Van Halen I

De Canadá y el rock progresivo pasamos a Los Ángeles, California y al rock pesado de los años ochenta, si esa extraña etapa de uno de los géneros musicales con más subgéneros que recuerdo en la que la banda Van Halen no solo hizo su debut, sino que comenzó una nueva ola del mencionado género que tuvo sus altos y sus bajos. No nos hagamos los tontos, si bien Van Halen no es responsable directo de la movida Glam, pues compartieron escenario e incluso todos comenzaron en el mismo local de la mencionada ciudad estadounidense, un género que la misma sobreexposición fue quien lo mató, considerar que cierta banda de Seattle fue la responsable es darle demasiado crédito, la verdad.

Pero bueno, esa opinión puede que la desarrolle en otro momento, aquí estamos hablando de reseñas musicales. Para el año de 1978 la presente banda y la formación más querida por sus admiradores estaba agitando las aguas de la escena musical de la ciudad de los Ángeles, California con un estilo de rock que distaba mucho de la propuesta inglesa de bandas como la mítica Black Sabbath o Deep Purple, aquí la cacería de brujas se sustituye por letras que alaban la mala conducta, no hablar precisamente de amor y la eterna fiesta del rock, que si bien no es algo nuevo, pues esta banda lo trajo nuevamente a la palestra y repotenciado.

Estamos hablando, ni más ni menos, que la voz de David Lee Roth con la escolta de Eddy Van Halen en la guitarra, dos piezas en la historia del rock pesado que al sol de hoy son reconocidos, quizás ya no con la misma intensidad de antes, pero es mejor que todo el rock que tenemos en la actualidad. Es uno de esos discos de debut que marcaron no solo la carrera de la banda, sino también la época en la que salió, un largo camino de tocar puertas y de asimilar lo mejor de lo que se hacía antes, ese cambio que ya (traté) de mencionar a principios de este mar de letras.

Con todo y los años que tiene encima, que sus letras de seguro fueron polémicas en su momento, suena a un rock que supo envejecer con el paso del tiempo y que si bien tuvieron que usar alguna que otra indumentaria vergonzosa, creo que esta banda nunca lo va a negar de hecho, creo que lo deben de recordar con cariño.

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Un nada breve comentario sobre el tiro por la culata

Honestamente, pensé en no tocar el tema del berrinche que ha hecho el «Rockero del pueblo» en un famoso festival musical que se hace en la hermana República de Colombia. Mi opinión no sería tan diferente a las tantas que han dado a conocer su punto de vista con el tema en cuestión, no sabía que podría agregar al mencionado tema ya que, yo comparto lo que han expuesto incluyendo las ofensas.
Pero como el señor en cuestión no ha dejado morir el tema, así como el hecho que seguramente no va a leer el presente (intento de) artículo, decido subirme al tren. Ya que, de alguna forma, ese señor debe buscar la manera de seguir siendo relevante así sea de forma negativa ahora fuera de las fronteras de la cuna de libertadores.
Usted en su alegato mencionó que en donde estaba la hermandad de los pueblos y yo le extiendo la misma pregunta ¿Dónde estaba la hermandad con otros rockeros criollos cuando usted expulsó de su circo romano a bandas nacionales o peor aún a otros venezolanos sólo por el hecho de hacer un desagradable género musical? Lo que es igual, no es trampa, señor. Usted mismo en comunicados anteriores dijo que no necesitaba el apoyo de esa gente que (por alguna extraña razón) lo admira como músico, pero que no comulga con sus ideales políticos.
No es el primero ni mucho menos el último a quien le rechazan su participación en un concierto ¿Se acuerda de la prohibición de entrar que le hicieron a una banda de de rock ultra pesado? Si, habló de los cadáveres caníbales. Puede ir a cualquier revista especializada en asuntos musicales, así como cuanta instancia diplomática, pero recuerde que usted le hizo lo mismo a varios de sus coterraneos por sólo mencionar sus días cantando Adriana en Sábado Sensacional.
Tampoco es quien para hablar de la mezcla de rock y política, ya que usted no ha ocultado en ningún momento su afiliación política y sus discursos llamando a votar por el partido de gobierno que, no se caracteriza por ser ni diplomático ni mucho menos democrático; habla de la represión de la cuarta, pero ¿Tiene algo que decir de la represión de la quinta? Tema del cual usted salta olímpicamente, ya que sólo le importa el dinero para seguir llevando a cabo su circo romano, siguiendo los parámetros del marxismo cultural del que se ha estado beneficiando por buen tiempo.
Quizás, en su mente es el mejor momento para uno de sus circos, con el delirio de demostrar de lo que es capaz usted de hacer con el dinero de los impuestos pero creo que así, cualquiera se vuelve un defensor de una revolución fallida como la venezolana. Así cualquiera puede tratar de hacer surgir su carrera musical, aunque le debo recordar que esto tiene los días contados y seguramente, cuando está pesadilla termine usted se va a cambiar los colores y buscará un nuevo empleador. Ya lo hizo anteriormente, aunque con lo cuestionable de su credibilidad, me gustaría ver el intento

Megadeth Killing is my business

Yo no recuerdo cuando fue la última vez que reseñé un disco de esta banda, considerada una de las pioneras de ese género llamado Trash Metal, aunque unos consideran que este disco es uno de los tantos que sirvió para darle peso al ya mencionado género; yo creo que demuestra que don Dave quería demostrar que podía ser una piedra en los zapatos de sus antiguos compañeros de banda. Así que, al menos personalmente, creo que lo logró.

Lanzado para el mercado en el año de 1986 este disco hizo de la suyas, con una controversial versión de la canción estas botas así como una canción que estuvo destinada para la banda en la que estuvo una vez don Dave; pero eso si a pesar de que es un disco debut de una banda, es decir ese disco que marcó su llegada a la palestra, pues creo que ha sobrevivido al paso del tiempo a diferencia de otros discos de bandas contemporáneas a ella.

Eso sí, como todo disco debut de una banda, es una clara demostración que la banda estaba comenzando, estaba dando sus primeros pasos en el mercado musical y uno tan de nicho como lo fue en su momento el del rock pesado, ya que en sus comienzo el Trash Metal tenía muchos puntos en común con el punk; es decir, la promoción en base al boca a boca o de las grabaciones caseras durante los conciertos (o los primeros conciertos) de alguna banda hasta que eventualmente, dieran ese primer paso.

Patada al corazón 7

Sin quererlo o buscarlo, Silencio Oscuro se acercaba a los nuevos problemas.

Antes de la cuarta fecha en su gira por el país, la manager de la banda renuncia debido a problemas personales.  Verónica en algunas entrevistas no ha querido tocar ese tema. Pero está relacionado con el vocalista de la banda.

“Estábamos atados y comprometidos a un contrato. Nuestro manager había renunciado, la disquera estaba tan desconcertada como nosotros. Unido al hecho de que nuestra primera fanática estaba con nosotros, comenzaban a reaparecer las tensiones”

A pesar de que la banda estaba de gira, Jean Pierre hizo algo que se esperó.

“una noche en un bar se me acercó un ejecutivo de Tornado Producciones, nos quería contratar. Con ese sello disquero mucho delos músicos que nos influenciaron estuvieron en esa empresa. Pero había un contrato con Dingo y la empresa había invertido tanto en nosotros que no podíamos simplemente mandarlos a freír monos” recordó Jean Pierre.

Sin contar con un manager la banda culminó su primera gira y decidieron no seguir con Dingo.

“Pasamos a las mejores disqueras del país. Pero a que precio “dijo escondiendo un poco su malestar Franklin en una entrevista reciente.

El primer precio a pagar fue la relación entre Jean Pierre y su novia Zara. Un rompimiento que irónicamente fue la inspiración para el único número uno en las carteleras de la banda.

“Esa relación fue maravillosa. Lástima el final que le dimos. No soportó las giras, la tentación subyacente. Nos la pasábamos discutiendo por cualquier cosa hasta ese día que se rompió todo.”

Luego  otra relación cercana a Jean Pierre estaba por quebrarse. La banda editó dos discos en su nuevo sello disquero. Las arcas de la empresa estaban a su disposición.

“Un día Franklin renunció. No hubo una pelea verbal. Ingresó a rehabilitación y se olvidó de la banda. Mi peor faceta como músico y persona me estaba causando estragos” resuena ese recuerdo en Jean Pierre.

Pero debía tocar fondo.

La muerte de su tío Alfredo lo devastó. Fue el evento que sumió al vocalista en una profunda depresión.

“Él llenó el vacío que ese señor dejó en mi madre y en mi, fue quien nos recibió cuando llegamos a esta región del país, fue quien me inculcó el amor a la música, me dio seguridad en mi mismo cuando me hacía falta. Me di cuenta de lo frágil que es la vida. Que debajo de mi actitud de rebelde seguía siendo una persona insegura, a la que le faltaban muchas cosas, y la vida como rockero no estaban ayudando, sino empeorando mi situación”

La ventas de la banda comenzaron a ir en picada, los cambios constantes en los integrantes de la misma alejaron a sus seguidores, así como sus discos fueron sepultados por bandas de otros géneros musicales más rentable.

“Un día te adoran y al otro te escupen, la misma gente que te dio la mano en la disquera. Te conviertes en un producto para un mercado que cambia, a veces voluntariamente en otras de forma inducida por las compañías. Nos sacaron a patadas y la banda se disolvió finalmente. Me metí en rehabilitación, ordené mi vida, hice de todo para no ser olvidado, para tener de nuevo a esos fanáticos de corazón cerca y ofrecerles lo mejor como artista. Discos solistas, películas, programas en la televisión y pequeñas giras ha sido lo que he estado haciendo estos años. Y estos esfuerzos han rendido sus frutos.”

Patada al corazón 6

Por mucho que me desagrada admitirlo, Zara tenía razón. Verónica y yo nos llevamos muy bien. A partir de ese día estuvimos en contacto, hasta después de mi torneo.

Salíamos cuando ella encontraba un espacio en su agenda. Había algo que estaba tomando forma entre ella y yo.

Recuerdo haber cruzado pocas palabras con Jean Pierre, me recordó a Armando, solo que algo más pretencioso. Realmente no le di mucha importancia.

Luego, por Verónica, conocí al resto de la banda. Unos muchachos bien tratables, lejos del estereotipo de los rockeros rebeldes.

Pero todo cambió. Un miércoles me citó en una bonita cafetería en el centro de la ciudad.

—Veras Ronald, voy a ausentarme unos meses. La razón es simple, mi trabajo con la banda.

—No te preocupes. Al menos sigue escribiéndome—le respondí, aguantando las ganas de besarla— y te llamaré no importa donde estés.

La pierna de Jean Pierre había sanado, los roces se habían calmado, indicando que su gira debía comenzar. Por mucho que me gustaba estar con Verónica ¿Quién era yo para apartarla de su trabajo?

—Pero me debo ir mañana—me dice apenada—y me gustaría pasar la tarde contigo.

No podía creer lo que había dicho. Quizás, quiera un trago dulce antes de uno amargo, antes de irse. Solo espero que no me pase lo mismo que le ocurrió al actual novio de la actriz Catalina Ibarra.

—Y, hay algo que debes saber. Jean Pierre no es quien tú crees.

—¿En serio?

Se dibuja en su hermoso rostro  una mirada profunda hacia mí.

—Claro que es en serio. Debajo de esas capas de prepotencia, hay un muchacho  que nunca creció.

—¿Se habrá enamorado de eso mi amiga? De algo subyacente.

No quise seguir abordan ese tema. Solo abrazarla, verla a los ojos, esos profundos ojos castaños, escuchar su gentil voz hasta el momento de la despedida.

—¿Cuándo estarás de regreso?—le pregunté—quiero saberlo, así sea una fecha tentativa.

Soltó una risita, estaba nerviosa.

—Puede que en un mes o en tres. Todo depende del presupuesto de la disquera y de los sitios en donde nos toque hacer los conciertos.

Estaba en una encrucijada. Me aterraba la idea de que Verónica estuviera de viaje con ese patán, aunque sabía que los demás no se propasarían con ella, por otro lado pensaba que no debía estar del todo preocupado ya que ella y yo no teníamos algo serio.

Llegó el momento y nos dijimos hasta luego.

Éramos lo secundarios en una historia, una nota al pie de la página dela biografía de una banda de rock pesado, no sabíamos que hacían los principales, Zara y Jean Pierre, a mi me solo me importaba ella.

—Dime una cosa ¿Puedo llamarte en serio?—le pregunto

—Por supuesto tontito—me responde mientras me mira y se sonríe—pero después de las cuatro de la tarde.

Luego, realmente se fue, cada quien tomó su respectivo camino a sus hogares.

Medité de regreso a casa. Aparte e comprender que ya era tiempo de sacar mi licencia de conducir, sol debía esperar el día que estaría de regreso. Y quizás pasar a otro nivel.

Zara me envió un mensaje de texto. No me gustó lo que leí.

Había renunciado a su empleo en la guardería como asistente, para acompañar a su novio.

No le respondí. Ella es mayor y debe asumir las consecuencias de sus actos.

Patada al corazón 5

Se acerca el fin de semana, aparte de trabajar he estado entrenando mucho para el torneo. El sensei tiene razón, debo despejar mi mente por estos dos días. Lástima que no me gusta ir al cine los fines de semana, por que sería buena idea hacerlo.

Suena el teléfono, tengo la ligera impresión de saber quien es. De nuevo estamos como en días pasados, ahora me toca conocer al rebelde que tiene por novio.

Atiendo, a pesar de todo el suspenso me mata.

—Hola Ronald ¿Cómo estas? ¿Vas a hacer algo este fin de semana?

—No, hasta ahora no.

—Plancha tus mas elegantes prendas, ya que te invito a una cita, así conocerás a mi novio y a la manager de su banda. Si no tienes ropa, pues mañana paso a buscarte para comprar.

Sonaba como algo importante.

—Tranquila. Tengo una buena camisa elegante y un pantalón de vestir, no toda mi ropa es deportiva. Por cierto ¿Dónde y a que hora nos veremos?

—No te preocupes por eso ya que te pasaré buscando a eso de las seis de la tarde.

Colgamos el teléfono luego de despedirnos.

Dios ¿Qué he hecho? Después de colgar me percaté de algo que no debí haber tomado a la ligera.  Iba a salir con Zara y su novio, y a lo mejor la amiga fea del último, o quizás su prima bonita pero con algún defecto escondido. Ya acepté y quedaría mal si me acobardara.

Mañana a primera hora me bañaré, me afeitaré lo más al ras que pueda y plancharé la ropa. Antes de que se olvide después de salir a trotar por una cancha de fútbol que está a unos quince kilómetros de mi casa y hacer algo de ejercicio, ya que así es mi rutina. Y debería estar mas intensa, ya que es un torneo nacional, pero el sensei me ha comentado que estoy en buena forma y que solo me hace falta descansar, que el sobre entrenamiento no es para nada bueno, que aun queda unas tres semanas.

Este suceso me hace recordar la cita a ciegas que me arregló mi buena amiga Zara hace unos años. Mejor no quiero recordar eso, que regrese a las profundidades de mi mente. Ahí estará mejor que aflorando y haciéndome dudar sobre ir o no a la cena a la que me acaban de invitar.

Quizás sea tiempo de “meterme en personaje”,  el de un genuino caballero y demostrar que puedo hacer con unos modales sacados de personajes como Casanova o Don Juan Tenorio. Aunque no me  simpatizan mucho los hombres mujeriegos, soy el tipo que se encariña con una mujer, hasta que algo pasa o la relación pasa a algo superior o se rompe.

Si hay una canción de rock pesado, debo admitir que tuve mi época escuchándolo todo el tiempo, que me llegó fue “El Caballero Perfecto” de una banda alemana, que canta en ingles. Si iba a salir con una chica y me tenían mal los nervios, con esa canción podía relajarme y tener confianza a la hora de hablar con la chica.

Finalmente llegó el sábado. Por mucho quisiera que no llegara el día.

No me molestaba la idea de compartir mesa con el novio de Zara, me pongo nervioso por el hecho de compartir mesa con la amiga de la pareja.

—Quizás sea una oportunidad—dije para mi mismo—para demostrarle a Zara y a su novio que los chicos buenos podemos ser mejores. Tendré que convencer a la chica de eso. Y a mi mismo, al parecer.

Finalmente llegó la hora indicada, que rápido ha pasado el día.

Veo el Fiat de Zara detenerse al frente de mi casa. Salgo caminando calmadamente, con mis prendas mas elegantes, abro la puerta de su auto.

—Que guapo te ves—me dice mientras me monto en su auto.

—Gracias, tú tampoco te ves mal ¿Y tu novio?

La pregunta dejó un poco extrañada a mi amiga, lo deduzco por la cara que puso. Aunque era una mera formalidad hacerla.

—Está con su manager, una chica, esperando por nosotros en el restaurante.

Y arrancamos hacia el norte de la ciudad. Zara sabe conducir bastante bien, y a pesar del tránsito, los minutos en donde me preocupaba que condujera y atendiera el teléfono al mismo tiempo.

Zara me comenta quien es su novio nuevo. El polémico Jean Pierre Káiser. Había leído sobre él en el periódico hace una semana, y salió algo sobre él en el noticiero, en su sección de farándula hace una semana. También me habló de la chica en cuestión, su manager.  Sobre ella no había escuchado nada y debía esperar lo inesperado.

Zara encendió al aire acondicionado, en el momento  indicado, antes de que comenzara a sudar.

—No te preocupes—me dijo Zara mientras  nos bajamos del auto—tu y Verónica se van a llevar bien.

Llegamos al restaurante italiano “Sol de Toscana”  de reciente apertura en la ciudad.

 

 

Patada al corazón 4

Zara condujo su Fiat hasta el condominio en donde vive su novio.

Estaba bajo fianza Jean Pierre y con un bastón para apoyarse, si pierna izquierda estaba lesionada también.  Todo gracias a aquel incidente.

Era un condominio de mediano tamaño ubicado en las terrazas de Valle Arriba, de pocos pisos y con una hermosa piscina en medio de los edificios.

Escuchó que alguien bajaba por las escaleras furiosamente.

—Hola Zara ¿Cómo estas?

Se encontró con quien estaba bajando.

—Hola Verónica, bien gracias ¿Y Tu?

Verónica, la manager de la banda, asignada por la disquera. Según unos, a la fuerza, muy a su pesar.

Zara omitió no preguntarle la razón de su obvio mal humor, prefirió dejarla seguir. Sabia de donde y quien ocasionaba su estado anímico.

Subió las escaleras hasta llegar ala tercera planta del edificio.

Llegó a la puerta del apartamento indicado, se demoró en tocarla, al escuchar los gritos de los demás amigos de su novio, en pocos segundos estos también estaban afuera del apartamento. A duras penas notaron su presencia e intercambiaron un saludo.

Zara tocó la puerta y su novio la recibió con mucha alegría.  Se besan por unos segundos. Ella se sonríe.

El apartamento era un desorden, y para colmo, le pertenece a la manager de la banda. Botellas de cerveza, cajas de pizzas, ropa sucia en la lámpara “decoraban” el lugar.

—Amor ¿Por qué discutieron ahora?— le preguntó gentilmente. Las peleas eran cada vez más frecuentes entre Jean Pierre y sus amigos, cosa muy preocupante para la disquera, como para Zara.

—Simple. Verónica debido a que, bueno, “la decoración” y los muchachos por que tomé cosas que nos regalaron los fanáticos y las estoy capitalizando al convertirla en productos.

Hubo un breve silencio. Pero Jean Pierre lo rompe comentando molesto mientras golpea el suelo con su bastón de  madera. Zara lo sigue con la mirada.

—Y habrá tiempo de una gira, ya tenemos el disco y de alguna forma debemos llamar la atención de la gente. Como sea. Ellos al parecer siguen sin entender.

—Creo que vine en mal momento—dijo Zara apenada.

—Creo todo lo contrario. Vamos a comer en un sitio elegante hoy. Con este cheque. Y aprovecharé para mostrarte una canción que hice para ti.

—Que tierno eres. Eso si, no quiero que critiques mi forma de conducir.

Jean Pierre y su novia se rieron por un momento.

A los pocos minutos la pareja estaba en una larga cola de autos, faltaban pocos minutos para la hora pico.

—Esto es increíble—exclamó Zara molesta— siempre hay un embotellamiento en esta vía, no importa la hora.

—De verdad lo es. Pero hay que ver el lado positivo de todo esto.  Finalmente estamos juntos, viéndonos después de, no se cuanto tiempo.

—Unos tres meses y seis semanas ¿Pero quien esta contando el tiempo?

—No vuelvas a decir eso—le respondió con un ligero matiz de preocupación— ese tipo de comentarios me pone la piel de gallina. ¡Mira ya comenzamos a avanzar!

Finalmente lograron salir y llegar a su destino. Un lujoso restaurante  con un llamativo puente en la entrada, debajo del mismo un río artificial.  Luego de ver los enamorados se sentaron en una mesa, hicieron su pedido y comenzaron a hablar.

—Una pregunta ¿Verónica tiene novio?

—Que yo sepa, no. Se que se lleva muy bien con el guitarrista de la banda “Vapor Japonés”. Un muchacho diestro con la guitarra, pero muy tranquilo y poco tolerante al alcohol, y eso no es muy rockero que digamos.

—Se llevará de maravillas con un buen amigo mío. Solo que él no es músico, es artista marcial.

Jean Pierre tenía una impresión de los artistas marciales difícil de borrar. Los que había conocido le habían dado una paliza al querer algo con alguna mujer relacionada con ellos.

Pero pensó un poco más seriamente. Que sería una oportunidad para que  Verónica se calmara un poco y quizás comenzar de cero una amistad con ella. La amistad que había entre los demás integrantes de la banda y su manager.

Debajo de las capas de seguridad en sí mismo y arrogancia, había una persona que  quiere tener algo más que seguidores o aduladores a su lado. Y sentía que, a pesar de todo, se estaba distanciando de sus amigos y ¿De que servía estar tan cerca de lograr su sueño colectivo cuando los que te acompañan se están distanciando de ti?