Finalizando con: Maison Ikkoku Vol. 6

Comienzo la presente reseña comentando que este ha sido uno de los tomos más extensos que he leído dentro de la serie, aunque no es para menos, considerando la enorme cantidad de sucesos que ocurrieron a lo largo y ancho de esta entrega. Una que comienza con la llegada de un nuevo residente, que personalmente, poco agrega a la dinámica de la serie algo que es común en la autora así como el regreso del instructor de tenis, el rival de nuestro protagonista así como otros personajes secundarios, expandiendo más al elenco ya de por sí, algo numeroso de la serie.

Quizás ahora con Godai ya a nada de graduarse las cosas con su casera iban a mejorar, pero no del todo ya que en uno de los tantos empleos temporales que consiguió le trajo más dolores de cabeza que otra cosa y no precisamente esto de ser mesonero le fue bien, habló de su empleo como profesor en la misma escuela donde Kyoko estudió y conoció a su difunto esposo. Todo lo que derivó de esta situación, por decirlo de una forma, no sólo agregó buenas dosis de comedia, sino también de drama; elemento que ya hacía falta, aunque agregarlo poco a poco fue una buena idea por parte de la autora.

Tanto el drama como la comedia, son géneros que siempre ha hecho bien doña Rumiko Takashashi, quizás la mezcla de ambos siendo el mejor punto positivo que tiene, no es una mezcla fácil de manejar y más considerando que esta obra bebe mucho del estilo comedia de situaciones estadounidense, algo raro siendo ese país donde la autora es ampliamente reconocida (agregando a la lista Europa) y que eso le tome por sorpresa.

Quizás, el regreso del Don Juan de las canchas de tenis tenía un propósito, tal como se ve en buena parte de las páginas cercanas al final, pero buena parte de la conversación que tuvo con Kyoko da la antesala a que no va a ser un comienzo suave para la séptima entrega de la serie, ya que los números finales se están acercando y el dinero de nuestro protagonista tampoco es que sea mucho. Para ir cerrando, es un tomo que merecía tener ese final agridulce, quizás para terminar con todo lo que había sucedido y expuesto en esta entrega.

Anuncios

Finalizando con: Maison Ikkoku Vol.4

La cuarta entrega de la serie es, se mi parecer, la que tiene un cambio de ritmo bien extremo. Lo que comenzó como un acercamiento bien fuerte al drama, pasó a ser un regreso a la comedia todo gracias a la llegada de la abuela de nuestro protagonista, quien añadió una nueva dinámica a la serie; aunque creo que, muy posiblemente, algo de corto dramático va a suceder con la abuela en algún punto, en vista de lo que brevemente expuso la madre de nuestro protagonista.

Es decir, con la llegada del verano así como con el personaje ya mencionado, nuestra pareja debe afrontar más enredos de los que ya tienen encima. Desde ese episodio donde los residentes de la singular casa se unen para hacer un equipo de béisbol, la comedia ha estado ahí, aunque también nos han lanzado algo de luces sobre el difunto esposo de Kyoko y su relación aunque nuestro protagonista tuvo sus momentos, podrá ser un patán indeciso, pero tiene algo que atrae a las féminas de la serie, por mucho que se diga lo contrario, eventualmente tendrá que tomar una decisión. Quizás, lo mejor del asunto fue ver un poco la relación entre él y su abuela, personaje que si bien ya se vio en entregas pasadas, sus motivaciones para ingresar a esa casa, supongo, deben estar un poco más allá de ayudar a su nieto. Esta parte de la obra me ha tocado, en serio, quizás por el hecho que desde cierta tragedia atacó a mi familia por el lado materno, asunto que trajo un extraño acercamiento entre mi abuela y yo.

Creo que la montaña rusa de la comedia comienza justo después del ya mencionado episodio relacionado con el béisbol, aunque el tema que quieren ver a Kyoko casada nuevamente y que le dé nietos a sus padres hace nuevamente su aparición. Un tema que no pierde vigencia al sol de hoy, a pesar del hecho del tiempo que ha pasado desde la publicación de la esta obra.

Hasta el momento, una de esas entregas que en muchos aspectos te toma por sorpresa, así como trae una nueva dinámica a la serie con la llegada de un nuevo personaje que se integra de forma natural al elenco.

Finalizando con: Maison Ikkoku Vol.3

Llegamos al tercer tomo de la serie, creo que es uno donde las situaciones dramáticas aumentaron en comparación con la entrega anterior; todo, como cosa rara, gracias a los malos entendidos siendo uno recurso bastante recurrente en las comedias románticas. Pero todo sigue una secuencia, todo lo construido en el tomo anterior tiene una cumbre aquí, ya que la relación entre la singular Kyoko y Godai sigue con sus altibajos, en buena parte gracias a la indecisión de este último así como todo el problema que salió gracias al instructor de tenis y la boda de su hermana menor.  Aunque, creo que ese pequeño conflicto que tuvo nuestro Godai con la chica a la que muchos consideran su novia o en el mejor de los casos, la tercera parte de los enredos, pues fue un conflicto menor que, nuevamente a mi parecer, sirvió como antesala lo que estaba por llegar.

Lo que orilló a varios episodios enfocados en nuestro estudiante buscando habitación, conviviendo con una masajista y su rufián esposo hasta eventual llegada al departamento de uno de sus amigos, aunque al punto de poner en riesgo su salud; eso sí, lo mejor  del asunto es como poco a poco la distante Kyoko va mostrando sus verdaderos colores y su preocupación por todo el tema del corazón.

 En lo personal, creo que los personajes que supieron llevar  todo el asunto del drama fueron los secundarios, ya que los dos protagonistas principales fueron, a mi parecer, los primeros en derrumbarse y para más señales los últimos cuadros de la misma son señales de lo que digo; en concreto los otros residente de aquella disparatada casa  quienes, a pesar de ser también responsables de los malos ratos que vivieron los protagonistas, ya no están tanto en el asunto de estar ahí como contra peso o de recursos para la comedia. Esa escena en la que entendieron que Godai se había ido de aquel recinto, dice mucho.

Con todo esto, se puede entender que esta entrega fue un poco más dramática que el resto en comparación con las otras que he leído, que tampoco han sido muchas entregas; pero esta entrega hace un cambio en lo que, hasta ahora, va de la serie.

Finalizando con: Maison Ikkoku Vol.1

Doña Rumiko Takahashi vuelve a aparecer en el blog y está vez, a riesgo de equivocarme, con una de las obras más famosas de su autoría o una de las tantas obras que le sirvió para abrirse el camino a nivel internacional. Si han leído las historias cortas de la historia, esta obra mantiene el mismo nivel de calidad aunque abandona un poco ciertos elementos sobrenaturales (al menos en este primer tomo).

Pero ¿De qué trata? Pues son los problemas cotidianos y malos entendidos típicos y tópicos de una comedia romántica a la japonesa, donde un patán de buen corazón se enamora de la nueva casera que administra esa singular casa donde se residencia y, a diferencia de otra obra relacionada con el color naranja, cada capítulo es un pequeño avance en la relación entre los personajes así como se ve una evolución en ellos; al ser el primer tomo, poco hay de un drama, ya que el buen humor y los malos entendidos que se tuercen para la comedia están a la orden del día.

En lo personal, creo que la mejor tanda de episodios de esta primera entrega son esos en los que aparece el instructor de tenis, el cual espero no siga esa tradición de la autora en crear personajes secundarios bien interesantes para luego confinarlos al olvido.

Es una obra que se nota que tiene sus años encima (no por nada comenzó a publicarse en 1980 para la casa editorial Shogakukan), lo delata todo desde el estilo de la autora hasta la ropa de los personajes, pero lo interesante es que sigue funcionando hoy. Eso sí, preparen la mandíbula ya que se van a reír bastante aquí. Según leí, en la nada cuestionable wiki, que esta obra se engloba dentro del género Seinen, vamos a ver si futuras entregas pueden confirmar eso.

See Your Space Cowboy