Hablemos un poco sobre ser guerrero del teclado.

El primer comentario intermedio llega, en lo que considero, el mejor de los momentos. No es un secreto para los que vivimos en la cuna de libertadores que ambos bandos del bipartidismo político han usado el término guerrero del teclado a modo de descalificativo para personas que prefieren las palabras a formar parte de una masa sin orientación.

Considero que la pluma es más poderosa que la espada, pero la herida que abre es a largo plazo, es decir, sus resultados posiblemente no los vas a llegar a ver, pero estoy más que seguro que esa persona a la que llegaste con tus palabras poco a poco puede que cambie; considero que el trabajo de las personas que no creemos ni el socialismo del siglo XXI (que es el mismo que el original, no nos hagamos los tontos) y su variante llamada socialdemocracia poco o nada quieren que pienses como individuo.

Aunque cabe preguntarse ¿Cuántos gobiernos han hecho sucumbir esos que se suben a tarimas con micrófonos y emiten largos discursos? Pueden hacer sucumbir al gobierno de turno,  pero dudo mucho que el efecto que tengan sobre las personas que van a ese show tenga el mismo impacto que las palabras que emiten los guerreros del teclado, así que lo mejor que se puede recomendar, es tratar de llevar la fiesta en paz ya que tenemos un enemigo en común.

Hemos visto como ese pacto de la socialdemocracia ya no funciona como antes y las consecuencias que ha traído, así como también estamos viéndolas consecuencias que está trayendo a nivel mundial. Por un lado, al sur del viejo continente con un estallido de partidos de extrema izquierda o amebas políticas o de plano (pero ya en otras partes de Europa) el nacionalismo también se está levantando; irónicamente es en la cuna de libertadores donde la socialdemocracia le muestra un poco los colmillos a sus primos, aunque se hace evidente que ya no tienen la misma popularidad que antes. Siendo así, un extraño caldo de cultivo para llevar nuevas ideas a una sociedad que ha estado muy influenciada por las ideas de corte socialista en todas sus variaciones, matices y colores, les guste o no a unos admitir esa realidad tan notoria.

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¿Ya me calmé? ¡No! ¿Entonces que se hace?

En algún momento se iba a ser notorio, al menos para los internos o los que vivimos en la cuna de libertadores y su gobierno es una dictadura, aunque cabe preguntarse ¿Es nacional socialista o socialista internacionalista o es una dictadura populista como las de antaño? La verdad, es que si se veía desde afuera lo que era es ahora que se ve  adentro; bueno es el caso de saber vender (por irónico que se lea) los “logros” de la revolución bolivariana, pero como cosa rara, no se ven los desastres que hay en el país.

Entonces, posiblemente para cuando estas líneas sean publicadas, ya habrá pasado todo el asunto de la cancelación del revocatorio y la llamada “toma de Venezuela” por parte de la “oposición” habrá sucedido y ya estaremos en noviembre; pero el problema sigue, así como el problema de fondo que nadie ha querido atender. El problema de la cuna de libertadores es un problema cultural, ya que disfrutar de la lectura es malo, hablar bien es de afeminados (para decirlo elegante), las leyes se crearon para romperse entre otras “joyas” de la viveza criolla.

No es de extrañar que con esa mentalidad se tenga que el gobierno que tenemos, el reflejo de todo eso pero con el poder del Estado y el monopolio de la violencia. Honestamente, si bien lo dijo en su tiempo el señor Oscar Yanes, este gobierno bolivariano redentor de pobres extrañamente marxista (basta con leer las opiniones que tenía ese barbudo al respecto del “libertador” para ver que es una contradicción enorme) el gobierno no sale con votos, hay que sacarlo como se saca a una dictadura, es decir, de la misma forma en cómo llegó.

Y es válido tener miedo, el Estado/gobierno de Venezuela no le tiembla el pulso para hacer uso del monopolio de la violencia y ramificarse más para usarlo ¿Qué las mentadas milicias no reseñadas en la (mancillada) constitución?  ¡A ellos no les importa usarlas! Ya van a conseguir algún vacío legal o de discurso con lo cual justificar todo eso.  Pero creo que es tiempo de darle la vuelta al asunto, pedirle actuar con cordura al actual régimen es pedirle a demasiado.

Me pregunto ¿Qué vamos a hacer los que no creemos en el gobierno y en su oposición?  No nos queda de otra que apoyar las manifestaciones a las que llame los socialdemócratas, por mucho que nos desagraden (mi caso) y presionar ya no con Yoga, con sesiones de baile y otras tonterías,  es tiempo de las medidas extremas.

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