicos, como lo son la libertad, el derecho a la propiedad y la búsqueda de su felicidad, no sean comprometidos es más que suficiente, ya que lo demás llega tranquilamente por añadidura.

Pero luego llegamos al asunto de la educación, uno que puede generar comentarios encontrados. Yo creo que la educación debe servir para hacer ciudadanos, no borregos que defienden ciegamente a su propio verdugo; suena difícil, pero se comprueba que estos mal llamados programas sociales enfocados a la educación en Venezuela, también conocidos como misiones, sólo han servido para coaccionar a un sector de la población y asegurar un flujo de votos.

Y lo mismo sucede con el sistema de pensiones, la asignación de viviendas, los espacios culturales y al punto donde quería llegar. Los medios de comunicación en el país. Seamos honestos, después del sector empresarial el ya mencionado sector ha sido uno de los que ha tenido que lidiar con dos engendros y uno de ellos, generado por ellos mismos en vista del panorama en que estamos.

Se ha escrito mucho con respecto al tema de la censura y de su hermana la auto censura, en nuestros medios de comunicación y si bien no la necesitan implementar en la red de redes, basta con prestar un servicio barato pero de calidad dudosa para hacer el trabajo de ahorcar el Internet. Pero lo que hay que empezar a escribir desde ya es saber si vamos a estar a la altura de la libertad de expresión, sin un ente público que actúe como la Inquisición.

Podemos quitar buena parte de los controles al mercado, es decir el control de precios y cambiario, así como el hecho de otros controles sociales tal como la mentada ley de responsabilidad social en radio y televisión; aunque eso que mencioné es apenas una pequeña parte de todo el aparato que tiene aplastada no sólo a la sociedad, sino a cada ciudadano de la cuna de libertadores. Lo más extraño del asunto, es que es una ofensa que no tiene distinción alguna entre los ciudadanos, sean o no adeptos al gobierno y su extraña mezcla de ideas.

Pero ¿Cómo se convirtió este ejemplo a seguir en todo lo contrario? Es una pregunta válida si queremos superar el problema, ya sabemos que el Gobierno (o el Estado) no es precisamente alguien indicado para encargarse de todos los asuntos de la sociedad; hemos visto hasta las peores consecuencias que no genera una mejora en el problema sino que lo empeora. Así mismo, hay ejemplos alrededor del mundo en el cual todo ese asunto de la propiedad comunal y propiedad estatal no impulsa a la sociedad a un mejor estadio. De hecho, lo que es de todos a la final no es de nadie ya que un problema con esa propiedad, por ejemplo una avería, no sólo empeora sino que se multiplica ya que es “problema de alguien más”.

Y esto de buscar un líder no ha servido de buena idea. A la final el líder quiere convertirse en una figura que debe ser adorada y que se necesita de su aprobación para manejar nuestras vidas, en ocasiones no se convierte sino que la misma sociedad lo pone en ese sitio y lo peor del asunto con la ayuda de algunos quienes el término de intelectuales les queda muy grande. Creo que la sociedad venezolana está tan acostumbrada al desastre, a la rapiña y al mal comportamiento que por eso no ha entendido bien el mensaje de libertad.

De hecho, creo que si dejamos de escuchar los cantos de sirena así como a esos que se venden como el elegido del pueblo para enmendar sus problemas lo mejor es dejarlos hablando solos; no sólo sería regresar al problema el cual vamos cerca de salir; sino también una señal de que no entendió bien las razones por las cuales muchos se sacrificaron. Dudo mucho que quiera una persona volver a caer en una fantasía que no es otra cosa que una estafa intelectual, cuyos resultados dejan mucho que desear y que sólo llevan a la violencia desmedida.  Como cosa rara, ejemplo de eso también la historia está repleta y es triste ver como Venezuela es uno de esos ejemplos y todo esto se lo busco la misma gente ya que puso por encima la revancha y no la calma.

Considero que los primeros pasos para una Venezuela libre y mejor no van a ser sencillos, de hecho por cada buena idea que se debe implementar y otorgar más libertad al individuo, de seguro muchos van a poner el grito en el cielo cuando, por ejemplo, se decida prescindir de los servicios de algún Ministerio o de alguna otra institución. Pero no pongamos en duda que eso es lo que va a pasar, cada uno de nosotros podemos pensar cuáles serían las primeras instituciones van a desaparecer pero se debe ver como una liberación, como una cadena que se rompe y que ese hecho lejos de llenarnos a la barbarie, nos llevará a una  mejor sociedad, una que pone por encima la cooperación voluntaria y espontánea ante cualquier delirio de convertir al individuo en una masa al servicio de un líder.

 

See Your Space Cowboy

Ya nada sorprende

Posted on

Que te falle el servicio del agua, que en un día en una urbanización se roben dos teléfonos, dos autos y una motocicleta entre las cuatro de la tarde y las ocho de la noche y que la cuna de los libertadores se convirtió en una comedia ahora con el asunto del mentado carnet de la patria, para el cual si hay material pero para otros documentos más importantes simplemente no hay. Con todo ese escenario, para unos la demostración que “ahora si el pueblo es el que manda”, es decir, los que tenemos otras ideas somos no otra cosa que el enemigo del pueblo y que con todo esto no hay nada que me sorprenda.

Si, ciertamente esto es un punto extraño entre no hay nada malo que se pueda poner peor y todo lo que mal comienza, mal termina; así que todo lo que ocurre en la cuna de libertadores es consecuencia de sus propios habitantes y sus gustos por elegir el político que mejor lo representa; han estado repitiendo la misma estrategia “en nombre del pueblo” desde quien sabe cuándo, pero como lo importante es ganar esa guerra imaginaria con sus respectivos enemigos internos y externos de la misma índole.

Además ¿Cómo puede estar una moneda fuerte cuando no hay nada que la soporte y que los propios residentes no aprecian del todo? Es increíble ver cómo la gente sigue cayendo en el mismo cuento ya rancio y es que todo el asunto del presidente obrero no es otra cosa que un payaso que ha sabido capitalizar un poco todo lo que le dejó su predecesor y que tiene los días contados, ya que los que posiblemente le van a quitar la banda presidencial no van a ser precisamente los socialdemócratas de la oposición.

Por eso, nada de lo que ocurre en el país es algo que tome por sorpresa ya que no es otra cosa que la consecuencia natural de los actos de una mayoría que siempre ha votado por los que tienen los mejores discursos, llenos de las palabra pueblo y transformación, ya que en sus mentes esos burócratas si los comprenden.

See Your Space Cowboy

Entiéndase por Pueblo

Posted on Actualizado enn

Siguiendo con los comentarios intermedios y mis largos mares de palabras, es tiempo de llevar algo de luz a ese habitual terminó que han usado la mayoría de los políticos oriundos de la cuna de libertadores.
Pero ¿Qué se puede interpretar por Pueblo? Aparte del significado que le otorgó la Real Academia de nuestra lengua, es usado para referirse al grupo de personas que se sienten identificados con el grupo que se encuentra al mando de la administración pública. Pero siempre hay más de lo que una primera impresión nos llevamos.
En el nombre del Pueblo y en al menos en la cuna de libertadores, se ha cometido actos que en otras sociedades serían cuestionados tanto dentro como fuera de las fronteras y cuyas víctimas van más allá de la libertad de expresión, libertad económica sino que a esa lista debemos agregar cualquier cosa que se le ocurra al grupo en cuestión.
Pruebas de ello tenemos sólo en Venezuela a animales, fenómenos climáticos, otros gobiernos que poco o nada tienen influencia en el país. Así que, de forma constante hay una guerra entre los defensores del pueblo y su larga lista de enemigos que están fuera y dentro de la nación y como es constante el victimismo el ya mencionado pueblo debe salir a defenderse y por extraño que se lea, a sus propios defensores debe prestarle ayuda.
Entonces ¿Qué se entiende por pueblo?

Honestamente ¿Se puede perder algo que nunca estuvo ahí?

Posted on

Antes de comenzar a hacer mi mar de palabras, no sé para cuándo verán luz, escribo esto mucho antes de las elecciones parlamentarias y, me atrevo a decir, que muy posiblemente esta cosa salga en enero.

Se habla mucho de la pérdida de valores en la sociedad venezolana, otros hablan que nunca han estado presentes los mencionados valores y si bien mucho he escrito sobre que no los anti-valores en los que se encuentra fundamentados la sociedad de caudillos de Venezuela, de lo que se puede esperar y que no de la misma ¿Es válida la pregunta que hace título a esta cosa?

Ni yo mismo lo sé; así como es posible que yo no sea el indicado para escribir sobre el tema, pero lo cierto es que esperar que los políticos, quienes también son ciudadanos de la cuna de libertadores y que en muchos casos han resultado ser unos pillos, esperar a que ellos sean quienes motiven a un cambio social es una idea un tanto infantil.

En muchos aspectos sociales la cuna de libertadores es la nación más atrasada y me atrevo a decir pobre de la región. Aún se sigue creyendo que debe venir alguien a repartir la riqueza y no que cada ciudadano debe aportar a que la riqueza de sus mentes sean las que hagan verdaderamente rico el país. Se puede tener mucho petróleo, pero desde hace rato sabemos a dónde van a parar esos billetes que no son billetes locales. Soy de los que piensan que es más fácil tener muchas riquezas que repartir a esperar que el oro negro y sus dividendos sean repartidos por los caudillos de turno.

Vivimos desconfiados unos de otros, el concepto de “amistad” solo dura mientras el “amigo” te sirve por el tiempo en que necesitas de su apoyo o servicios, se quiere ser un país de primera clase pero los ciudadanos se comportan de tercera clase y cuando esta gente se va y no logran adaptarse a las leyes de ese país, se regresan alabando a Venezuela, que allá no se puede “vivir”.

Por eso poco comulgo con ese nacionalismo acartonado que han estado vendiendo todos los políticos venezolanos en los últimos años, cuando lo que realmente venden es la dependencia al caudillo de turno.

La sirena del pueblo

Posted on

El pueblo costero de San Marcos estaba de luto, uno de sus más queridos pescadores no pudo seguir su lucha contra el envenenamiento y dejó sola a su hija Anita.

Pero pasado el luto, los del pueblo regresaron a preguntarse quien quera la madre de Anita; el señor Roberto no era del tipo de hombre que abandonase a alguien, mucho menos a la madre de su hija, era un pescador robusto y un poco tosco al hablar , cualidades que lo alejaban un poco con las mujeres. Anita no parecía ser su hija, según el profesor Jacinto, no se parecía a su padre físicamente, pero era de las personas que insistía en no preocuparse por tales asuntos.

Pasado el mes del luto llegó al pueblo un joven de nombre Federico, de oficio carpintero y el ladrón de los suspiros de las muchachas cuando lo veían pasar. Hasta Dulce, la ayudante del profesor Jacinto y amiga de Anita había caído al misterioso carisma del recién llegado.

—Lo he estado pensando y quiero que Federico me corteje— comentó Dulce mientras veía a su amiga cerrar el local, un pequeño comercio de joyería de su pertenencia.

— Y ¿No se lo tomaría mal Augusto?— le preguntó Anita—, él ha estado en ese plan desde hace tiempo.

— ¿Qué dirían de la hija del alcalde si saliese con el jefe de la policía? A Augusto le hace falta algo, ese algo que a Federico le sobra, no sé como decirlo con palabras.

Anita y su amiga se marcharon, pero el cielo gris comenzó a mostrarse más amenazador.

—Es raro que llueva en esta época del año— comentó Anita.

— ¡Vayan a sus casas, cuando llueve así el océano reclama a una de sus hijas, la cual corre peligro!— exclamó Romero, el loco del pueblo mientras miraba fijamente a Anita.

Aquella mirada penetró a la joven, haciéndola sentir como en medio de un trance, sentía que alguien conocía su secreto, ese secreto que su padre y ella guardaban.

— ¡Vamos Anita!— le dijo Dulce mientras la empujaba—, no le hagas caso a ese loco.

Todos los peatones corrían de la lluvia como locos, buscando un sitio como refugio.

Anita estaba viviendo en una habitación de la casa de su amiga, ya que el hogar que le había dado su padre no era un buen lugar para una señorita.

Anita estaba sumida en un silencio, un tanto preocupante para la familia Martínez, en especial para su amiga.  Cada gota que caía al suelo o al techo la asustaba un poco.

— ¿Te pasa algo?

—No, no me pada nada.

— ¿A quien crees que engañas? Tu cara lo dice todo.

Justo en aquel instante un fuerte ruido interrumpe la conversación. Un pedazo de techo había caído y con este, un montón de agua.

—Ni creas que te vas a salvar. Tú y yo tendremos una conversación.

—Claro, pero primero hay que salir de este problema.

—Voy a traer algo para secar el agua, trata de mover los escombros.

Anita se quedó sola por un momento.

—Voy a tratar de recordar esa cosa que hacía con el agua— dijo para si misma mientras movía sus dedos y el agua los seguía—, ahora es momento de sacar los escombros.

Se empapó el vestido, para despistar a su amiga y trataría de fingir agotamiento y sumirse en sus pensamientos.

Las palabras que gritó el loco del pueblo le habían llegado.

— ¿Cómo sabe Romero mi secreto?— se preguntó—, he tenido sumo cuidado con el uso de mis poderes y mi padre me decía que ni en emergencias me aprovechase de ellos.

Al otro lado del pueblo, Federico y el párroco se resguardaban de la lluvia en la pequeña iglesia.

—Así que también conoces el arte de la carpintería.

—Si, con las reparaciones que hice ya no tendrá goteras. Y gracias por darme hospedaje.

—No todos los días se tiene a un Cazador Carmesí como visitante. Y ¿Qué te trae a este pueblo?

—Aparte del cambiante clima— respondió Federico mientras se bajaba de la escalera—, creo que es por ese cuento de la sirena que estaba encallada y su cuerpo nunca apareció.

—Creo que a esta altura debería estar muerta.

—O con piernas, Padre.

— ¡Ciertamente todo es un misterio! No creo que alguna alma esté cuidando a una sirena.

—Si conoce su secreto, a lo mejor lo ha estado haciendo todo este tiempo a sus espaldas.

Los Cazadores Carmesí se encargaban de todas aquellas criaturas que podían ser una amenaza para los humanos, criaturas por lo general poco conocidas y muchas veces relacionadas con cuentos y mitos. No se sabe cuando comenzaron a cazar a estas bestias, solo se sabe que con un cazador es suficiente.

Era la hora de la cena y Federico compartía la mesa con su anfitrión en un silencio sepulcral.

—Tengo una pregunta— dijo el carpintero.

—Adelante, puedes preguntar lo que quieras.

— ¿Cómo supo que pertenezco al gremio de los Cazadores?

—Hace algún tiempo mi amigo Paul era el párroco en un pueblito, así como este, que tenía un problema muy singular. Una extraña criatura parecida a un gusano causaba estragos. Un día apareció un herrero y tomó cartas en el asunto, usaba un martillo para su oficio muy similar al tuyo mi amigo. Me lo comentó justo hace tres años.

La lluvia seguía cayendo, sumiendo al pueblo en charcos  y algún desastre menor. La iglesia  regresó a tener ese silencio tan acostumbrado para el párroco quien extrañaba las tertulias alejadas de sus sermones dominicales.

—Debo considerar que el clero de este pueblo es muy tolerante— dijo el cazador en la habitación. . Quería salir a merodear, esperando salir de la iglesia pero si lo hacía sería una descortesía. —, quisiera una pista de mi presa.

Se acercó a su única maleta, la abrió y sacó un libro con adornos en la portada y grabados dorados.

—“Nunca viene a mal consultar el manual de vez en cuando o cuando estés detrás de una presa difícil”; recuerdo que me lo dijiste el día cuando salí del pueblo, maestro. Federico consultó aquel libro, lentamente el sueño fue llegando a él, mientras recordaba las enseñanzas  y vivencias en su terruño.

Anita tenía tiempo que no recordaba la sensación de peligro, pero aquella mañana cuando el joven Federico fue a su local, justo después de la inclemente lluvia, la recordó. Debía de esconder su medio si quería mantener su bajo perfil.

—Buenos días ¿Anita?

—Buenos días ¿Tú eres el carpintero?

—Si, vine por aquella falla en el techo; son reparaciones que me encargó la alcaldía. Hoy me tocó su local.

—Por favor…pase adelante.

Anita respiraba agitada, a duras penas podía atender sus labores cotidianas; pero algo que la aterraba era el continuo martilleo que hacía Federico.

A la hora del almuerzo el carpintero hizo una pausa, sacó su comida y se sentó cerca del sitio donde hacía sus labores Anita, acercó un cuchillo a sus bolsillos y como pudo, hizo lo posible por comer.

—Señorita Anita…

—“Señorita” está sobrando. Solo dime Anita, como todo el mundo lo hace en este pueblo— le respondió, pensando que al serle cercana no sospecharía de ella.

—Entonces, Anita. Me gustaría hacerte una pregunta.

El corazón de la joven se aceleró, pequeñas gotas de sudor comenzaron a aparecer en su frente, algo tramaba aquel misterioso joven.

—Con gusto.

— ¿Te gustaría salir de este pueblo?

¿Qué clase de pregunta era aquella? ¿Acaso era una de esas preguntas retóricas?

—Algún día, me gusta mucho este lugar.

Y no volvieron a hablar después de eso, cada quien siguió con sus asuntos.

Federico regresó a la iglesia, tendría una partida de ajedrez con el párroco hasta las seis de la tarde, si lograba hacerla extensa duraría hasta las nueve, tiempo que aprovecharía en informarse sobre los habitantes del pueblo.

—Federico, quiero que me digas algo sobre las sirenas. Algo que obligue a un hijo del Señor a salvar una.

—Se lo podría decir, pero quizás eso lo motive a ayudarme más, de lo que ya ha hecho y no quiero comprometerlo tanto en mis asuntos.

—Entonces hijo mío ¿Cuáles son tus verdaderos asuntos en este lugar?

—Comer carne de sirena, tal como lo hizo el fundador de los Cazadores Carmesí, Julián Pereira.

Cuenta la leyenda  que si una persona llega a comer carne de sirena se hace inmortal; pero hay un truco en el macabro asunto y es que cuando la pruebas no puedes parar y siempre querrás más sirenas en tu plato.

Julián Pereira sabe lo que es vivir así, su hambre no se doblega ni con la carne del fénix o del venado de pezuñas de bronce, sigue hambriento y es capaz de matar a otro inmortal solo para satisfacer su paladar.

Aquella noche Federico salió con todos sus implementos  de cazador, su rumbo era el malecón del pueblo.

—Cada cierto tiempo, una sirena encallada y con piernas debe regresar al mar— dijo el cazador en voz alta, sabiendo que el párroco lo escuchaba— ¡En ese momento tendré mi oportunidad!

Esa noche Anita estaba en el oscuro malecón, buscaba la forma de regresar a su hogar que cada vez se hacía lejano. Por tercera vez regresaba a la orilla, agotada y sin su anhelada cola.

—Al menos están regresando las escamas— dijo Anita mientras veía sus piernas y manos.

De nuevo la sensación de miedo se apoderaba de ella, la amenaza estaba cerca; reflexionó varias veces y se percató quien era el responsable del sudor frío sobre ella.

Pero llegó tarde la imagen y el nombre de la persona, finalmente estaba allí, tan cerca que podría escuchar su respiración. Súbito, un destello muy cerca de su rostro y a duras penas esquivado, era la señal de que el cazador había llegado y no se iría hasta obtener lo que quería. Anita corrió, sin un rumbo solo quería escapar de Federico y de su cuchillo plateado.

— ¡No lo hagas más difícil sirena!— exclamó Federico mientras buscaba entre pequeños arbustos y cestas de basura.

Anita nunca recibió entrenamiento para pelear, su padre adoptivo nunca estuvo dispuesto a enseñarle, pelear no era algo propiamente para las mujeres, además ¿Para que aprender a usar los puños cuando tu padre es el hombre conocido como “puño fuerte”? estaba muy lejos del agua como para usar sus dones, aunque para la situación solo le servirían para salpicarle agua.

— ¡Yo tampoco quiero hacer esto! ¡Pero debo hacerlo para evitar un mal peor!

Aquellas palabras solo confundían más a la sirena, sus escamas no estaban lo suficientemente duras como para resistir aquel cuchillo.

— ¡Te encontré!— exclamó Federico después de cortar el arbusto y encontrar a la sirena temblando de miedo.

No era la primera vez que el cazador encontraba a una de sus presas temblando de miedo, sabía lo que debía hacer cuando eso ocurría.

Guardó su cuchillo y sacó una navaja, su forma era extraña y parecía, por la mirada del cazador, que tenía el instrumento indicado.

Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. Anita corría hacia el océano mientras que el cazador maldecía con sus ojos llenos de la arena de la playa.

La sirena se había salvado y el cazador tuvo que seguir viajando de pueblo en pueblo buscando una sirena o cualquier ser mítico que le asegurarse su regreso a casa.

Muchos de los cazadores carmesí salen para tener su primera experiencia cara a cara con lo extraño, pero son contados los que regresan y Federico tuvo la misma experiencia que vivió aquel día cuando se encontró con el tembloroso basilisco, una presa que tiembla es capaz de lo que sea por sobrevivir.