And we are the law here

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Marín no recordaba el año exacto cuando llegó a California, pero por las fotos de sus álbumes fue durante los días extraños de los años sesenta donde los hippies, el símbolo de la paz y las protestas contra la guerra de Vietnam estaban siempre presentes.

Siempre estaba con ella su difunto esposo, quien pasó de tener una pequeña banda de rock psicodélico a ser una pequeña empresa dedicada al mantenimiento de las tablas de surf. A la final, el sistema de economía de mercado no les pareció tan malo cuando pudieron comprar aquel Mustang y esa pequeña casa donde crecieron sus hijos para luego irse.

—Señora Marín, dejando de lado las locuras de Lucrecia ¿Cuándo van a comenzar las reparaciones de la filtración?— preguntó Richard con un tono serio, ese que rara vez usaba—, he estado pensando en esto de reunir el dinero para el primer pago.

—He estado hablando con Russel, el primer pago son doscientos cincuenta dólares y me gustaría hacerlo de inmediato. Pero también quiero tener algo que asegure el segundo y el tercero; aunque me interesa mucho tu idea para recoger el dinero ¿Qué tienes en mente?

Bianca decidió intervenir en la conversación— Richard y yo tenemos en mente participar en el torneo de tenis de mesa de la urbanización. No es un mal premio, ya que son ochocientos dólares al ganador. Por cierto ¿Podrían poner la estación YTC 98? Van a dar una noticia importante.

La radio, la cual siempre estaba apagada por alguna misteriosa razón, fue encendida. Un hecho menor, al caer en la emisora la voz del locutor Josh H en su programa “¡Vivan los Ochenta!” estaba dando una extraña noticia, una a la que le interesaba escuchar a la estudiante de medicina.

—Esto cae en la sección de noticias locas, la verdad. La famosa doctora y columnista de la revista “Venus” ha anunciado el cierre de la misma. Luego que se viera que sus credenciales estaban en tela de juicio, de hecho la Universidad de Monterrey, exactamente su departamento de maestrías, no tuvo una alumna estadounidense en la maestría de Psicología. Mucho menos, la casa de estudios venezolana la Universidad Simón Rodríguez tiene en sus registros a esta persona. La columna ha sido cerrada y la polémica no se ha hecho esperar, extrañamente las ventas de la publicación han bajado considerablemente y han perdido el patrocinio de empresas como Avon.

—Y ¿Esa noticia como te afecta?— le preguntó Lucrecia a su compañera.

—Pues de la siguiente forma, querida amiga. Yo era quien le redactaba las respuestas a esa señora. La editora de la revista no le gustaba como lo hacía y de allí era de donde sacaba parte de mis ingresos para pagar mis gastos.

El famoso ex actor siguió con otra singular noticia. Una que si era de interés para el estudiante de derecho.

—La serie juvenil “Los Poderosos Guardianes” en su quinceava entrega va a ser cancelada luego de esta temporada. Desde su debut en el año mil novecientos noventa y tres fue un éxito con los más pequeños de la casa, pero no le ha ido muy bien en el nuevo milenio.

—Y ¿Esa noticia como te afecta a ti, Richard? No me digas que te gustaba ver esa serie.

—No me afecta directamente, pero si a mi hermano. Quien estaba en el papel de uno de los personajes principales de la serie; yo siempre se lo dije, una carrera seria te da una estabilidad que apenas puedes soñar cuando eres actor. Posiblemente, ahora le toque regresar a casa con el rabo entre las piernas. Y no voy a estar allá para ver eso.

—Yo aún recuerdo esa serie, según me comentó un amigo, el formato original es japonés. De hecho, creo que le perdí el interés cuando fueron al espacio y toda esa temporada sirvió para cerrar todo lo que había hecho en años atrás. Lo que me sorprende es que aún saquen juguetes.

—Sí, pero ya no se venden tanto como antes. De hecho, mi sobrino nunca me pidió esos juguetes; de hecho prefería los clásicos juegos de mesa a tener esos coloridos robots. —agregó Bianca entre risas. —; aunque dicen que ese locutor estuvo en una temporada, cuando no puedes caer más bajo.

—Menos mal solo veo la caja boba para ver TCM y las noticias—comentó la señora Marín—; no me imagino esa serie y todos los comentarios que han estado levantando desde que llegó. Pero tengo que informarles que hemos llegado al supermercado.

Los primeros en bajar fueron Bianca y Richard, Lucrecia siempre se quedaba al lado con la dueña de la casa y del Mustang, siempre estaban conversando. Su relación era bastante cercana, tal como si fuesen familia, aunque desde la llegada del nieto de la señora Marín esa relación estaba pasando por un mal rato.

No era para menos, ya que la estudiante de periodismo se adelantó a los hechos con una acusación bastante fuerte hacia Arthur. Un comentario que no se lo tomó a bien ni él, mucho menos su querida abuela, no era para menos ya que la acusación de tomar ese auto y usarlo para las carreras clandestinas era un asunto que no era para tomarse a broma.

Pero al hacerlo sin pruebas y siendo el nieto de la casera el único que conocía de mecánica, aquella acusación no iba a ser fácilmente asimilada. De hecho, si bien no quedaba claro que hacía Arthur y aquel salvaje corcel, no era el tipo de persona que arriesgaría su vida en algo como eso.

Arthur, para los ojos de su abuela, era el reflejo de su abuelo. Quizás con acento texano y un gusto musical diferente, pero de resto eran dos gotas de agua.

—Si vas a decirme algo sobre mi nieto y sin pruebas, lo mejor será que te lo ahorres. No seré italiana, pero todo el asunto que se metan con mi familia es delicado.

—No es eso, quiero comentarte que cuando termine mi asunto con lo de Josh y la entrevista que quiero hacerle, quiero hacer una investigación bien seria. Tengo en mente que sea sobre las carreras clandestinas.

—Estas obsesionada con ese tema. Pero como no quieres soltar prenda sobre las razones por las cuales ese tema te interesa tanto, solo me queda tomarte la palabra y esperar que la cumplas. Aunque creo que no es la primera vez que te metes en un problema así.

—Yo sé la importancia que tiene para ti ese auto. Así como los recuerdos que te traen. Ahora comprendo las razones por las cuales reaccionaste de esa forma cuando solté eso.

— ¿Estoy escuchando una disculpa solapada? Ciertamente, sabes usar las palabras, querida niña.

“Querida niña” ¿Cuándo fue la última vez que usó esa frase Marín para referirse a ella? La usaba con frecuencia antes de aquel desacuerdo, casi en tono maternal, pero ¿Era aquello una señal que la molestia se le había pasado?

—Tengo mis razones para investigar sobre el tema.

—Y ¿Para cuándo las vas a dar a conocer? Digo, creo que sería un buen tema de conversación durante el desayuno.  Por cierto, también deberías disculparte con el vaquero, estoy más que segura que la aceptará.

No había problema en disculparse con Marín, pero con su nieto el problema era otro. Casi nunca estaba en su casa y cuando lo estaba, se le podía encontrar atendiendo al auto o encerrado en su habitación haciendo quien sabe qué cosas. Sumado al hecho que después de cómo le levantó la voz, ir con la cabeza baja era darle más argumentos para iniciar el ciclo de discusiones por cualquier tema. Ciertamente, todo un dilema para Lucrecia.

— ¿Me lo prometes?

—Creo que no me queda de otra.

—Si quieres, puedo hablar con él para que deje de gastarte bromas. Aunque no aseguro mucho que deje de hacerlo, ya sabes cómo son los texanos con relación a las bromas.

 

See Your Space Cowboy

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Marín era una amable señora quien vivía de alquilar habitaciones de su casa a estudiantes, desde hacía tres meses tenía dos residentes nuevos. Uno en forma de una enorme filtración en el techo de la casa y el otro era su nieto, un calmado muchacho que cumplía todos los estereotipos de los Texanos, aunque quizás lo extraño era verlo siempre calmado.

Aquel sábado por la mañana, Lucrecia se levantó para ayudar a la dueña de la casa en la preparación del desayuno.

— ¿Qué le han dicho sobre las filtraciones?— preguntó la joven.

—El precio y que las tuberías están viejas. Pero ese contratista que conseguí, Russel es un buen muchacho. Es una lástima que no acepta pagos por partes, por cierto hay que avisarle al batallón que dentro de nada estará listo el desayuno.

Había una tradición en aquella casa, todos los fines de semana la dueña de aquella casa y sus inquilinos compartían el desayuno, aunque como cosa rara el nieto de Marín rara vez se encontraba presente. En aquella singular casa vivían Lucrecia una estudiante de periodismo, Bianca una estudiante de Medicina y Richard estudiante de derecho; un extraño pero muy unido grupo de personas.

—Lucrecia ¿Ya diste con la casa de ese actor que quieres entrevistar?— Bianca fue quien comenzó la rutinaria conversación mañanera.

—Nada aún, lo único que conseguí fue que van a dar una película suya en TCM para el especial de “Desaparecidos del Mapa”

— ¿Cuál de tantas?—preguntó Richard, uniéndose a la conversación—. Ya que si mal no recuerdo, tiene muchas películas y en especial de las malas. Creo que en la fiesta de una prima lo llevaron como payaso. Dime que al menos tiene una idea de donde puedes conseguirlo.

—En la parte oriental de esta urbanización—respondió la dueña de la casa—, es una teoría que tiene la niña. Lo digo ya que aún sigo buscando alguien con un gris Toyota cuatro puertas en esa parte. Lucrecia no quiere entender que esa parte de la urbanización es diferente, es otro mundo y mientras no tenga el número de la casa, poco puedo hacer.

—Y hablando de desaparecidos, su nieto otra vez tomó su auto. Justamente hoy en que nos toca hacer mercado—apuntó Lucrecia disimulando un reclamo—, parece que un texano moderno no puede olvidar ese asunto de la doma de caballos.

—Te recuerdo que fue él quien trajo al contratista. Y debe estar por llegar, eso lo doy por seguro.

El nieto texano de la dueña de la casa se llamaba Arthur, cuando llegó a ese pequeño rincón de la soleada California era evidente que no iba a llevársela bien con Lucrecia. “Parece que la tolerancia de la que siempre hablan ustedes los demócratas se les perdió” fueron las palabras que emitió el muchacho, un republicano que si bien no era defensor de Trump y siempre mantuvo en silencio su verdadera afinidad política, aunque para él era palabra sagrada todo lo que comentaba Ron Paul.

—Sigo sin creer que sea nieto suyo, la verdad. —agregó Lucrecia mientras se levantaba para levantar su plato.

—De hecho hay muchos rasgos físicos que delatan que están emparentados—matizó Bianca—; incluso, me atrevo a decir, que muchos gestos también son señal de que son muy unidos.

—Además que tampoco es mal tipo. De hecho, para ser un republicano tiene las ideas bien claras; aunque debo admitir que no has tratado con él como lo hemos hecho Bianca o yo. Solo por un mero roce político ya le has puesto una cruz al pobre.

Las palabras de Richard le cayeron pesadas a la futura periodista, quien se encontraba tallando su plato. La dueña de la casa no dejaba de reír así como de mirar por la ventana, esperando que el Mustang que perteneció a su difunto marido llegase con su nieto.

—Creo que el caballo llegó—dijo Marín al escuchar la bocina del auto—, les recuerdo que deben dejarle algo a mi nieto, también tiene hambre.

—Más bien, debería hacerse su propia comida. —comentó molesta Lucrecia.

— ¿Vas a seguir pateando a ese perro muerto? Digo, debes admitir que el feminismo moderno no está ayudando así como la actitud que tienes ante él. —nuevamente Bianca habló.

— ¡Desde que leíste ese libro de autoayuda no dejas de tener la razón! ¡Gente como él no traen nada nuevo con sus ideas de días pasados!

—Si van a hablar mal de mí, al menos tengo derecho a mi defensa ¿No es así Richard?—comentó entrando Arthur, sin disimular una sonrisa en su rostro y quitándose el sombrero.

Después de escuchar esas palabras, Lucrecia se marchó de la cocina, detrás de ella estaba la abuela de Arthur se le acercó y le susurró—Tranquilo, vaquero. Pero para la próxima avisa que vas a llegar con el sol.

¿Cuál era el origen de tal animosidad de Lucrecia con Arthur? Según la joven, había algo poco honesto en aquel “vaquero” que tomaba el auto de su abuela todas las noches y llegaba a altas horas de la mañana. Cuando aquel auto, hasta no hace mucho, era una de esas cosas que la señora cuidada con mucho celo, incluso al punto de negar que alguien más estuviese al volante de aquel equino de metal que había visto mejores días. Pero con la llegada del nieto, las cosas habían cambiado y los rumores de las carreras clandestinas de autos estaban más presentes entre la juventud.

Lucrecia era la inquilina más confiable que tenía aquella casa, llegando al punto de considerar a Marín como la abuela que nunca conoció. Nunca se atrasaba en el pago de la renta, incluso sacrificando el dinero de su beca académica para estar al día, en un momento, solo eran ella y Marín pero eventualmente llegaron Bianca y Richard, ambos amigos de ella quienes estaban buscando una residencia.

—Estuve hablando con el contratista que le hizo unas reparaciones menores al periódico donde ando trabajando ahora. Cobra un poco más que el tal Russel, pero le doy mi palabra que es de confianza y hará bien su trabajo.

—Yo confío en Russel, además me invitó a su iglesia así como a un concierto de su banda de rock cristiano. Además, no debes preocuparte por esa cosa de la filtración, ya la solución del problema está cerca.

—Una pregunta señora Marín ¿Lucrecia siempre ha sido asó o desde que se convirtió en voluntaria por la señora Clinton se le terminó de caer ese tornillo?—preguntó Richard quien iba de copiloto.

—Oye, creo que has hecho una excelente pregunta—agregó Bianca—, aunque ¿Recuerdas como la conocimos? Digo, eso ya te daba una señal de lo que pasaba en esa cabecita de ella.

—Cierto…hizo una protesta cuando el periódico de la universidad con una canción de Lady Gaga de fondo. De hecho, ahora tengo una extraña asociación entre feminismo, discurso de odio y una cantante pop disfrazada como Cleopatra.

Lucrecia no emitió respuesta alguna, de hecho estaba acostumbrada a que le recordasen sus disparatados actos. No era para menos, algunos en el campus la apodaban como la sobrina de Bin Laden o que estaba a nada de hacer un grafiti enorme en una pared con la frase “Venezuela es un ejemplo a seguir” pero cuando fue confrontada por un ciudadano de aquella disparatada nación, su opinión de aquel país había cambiado, quizás cuando se enteró que el difunto presidente era de todo, menos feminista.

—Creo que tampoco ha entendido que la naranja esa de la que tanto se queja ya tiene rato en la Casa Bianca—agregó la señora Marín—. Cariño, debes calmarte un poco y alejarte del foco de atención. No nos queda de otra que seguir adelante con nuestras vidas.

— ¿Le contamos de aquella ocasión con la fundación que cuidaba de los perros del campus?

 

See Your Space Cowboy


“Al frente del Volante. Programa del Canal ESPN.

—Señores, la Pole ha terminado. Creo que, ha sido un espectáculo presenciar este cambio en el verdadero deporte de caballeros. Pero el resultado no deja de sorprender; Ford en el cuarto lugar, Alfa Romeo en el tercero, Ferrari con la medalla de plata y nuevamente la polémica va a estar rondando con BMW y su puesto en el podio de honor ¿Qué opinas de eso Alexandra?

—Creo que BMW se merecía ese lugar, por mucho que a muchos les desagrade esa idea; pero hay que notar una cosa muy notoria. El gran premio de Singapur promete bastante. Pero, también hay que hacer referencia que la Seat hizo un papel excelente aunque es una verdadera lástima que no se encuentre en la próxima carrera.

—Creo que eso es algo lamentable, pero quizás se debe a un problema mecánico más que algo relacionado con el diseño del vehículo; a pesar de todo, debo preguntarte ¿Crees que estamos ante un verdadero comienzo de una nueva etapa de este deporte?

—Yo afirmo que sí, “Correcaminos”, estamos ante una pequeña demostración de lo que fue uno de los elementos que más llamó la atención de esta competencia. La experiencia de los pilotos militares haciendo contrapeso al entrenamiento a la vieja usanza de los nuevos pilotos, aquí se vio que, finalmente, una preparación diferente y alejada de los circuitos de competición automotriz puede ser algo que va a dar de que hablar por mucho tiempo. Algo que se hace evidente en nuestras redes sociales son testigos de esta acalorada contienda que apenas está comenzando. Pero creo que hay televidentes que quieren saber tu opinión, “Correcaminos”.

—Como antiguo corredor debo comentar lo siguiente y espero que quede claro para todos los que ve nos ven y nos siguen por la red de redes. Creo que estamos en una época en la que se debe asumir cambios; creo que lo que hemos visto es uno para bien, uno que no se va a convertir en lo que derivó lo que es ahora el fútbol o el baloncesto. Con unos cambios que parecen deportes totalmente diferentes a los que conocimos; la nueva F1 recuerda mucho a lo que era antes, mucho antes de cuando llegaron los motores de reacción modernos, ver al señor Fangio ahora devenido como coach es una señal, al menos para mí, que todo esto tiene buena pinta.”

 

See Your Space Cowboy


Ahora la escudería estaba viendo los riesgos de su inversión, un piloto con stress postraumático era un cartucho de dinamita con una mecha corta y una chispa esperando hacer de las suyas. Era un asunto que sabía muy bien el coach de la escudería, un riesgo que estaba dispuesto a asumir de forma personal por si algo malo ocurría.

—Creo que los planes de salir después de Seat se han ido un poco al demonio—comentó Hans a su compañero—, ese mocoso será buen piloto y todo lo que quieras. Pero creo que te habían dicho que era medio problemático, es tu cuello el que peligra si al menos no llegamos a la carrera, vamos a estar en serios problemas, pero ve el lado positivo, no somos los únicos con ese mismo problema ya que los de BMW lo tienen duplicado.

—Hablando de esos, también han puesto en espera su salida. La escudería hermana va a salir, no por nada el show debe continuar, aunque hablando del rey de Roma.

—Mocoso, debo preguntarte ¿Vas a poder salir nuevamente con la fiera?—preguntó el señor Hans al piloto.

—Eso no debería preguntarse, señor Hans. Como ustedes mismos comentaron, parece que hay mucho en juego para la Escudería. Además que solo nos queda esta salida y ya. La tercera y última vuelta para saber si vamos o no a competir en serio.

—Mocoso, lo mejor será que vayas preparándote. Vamos a estremecer todo con nuestra última vuelta. Volví a revisar el vehículo y la fiera está lista para correr nuevamente.

—El Enzo Especial va a dar mucha pelea, mocoso. Fangio, creo que lo mejor que podemos hacer es correr como nunca y esperar mantenernos en lo que se llama “La Vanguardia” que es estar en los cinco primeros puestos, creo que debes tener una estrategia para esta situación.

Fangio mostró una extraña sonrisa, según la historia del deporte era un hombre muy acostumbrado a las situaciones sumamente tensas en buena parte de su carrera como piloto y después como coach; ni hablar de afrontar buena parte de sus problemas familiares.

Pero el tiempo de la Escudería hermana iba a ser fácil de superar, pero el problema era el piloto, algo que sabía Fangio no era un factor bastante difícil de sortear; una pastilla podría calmarle un poco los asuntos que tenía en su cabeza podría jugar en contra.

Alfa Romeo estaba preparándose para salir, estaba listo para recibir la última vuelta en aquel clásico circuito.


La escudería Seat decidió volver a medirse en la pista. El bólido rojo y amarillo tendría que no solo repetir la jugada que hizo al comienzo de la competición sino que debía tratar de mantenerse en la competencia; la presión sobre el piloto apodado como el Andaluz Errante era bastante alta.

—Campeón, quiero que veas lo que va a hacer el Alonso. En concreto, su arranque.

—Si me permite comentarle algo coach ¿Ve cómo se mueve el tercer alerón de la nave? Eso no sería malas noticias para un vehículo como el nuestro, pero para ellos posiblemente lo va a ser.

A los pocos minutos de su salida, entrando en la segunda curva del circuito el bólido comenzó a temblar, tal como lo había comentado el antiguo piloto militar. Pero volver a ver un desastre que se envolvía en llamas, como le estaba ocurriendo al compacto bólido.

— ¿Qué te sucede campeón? No me digas que…

—Creo que me voy a tener que ausentar un momento; al menos debo agradecer que ya tomamos nuestro turno en la pista.

Lastimosamente el bólido de la Seat no pudo completar la vuelta; aquel suceso le recordó un amargo momento durante una de las operaciones en las que participó.

— ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que tomé estas pastillas?—se preguntó a sí mismo, desesperado. — ¡Cálmate, la prioridad es evitar temblar y conseguir lo más pronto posible las pastillas! ¿Dónde están?

Cada paso que daba en aquel cuarto, lo sentía pequeño, apenas si avanzaba en aquella habitación; luego de batallar, finalmente alcanzó el bolso donde estaban esas cápsulas, las responsables de mitigar esa ansiedad que nuevamente lo azotaba.

—Debo evitar ver la puerta oscura…debo evitar ver esa puerta. —Nuevamente hablando consigo mismo—; me dijeron que hacer deporte era una buena terapia, pero nunca pensé que volvería a ver fuego.

Aquella llamarada le recordó a todos los compañeros caídos por el fuego enemigo, los daños que causaba la artillería anti aérea y los gritos de dolor emitido por sus compañeros por la radio. Y se preguntó ¿Cuántos desgraciados iban a reclamar el fuego para estar satisfecho?

Escuchó aquel piloto a lo lejos, una voz metálica que exclamaba que a pesar del accidente aquel piloto estaba bien, tenía heridas menores en el cuerpo y afortunadamente todo lo referente a su seguridad había sido aprobado.


Quince minutos en total, superar o igualar el tiempo de BMW no iba a ser sencillo; Héctor quería entrar a la pista nuevamente, había fuego en sus ojos.

—Escúchame bien campeón, si vas a salir a la pista quiero que hagas lo que te ordene ¿Queda claro? Mi experiencia y tus agallas nos van a servir de mucho en el duelo.

—Entendido.

— ¡Ahora, sal monta al Leopardo!

Alfa Romeo pidió ser los segundos en salir. No habían pasado segundos de haber sido dada la orden de salir cuando el vehículo de la automotriz italiana salió acelerando.

—Buena salida, campeón. Te estas acercando a la primera curva del circuito, quiero que repitas la maniobra que hiciste con el bólido la primera vez que lo montaste.

— ¿Solo para esta curva?

—Eso es correcto.

Aquella maniobra fue tomada con sorpresa entre los espectadores, era una fiel copia de las maniobras militares de los aviones, pero no por ello le quitaba espectacularidad. El bólido seguía su ritmo, estaba realizando un excelente tiempo, existía la posibilidad de igualar el tiempo que hizo BMW.

—Campeón, estoy viendo que vamos bien de tiempo. Así que te hago una pregunta ¿Te es familiar el término llamado Pelea de Perros?

— ¡Claro que sí! ¿Qué tiene en mente, Coach?

— ¡Que destruyas a los de BMW, que conviertas en sushi a su Mantarraya! ¿Queda claro, campeón?

— ¡Como el agua, Coach!

Y así, salió a relucir las habilidades como piloto de Héctor, que era alguien de cuidado y que si bien lo que le faltaba en la refinación en el deporte lo compensaba con la malicia de su viejo oficio; así salió a salir el viejo Héctor, apodado como “El Azor de la Muerte” un piloto caracterizado por la velocidad y ferocidad, cuya especialidad era no ser un peleador amable, las tácticas de “Pelea de Perros” las usaba para someter a sus enemigos.

La bandera a cuadros anunciaba el fin de la participación de Alfa Romeo, igualando a cinco minutos el tiempo de BMW, aunque con una diferencia en quince décimas.


“Al frente del Volante. Programa del Canal ESPN

— ¡Esto es increíble, señores! El polémico vehículo La Mantarraya se encuentra ya en la primera curva del circuito y apenas lleva consumido siete segundos de su tiempo.

—Parece que estamos por ver un record digno de la ingeniería automotriz alemana y en concreto BMW; lo que me sorprende es que esas dos turbinas del vehículo es ahora que muestran todo su potencial, Walter.

—Creo que si querían silenciar a los críticos, pues debo felicitar lo que han hecho con este espectacular arranque. BMW parece caballo ganador o en su defecto, va a estar en la vanguardia. Pero dime una cosa ¿Qué sabemos del singular vehículo y sus pilotos?

—Para ti y los espectadores, Walter, te puedo decir que el BMW Mantarraya serie 1 originalmente fue diseñado para ser una nave biplaza de combate; pero el agrado fue tal en la empresa que decidieron adaptarlo para que fuese un bólido. A pesar de lo que se diga, cumple plenamente con los parámetros para participar en la F1 siendo el primer vehículo biplaza en la historia del deporte. Y sobre los pilotos, Jean Pierre Káiser y Francisco Segovia ex combatientes de la amarga guerra, sirvieron en el escuadrón 86 de las Fuerzas Aéreas de la Unión Europea, como dato curioso, ambos volaron en un avión biplaza durante una operación militar conocida como “El asalto a Nueva París”.

—Y ¿Qué me dices del contrato que le hicieron en BMW?

—Extrañamente, firmaron contrato mucho antes que otro militar. El piloto de Alfa Romeo, pero estamos viendo una dupla que anda causando problemas en la competencia. Y esta vuelta, es una clara demostración de ello. Me atrevo a decir que BMW es un fuerte competidor y que demostró algo que las otras escuderías lo han hecho de forma modesta, tienen hambre de ser los campeones.

—Pues queridos televidentes, como pueden ver, la Mantarraya se encuentra en la última curva del circuito. Estamos a punto de ver cuál va a ser el tiempo empleado por esta máquina; tiene un límite máximo de quince minutos para completar el circuito, pero me atrevo a decir que necesitó mucho menos de eso para llegar a la meta.

—Pues Walter, tenemos un tiempo de cinco minutos con tres décimas. Un tiempo a batir que significará todo un reto para el resto de las escuderías; debemos ver cual escudería va a tomar el pañuelo dejado en el suelo. Televidentes, espero que tengan activa la función de grabación de sus decodificadores, ya que estamos viendo una carrera que pasará a la historia más allá de que es apenas el preámbulo de todo.”



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