Posiblemente,  para cuando las presentes líneas vayan a verse publicadas la joya de la corona en la ciudad jardín tuvo su primera entrega del año (2017). Y seguramente todo será unicornios de colores así como arco iris para los medios frikis que van a estar reseñando su asistencia al mencionado evento. O en su defecto, están más preocupados en escribir notas sobre el regreso (pero con otro nombre) de una convención o de los sucesos más recientes en los anime de moda.

Debo admitir que aquí no estoy diciendo nada nuevo, que los mentados medios no les convienen perder no solo sus pases de prensa sino también el sustento que deben llevarse a la boca las personas que los integran; pero es muy sabroso opinar de todo lo bonito que se ve en esas convenciones gracias a esos pases mientras se hace caso omiso a opiniones diferentes. No es una práctica desconocida en el mundillo, la verdad, solo que ahora se hace con unos ligeros cambios cosméticos para que no desentonen con la alegría de la nueva generación.

Se habla más del papelillo que del dinerillo, simplemente lo digo. Nadie quiere leer o escribir sobre los costos que asumen los organizadores, pero todos quieren emitir opinión alguna sobre el precio de las entradas; las opiniones que ponen en tela de juicio la calidad de un evento me parecen que ahora son un tabú, nadie quiere comentar, cuando en días pasados eso era recurrente, incluso en los antiguos foros.

Honestamente, creo que estamos ante el final de la fiesta friki criolla ya está dando sus notas finales. Poco se ha estado hablando del cronograma criollo y como dije en líneas anteriores, seguramente para el presente año se ha hecho evidente una reducción en su tamaño. Sí, también se ha estado hablando de la abundancia de los famosos eventos chatarras que solo dura una sola entrega, uno de esos problemas que estuvieron en aquellos días en los que yo estaba más activo; así que creo que lo mejor es que disfruten los días que le quedan celebrando.

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