Finalizando con: HIM Dark Light

No sé si la persona con la que (fuertemente) asocio esta banda vaya a leer estas líneas, ha pasado tiempo desde que ella, a quien siempre me referiré como Calipso, y yo estábamos juntos y también pongo en duda si sabe de la existencia de esta cosa. Pero lo cierto es que, donde quieras que te encuentres, creo que lo menos que puedo hacer por ti aparte de recordarte es dedicarte esta pobre reseña.

 

Finlandia, ese país del norte de Europa ha aportado muchas bandas al mundo del rock y en concreto a cada una de las ramificaciones del rock pesado; la presente banda es una de esas que legó a estos rumbos allá en el año 2005 y tomó a muchos por sorpresa; siendo ese tipo de bandas que no hay un punto intermedio, o te gusta o no. De  hecho yo me encuentro en el grupo de los primeros y la persona con quien la asocio también. Lanzado al mercado en el ya mencionado año de 2005, estos finlandeses quienes estaban muy cómodos en el mercado europeo pues decidieron probar suerte por estos lados y creo que mal no les fue.

Si bien este ha sido el único disco que he escuchado de la banda, de hecho no sé qué tan diferente sonaban antes,  pero si bien aquí tienen un sonido que si bien no te puede agradar mucho el rock gótico, pues con esta banda podrías tener un buen acercamiento. Quizás, tal como lo quiso describir su vocalista, que querían sonar a medio camino de los Black Sabbath y de U2  es una de esas mezclas que se escuchan raras al primer comienzo y sus letras que mezclan tópicos del rock gótico como la muerte y la prosa púrpura con elementos del romanticismo, eventualmente le agarras cariño. Y con este disco, quiero darle comienzo de forma plena a una serie de reseñas musicales a ver si puedo  dar otro salto en mis gustos.

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La primera canción que uno se aprende, ya no es el himno nacional

Posiblemente, estas líneas no son tan necesarias en esta sección ya que en las últimas actualizaciones se ha puesto de manifiesto más reseñas que comentarios. Pero en vista que escuché una opinión donde se mezclaban dos temas muy recurrentes en los últimos años en la cuna de libertadores, la música y la política, pues creo que era hora de soltar unas cuentas palabras al respecto y así aprovechar la oportunidad de  hacer otro de esos artículos que usa varias secciones del blog.

Recuerdo que una locutora de un programa radial comentó que una de las primeras canciones que nos aprendemos de niños es el himno nacional, no sé si es algo que sea recurrente ver en otras naciones del globo. Quizás se puede decir mucho al respecto, que es una de las tantas formas de control mental que usa el Estado para asegurarse adeptos, aunque como en los últimos años  quien más se ha aprovechado del rancio fervor criollo ha sido el gobierno revolucionario pues la carga (según unos) no debe ser tanto en ese tema.

A riesgo de equivocarme o de mencionar lo obvio, el himno nacional ha sido desplazado. Pero ¿Qué cántico pudo haber logrado eso? No es tarea fácil si se analiza con cabeza fría en vista que estamos hablando no solo de una de las primeras canciones que uno se aprende en la infancia y esa canción a la que siempre las tías molestas le piden a sus nietos entonar durante las visitas. La respuesta los puede dejar fríos, aunque en realidad estoy viendo mal el termómetro.  Ya que el asunto no es ir a los polos, sino al trópico y al caribe, en donde todo esto anda sucediendo, ya que Venezuela les guste o no a unos no es más que una República (fallida) del caribe.

El himno nacional con su ritmo lento, letra que da risa con respecto a la situación actual de la cuna de libertadores fue sustituido no por una canción sino por un repertorio de ritmo estridente pero repetitivo, letras groseras pero con mucho sentido en la realidad que se vive hoy. Ni más ni menos que el regueton; si ese ruido molesto ha sustituido el himno nacional así como forma parte normal de las canciones que se escuchan en las fiestas tanto infantiles como las de la juventud.

La generación de oro creció entre los discursos del comediante atómico sideral y las letras que se entonan de forma casi nasal sobre relaciones de una sola noche ¿No es de extrañar que se encuentre así la juventud de estos días?  Ahora es normal ver a las niñas alegando que no quieren ir a estudiar, sino ser bailarinas exóticas, es normal escuchar hablar a la juventud de oro que entre cigarrillos y otros estupefacientes mencionar con quienes han estado y “filosofando” sobre el mundo en el que están metidos. Una generación que hoy tiene dos horizontes, si no se convierten en usuarios de renombre de la red social de videos llamada YouTube, quieren emular el mal comportamiento de los criminales y una sociedad con tal mentalidad no va a llegar muy lejos; ciertamente el convertirse en un profesional en la cuna de libertadores no solo lo han asociado a una persona que pasa trabajo y es alguien mal pagado, lo han asociado al peor ejemplo que se puede dar. Es decir, se han invertido las cosas en favor de esa cosa llamada ser políticamente correcto.

Ciertamente no hay género que se salva de tener letras que dejan mucho que desear, en eso estoy de acuerdo con muchos que critican tanto al regueton como al rock. Pero señores, deberíamos tener también la idea que ni el uno ni el otro son los mejores géneros musicales con los cuales exponer a los infantes; creo que ese gusto tan marcado por el ruido nacido en Puerto Rico, tiene mucho que decir sobre las personas que lo escuchan. Es que no puedes pedirle mucho a una persona que la vida se disfruta metida en una discoteca y despotricando después de la falta de cultura en la nación. Es algo muy básico para gente que, sin importar la formación que tengan así como el estatus económico (aunque esto último no importa mucho en Venezuela ya que todos estamos mal en ese aspecto) lo consideran como algo inofensivo si lo canta un niño.

Lo mismo se dice del rock al sol de hoy, pero creo que desde la llegada del gran Elvis Presley al presente, muchos han mantenido la idea que es un género se mantiene mucho de la juventud de los que la oyen, no por nada sus majestades vestidas de negro cuando llegan a cierta edad en la vida cambian el rock ultra pesado de maquillados noruegos por algo menos estridente y por la búsqueda de un empleo con el cual sostenerse. Siendo un género que, por mucho que aleguen sus defensores, ciertamente no es tan complicado cantarlo; basta con unas letras con un paupérrimo español, unas cuantas groserías la evidencia de ver a la mujer como un mero trofeo y listo. Ya puedes ser un cantante (si es que se le puede llamar así) que puede asegurar unas cuantas copias de discos vendidas.

Es posible que los gustos musicales digan algo de la persona, pero es sorprende ver que estos infantes de hoy prefieren la jerga de esas cosas al que el título de canción le queda grande al himno nacional. Tampoco es que el segundo sea algo bajado por los ángeles, pero es un asunto que te pone a pensar. Quien pueda encontrar una respuesta no tan limita a todo este asunto, espero que la pueda compartir con su servidor, mira que yo solo doy por el factor geográfico y que en muchas ocasiones son esos discos y canciones los que pueden calmar a los engendros a los que se han convertido los niños. Eso sí, esos padres deberían saber muy bien la clase de consecuencias que tal exposición va a traer en el futuro.

Finalizando con: The Best of David Bowie

Si mi memoria no me falla, la primera vez que escuché sobre este cantante (y actor) cuando un compañero de trabajo de mi señor padre comentaba sobre él, posteriormente recuerdo que escuché su voz en una canción que hizo a dúo con la famosa banda monarca del rock de estadio. Ni más ni menos que Queen. Para el año de 2016 le tuvimos que decir adiós, pero el legado que había dejado en la historia de la música es bastante notorio, pero creo que lo mejor que pude haber hecho por el buen David, era conocer su música y quizás lo mejor del asunto era escuchar este disco doble, lanzado allá en el año de 1980 y yo creía que no era tan viejo, de hecho pensé que había salido al mercado un poco más recientemente.

Si hay una persona, cantante, que también dejó un legado bastante grande en la música y en especial la que se hizo en los años ochenta creo que ese fue don David; no es para menos, ya que creo que para ese momento, la puesta de escena de don David era algo que no tenía comparación y siendo uno de los tantos músicos que buena parte de otros tomaron sus elementos. El precursor del rock glam, a riesgo de equivocarme, fue este señor y no los melenudos de la escena de los Ángeles, California.

Como siempre, un disco de grandes éxitos no es más que un repaso de buena parte de la carrera musical de un cantante o banda, en el presente caso de ese cantante inglés que compararlo con un camaleón es quedarse corto, en vista de que no solo estaba constantemente cambiando de ropas, sino también musical. Es un repaso por todas esas diferentes etapas que tuvo el cantante y esas canciones más emblemáticas de cada cambio por el cual pasó.

Van Halen II

Sigo escuchando esta influente banda estadounidense, que por mucho que se hable a qué género dentro del rock pesado se le puede incluir creo que eso es un tema que es el equivalente a una disputa bizantina. Simplemente es una buena banda que el paso a los días actuales no le ha ido muy bien que se diga, de hecho no ha tenido la misma relevancia en discos o en giras como lo tuvo en su momento.

 

Este segundo disco, también homónimo, lanzado al mercado para el año de 1979 es uno de esos discos que sacó la banda que lo que hizo fue cimentar su carrera musical. A riesgo de equivocarme, creo que fue esta banda la que comenzó la tendencia muy marcada en el rock que se hace en el gigante del norte en letras que hablan de fiestas y pasarlo bien. Y conociendo que prácticamente esta banda es pionera en eso, eso permea las letras.  Investigando un poco por aquí y por allá, todo indica que esta obra fue realizada en menor tiempo (se habla de un año) en comparación con su primer disco; incluso se comenta que las canciones que salen aquí datan de días previos al mencionado disco.

 

Quizás no se lea como algo que no sea muy importante, pero para una banda que está dando sus comienzos y cuyas canciones han sabido soportar el paso del tiempo es todo un logro. Eso sí, quizás fueron en los ochenta en que esta banda tuvo mayor despliegue en los medios y siendo una de las tantas que se aprovechó de los videos musicales y el único canal que los ofrecía, pero creo que ha pasado mucho tiempo de eso; de hecho, debo comentar que este disco pertenece a una de las etapas más queridas de la banda, cuando estaba el ya mencionado David Lee Roth en el cargo de vocalista.

Stone

La nueva línea editorial finalmente llega a la sección que se encarga, cuando me acuerdo, de escribir sobre el comic de estas latitudes. Nuevamente, debí darle gracias a un amigo español, aunque su padre es argentino, por haberme presentado no sólo esta obra, sino muchas otras de lo que una vez fue una escuela del arte secuencial.

Piedra es un detective privado de lo más singular, sus casos están metidos en ese extraño mundo que es el ambiente musical; así que por eso mismo la obra es en blanco y negro así como escapa de esa narrativa de ver a los músicos y sus admiradores así como detractores como nobles almas; todo lo contrario aquí son expuestos como seres humanos que también sucumbieron a sus bajas pasiones y eso es uno de los mejores puntos que tiene para su conteo esta obra; nuevamente le agradezco a un amigo por haberme presentado esta obra.

Pero lo que más me llama la atención es que es una obra que parece encajar muy bien con el formato de la antología así como con el hecho de que los casos en los que se ve involucrado, generalmente son breves, aunque no por ello carezcan de interés; aunque creo que con la primera andanza, relacionada con el legendario John Lennon, pudo haber desarrollado un relato no sólo más extenso, sino uno donde el lector pudiera conocer mejor al personaje. Pero todo lo demás, es una de esas obras que no parecen salidas de un autor de estas latitudes, más que todo por el tono fuertemente inspirado por el cine negro que tiene.

Sus autores, Alejandro Fried en los dibujos y el señor Guillermo Saccomanno complementan muy bien sus talentos en esta obra, una de esas que parece estar a la sombra de otras, pero le compite en calidad

Lenny Kravitz greatest hits (2000)

El presente músico lo conocí cuando aún MTV era un canal musical y si bien debo admitir que nunca me compré un disco suyo en aquellos días (cuando se podía), siempre me quedé con las ganas de comprarme uno; aunque creo que uno amigo si tuvo la oportunidad así como el hecho que era de uno de los pocos músicos dentro del género del rock que era del agrado a otro conocido y que, no nos hagamos los tontos, su estilo retro tiene un gancho innegable y que sabe a llegar a mucha gente así como el hecho que sigue esa estela dejada por grandes, más allá del hecho de que producto (como muchos seres humanos) del mestizaje y se le nota en su música.

Y ¿Qué mejor forma de conocer la obra de este autor que con un disco que recopila sus grandes canciones? Para el año 2000, hace ya bastante tiempo, este artista sacó un disco doble al mercado. Pero si bien da un poco de mala espina el hecho que el orden de aparición de las canciones fue puesto por el sello disquero y que una de las canciones por la cual lo recuerdo bastante fue un single promocional, ciertamente, da algo de mala espina; después de unos minutos las dudas se despejan.

Si bien debo admitir que tengo una notoria debilidad por los discos que recopilan los grandes éxitos de una banda y en el presente caso, un artista, mantengo la postura que es la mejor forma de conocer la carrera musical de ese exponente. Aquí de verdad que creo es uno de esos discos que me gustaría tener entre mi colección, así sea un disco doble; pero considero que don Lenny va a estar con nosotros un buen rato más. A pesar de que ha pasado bastante tiempo desde mis días en el bachillerato, cuando colocaba MTV o la emisora de radio llamada la Mega y entre las bandas que aparecían, estaba este señor.

Finalizando con: Megadeth Greatest Hits

Este disco tiene una muletilla en el título que reza de regreso a las raíces, si bien creo que ese pequeño dato que no lleva a nada es una pésima forma para comenzar una reseña, es bueno sacarlo a la luz pública ya que este es el segundo disco de una las bandas pioneras del subgénero llamado Trash Metal que se labrado su camino por sí misma.

Si me toca ponerme de alguna parte en esos feudos o disputas bizantinas sobre los que han dejado una huella profunda no solo en la historia del mencionado género, sino también dentro del rock pesado meto las manos en el fuego por la banda que creó Dave Mustaine para hacerle la competencia a la banda de la cual fue expulsado. Si bien no es la primera vez que aparece esta banda   en el blog, lo bonito es reencontrarlo y volverlo a escuchar.

Lanzado al mercado en el año de 2005, por el sello musical llamado Capital Records estamos ante una recopilación que resume todos los años de la banda así como las etapas que ha tenido a lo largo y ancho de su carrera musical. Lejos de perder su mordacidad, la banda sigue en pie de lucha con sus canciones de rock pesado que ponen a pensar. Si bien es cierto que a muchos de los metaleros pensar no es precisamente su fuerte, aquí tenemos una banda que protesta en contra de la guerra sin importar quien la comience y de la naturaleza conflictiva de los seres humanos. Desde el inicio es un recordatorio que lo que comenzó con furia, tal como comenzó esta banda, puede llevar muy lejos a quienes se sumaron al mentado proyecto.

Pero ¿A qué se debe esa muletilla? Pues que la banda quiso mirar atrás, ver ese camino que habían recorrido en el principio, para tener una idea de lo que estaban por enfrentar posteriormente.

 

See Your Space Cowboy