Escarcha y Oro 3/4

La joven modista comenzó a tomarle las medidas al mago, como por arte la magia ya no le temblaban las manos, ciertamente las necesitaba para hacer ese traje. —Dime una cosa ¿Tienes mucho tiempo en esto del diseño de moda?

—Tengo ya dos años en el medio. Aunque aún me falta mucho para tener mi propia línea de ropa. Y ¿Qué me dices de ti? Con respecto a la magia, claro está.

Ella sabía la respuesta, solo quería alargar aquella conversación que, finalmente, ya estaba fluyendo de forma natural; algo que era necesario para aquel par.

—Aunque mi último show, si bien fue un éxito. Hubo un suceso desagradable. Mi fiel traje salió herido, por decirlo de una forma; vine buscando que le dieran unas costuras y parece que saldré con uno nuevo. Y no me digas por mi nombre artístico, me puedes llamar Christopher, lo sé nada impresionante.

La joven modista regresó a la mesa, hizo unos ajustes al traje, pero allí seguía su cliente esperando alguna respuesta. —El traje lo tendré listo para el próximo jueves.

—Y ¿Cuánto te debo? Debo pagar por tus servicios de alguna forma.

—Con dos entradas me puedes hacer el pago de la primera parte. La segunda, pues ya veré que tanta tela debo usar, entre otros materiales.

El joven mago sacó del bolsillo de su pantalón dos entradas y se las entregó a Érica y le respondió. —¿Me creerías si te contase que no es la primera vez que me pasa? Usar una entrada a mis shows como parte de pago.

—Realmente, si te creo, la verdad. A mí me pasó esto; me tocó diseñar la famosa camisa que usaron mis amigos cuando me gradué de contador público.

 Y aquellos comentarios sirvieron para que llegasen otros relacionados con vivencias personales, gustos musicales. Ciertamente algo se estaba formando entre aquellos dos y ninguno se estaba dando cuenta de ello o se asombraba por eso. Aunque Érica se estaba haciendo una pregunta ¿Dónde podría estar la otra parte del dúo? Y la respuesta llegó en forma de una respuesta por parte de Christopher.

—Escarcha está por las cercanías, según me acaba de escribir por texto. Seguramente se interesaría mucho por tus diseños.

See Your Space Cowboy

Escarcha y Oro 2/4

Aquel lunes parecía tener matices ligeramente diferentes a otros inicios de semana, durante el trayecto en el metro Érica siguió diseñando, con la ayuda de su fiel portaminas amarillo y su libreta. Al llegar a la academia, notó que algo raro en el ambiente; muchas personas entre alumnos y profesores corrían de un lado a otro por un invitado que había llegado.

Se acercó a la fuente de agua para recargar su cantimplora, segundos después la joven diseñadora escuchó una voz que reconoció al instante.

—¡Que bueno que llegaste Érica! Seguramente uno de tus diseños es el que puede sacarme las castañas del fuego.

—¿En serio? Preguntó la joven diseñadora—, creo que también perdí la cuenta de cuantas veces me has dicho eso. Y en muchas de esas asignaciones, no la pasé muy bien que se diga.

—Vamos, no fue para tanto. Aunque no vas a creer quien es el invitado quien tiene a toda la escuela así, aunque ya sabes que me gusta mucho que me gustan las buenas entradas y que para este asunto, necesito a una de mis mejores alumnas.

Al abrir la puerta de la oficina, yacía sentado ni más ni menos que “Oro”, de aquel famoso dúo de magos, Érica debía hacer lo mejor posible para mantenerse serena.

—Creo que exageras, Carlota. Yo recuerdo que te pedí enmendar mi fiel traje.

Aquella profesora le entregó a su mejor alumna aquel traje, para que le diera un ojo, la joven modista a los pocos le dio una respuesta.

—Creo que mi maestra tiene razón. Sale mejor hacerte un traje nuevo y uno mejor. Más ahora considerando que dentro de poco tienes una presentación y creo que todos concordamos, que debe ser una memorable. Afortunadamente, tengo un diseño en mente para un traje de caballero—la joven modista le acercó al mago el dibujo que estuvo haciendo durante su viaje en metro—¿Qué te parece?

“Oro” se quedó sorprendido por aquel diseño, con solo verlo había quedado convencido, aunque debía jugar bien sus cartas y seguir vendiendo la idea que no lo estaba tan plenamente; aunque la insistencia de un nuevo traje era una que también su compañera de labores no dejaba de comentarle.

—Y ¿Para cuándo estará listo? Todavía hay algo de tiempo y creo que debo agregar algo adicional. No tengo mucho tiempo en este momento.

Escarcha y oro 1/4

La alarma de su teléfono  había hecho su trabajo, con pereza Érica se sacudía las sábanas y decidió darle uso al humilde televisor que tenía. Un comentarista anunciaba a todo pulmón la llegada de dos magos a la ciudad, justamente ese dúo que tanto le gustaba ver a Érica, Escarcha y Oro. Pero allí estaba ella, animada por el anuncio, pero dando tumbos por su cuarto y posteriormente por el departamento de su tía.

—¿Quieres comer “tigrillo”? Yo también, pero ahora mismo me entusiasma más ir a la presentación de esos dos magos.—le comentó al enorme gato de su tía, el único residente que la acompañaba cuando se despertaba temprano o se quedaba hasta tarde trabajando.

Tomó los audífonos de su teléfono, encendió la radio del mismo buscando alguien más que estuviera hablando de la llegada de aquel par de magos, quienes se encontraban haciendo su segunda gira por el país.

—¿Cuántas veces te comenté que me gustaría hacerles unos trajes a esos dos, “Tigrillo”? Hasta yo perdí la cuenta de eso, las academias de modelaje pagan bien, pero nuevamente me siento estancada.

La maestra de Érica le envió un mensaje de texto, le explicaba que le había llegado un singular cliente y pensó que ella era la indicada para atenderlo. Y si bien su maestra era muy capaz de hacerlo, seguramente estaba ocupada con esto de mantener la escuela al día.

—Voy a tomar el asunto, ya que ¿Qué es lo peor que puede suceder? Dudo mucho que sea un mal pago, ya que si estamos en esos temas, quiero terminar de pagar la tarjeta de crédito y quiero unos nuevos lápices para diseñar así como nuevas libretas.

Ella tenía ya dos años en aquella ciudad, había dejado colgado su título universitario luego de unos cuantos años ejerciendo aquella carrera y con la cual, ya no estaba tan plenamente a gusto, aunque aún mantenía el contacto con sus amigos de aquellos días.

 El mundo de la moda le caló muy hondo y simplemente no quería dejarlo de lado; a pesar del hecho que aquel cambio en su vida como profesional lo había hecho años después de graduarse y haber acumulado varias experiencias laborales, usando aquel dinero para pagarse su nueva profesión.

—Y ya no me queda mucho dinero de aquel trabajo que me llegó con el asunto ese del equipo de beisbol local. Puede que aguante con lo que queda unas cuantas semanas más, cuando mucho.  Y en momentos como estos, no sabes cuánto envidio tu estilo de vida “Tigrillo”, ya que lo peor que te puede suceder es que te quedes sin arena para hacer de tus necesidades.

 

See Your Space Cowboy

Ese sábado 3 de 3

—A la final ¿Adriana fue a la fiesta de “Gorros”?— me preguntó Karen, la ex del mencionado en la pregunta. Ese mismo sábado en el cual aquellos recuerdos regresaron a mi cabeza.

—Sí, ella considera ese día como el que comenzó nuestra relación. Y me enteré que estaba por comenzar arquitectura en La Haya, ya sabes nuestros rivales. Tengo entendido que está residenciada y todo ese tema y antes de que preguntes, tenemos un año que no nos vemos siendo eso, la peor parte de las relaciones a distancia.

Karen me miró fijamente por unos segundos y agregó a la conversación lo siguiente.

—No quiero darte alas, pero hay posibilidades que el equipo femenino de voleibol de esa casa de estudios venga a jugar un importante partido en nuestro campus. Creo que ese asunto se puede estar llevando a cabo en unas semanas.

Al principio, no comprendí aquel comentario de mi compañera de clases ya que Karen no era muy buena con eso de los contextos, pero recordé que Adriana estaba en aquel equipo que nos iba a estar visitando, pero parece que había otros juegos en medio de aquel ese que me había mencionado. Y posteriormente, ella replicó.

—Debes estar más pendiente del periódico de la universidad ¿Sabes? No todo lo que se escribe allí es sobre la próxima película que van a dar en el auditorio cuatro o la fiesta que van a dar los del centro de estudiantes. Pero dime una cosa ¿Qué tal se te da ahora el DDR?

—Tengo algo más de un año sin saber qué es eso, la verdad. Pero quiero creer que esas habilidades no se perdieron del todo, y ¿estas lista para el examen de economía de la próxima semana?  Lo mejor del tema es que será en parejas.

—Entonces creo que me tocará estudiar un poco más y ¿Tienes con quien hacer ese examen? Yo, por mi parte, no tengo quien me dé una mano en ese tema.

—Puedes contar conmigo, sé que es poco eso, pero es algo ¿No lo crees?

—Peor es nada, la verdad. Eso o arriesgar el cuello con alguno de los otros compañeros, la verdad.

Rie Payaso. Episodio Piloto

1

Hay muchas que detesto en la vida, mi hermano puede dar fe de ello, el cereal de dieta, los casos cerrados a la fuerza y los payasos. Mi último trabajo fue una mezcla de las dos últimas cosas, unida con otra cosa, estaba necesitando dinero y no me quedaba de otra que tomar el caso.

A los detectives privados con cierta pericia en el mundo del espectáculo a veces no tenemos buenas oportunidades de empleo, así que me había postulado para otro  y ¡Con las ganas que tenía en aceptar ese cargo de jardinero en la mansión Playboy! Había algo más que el pago en ese trabajo del cual me arrepentí en no haber tomado, así que pasé todo el tiempo que duró la investigación de muy mal humor.

Detesto los payasos, padezco de una fuerte fobia a esos seres, desde que estaba pequeño, era el motivo por el cual no asistía mucho a las fiestas de mis vecinos. Y no fui el típico infante que pasaba horas viendo la caja boba, ya que había un payaso que me aterraba, tristemente es el personaje principal del caso en el que estuve metido. El payaso Rollitos era el “amigo gordito de todos los chiquillos del país”, para unos era una eminencia y autoridad en el difícil mundo de entretener a los niños con trabajos de calidad, un hombre que inspiró a muchos comediantes y humoristas en dedicar su humor a un mercado tan complejo como el mentado “apto para toda la familia”. Su programa “Mi amigo Rollitos”, una referencia para los programas infantiles hasta el sol de hoy, para mí fue la razón por la cual tomé unas clases de karate.

Pero el alegre personaje escondía algo debajo de su grueso maquillaje, había alguien tiránico. Al menos eso fue a lo que llegó la persona que me contrató,  quería terminar lo que no pudo; sabes que las cosas en ese caso estaban turbias cuando el responsable por darte empleo no es otro que el antiguo gerente de la cadena donde trabajaba dicho personaje, no otro que Teodoro Walker. El responsable de dirigir toda la investigación y quien cargó con toda la polémica que generó, a la final tuvo que renunciar a su lucrativo cargo. Aunque el señor fue bastante inteligente, esperando el tiempo prudencial para volver a abrir aquella lata de gusanos, sabiendo que lejos de mejorar, el olor de aquella cosa estaría añejado y que, posiblemente, las personas que alzarían sus gritos ya no serían tantas como antes.

Recuerdo las razones por las cuales me contrató,   veía en mi algo que le recordaba sus días mozos como reportero policial ¿Cómo demonios llegó a ser el gerente de una cadena de televisión? Ese fue el único misterio que no llegué a resolver. La investigación comenzó de forma áspera, con una reunión en una cafetería donde mi hermano y yo nos sentíamos  muy fuera de lugar, bastante fina y nada sucia. Aquella fue una larga tarde, una que por desgracia nunca olvidaré.

2

—Aparte del pago ¿Qué otra cosa quiere saber, Clancy? —me preguntó el antiguo gerente de aquel canal de la caja tonta, quien me recordaba poderosamente a Sir Winston Churchill.

— ¿Por dónde debo comenzar? La investigación que usted hizo es bastante extensa y yo, por lo general, me gusta hacer una investigación desde cero. Si quería una larga reseña del libro que me acaba de entregar, hubiese hablado con un periodista, no conmigo.

—Ese libro que tiene entre manos joven, debe usarlo como guía para todo el asunto. Para cuando no pueda entrevistarse con alguien ya que se encuentra varios metros bajo tierra. Es su labor investigar, si alguno de los parientes de los muertitos allí mencionados quiere colaborar un poco con ponerle luz a este asunto.

—Si me permite la pregunta atrevida ¿A qué se debe tanto interés en este caso del payasito?

Después de aquella pregunta, mi hermano estuvo haciendo señas y otras muecas, para hacerme entender que estaba metiendo el dedo en una herida aún abierta. Una que distaba mucho por convertirse en una cicatriz.

— Yo solía ser así de incisivo.  No importa las muecas que haya hecho tu hermano, creo que tienes derecho a saber. Saber que yo fui quien le dio el apoyo necesario a “Rollitos”, yo fui quien lo sacó de los rodeos y fiestas infantiles mal pagadas. Pero lo hago también por una pequeña que vi crecer mientras estaba en el público del programa, para justiciar la etiqueta “programa grabado en vivo”.

La voz de Teodoro se quebró cuando le tocó recordar  aquellos días, era honesto lo que sentía, había pesar en sus palabras y en su rostro.

—Cuando lo del abuso infantil comenzó, mi motivación era investigar si aquella niña, esa tímida pequeña  fue parte de los berrinches de aquel payaso; debía saberlo. No importaba el tiempo que me demoraría en investigarlo.

Y después de aquella honesta confesión, había una duda en este asunto, si bien obvia, también necesaria para la investigación ¿Quién era aquella chiquilla tan importante para Teodoro Wilder y cuál era la relación entre ambos? Claro, si es que hay alguna. Pero era un indicio, un posible camino que podía tomar mi investigación. Y lo mejor del asunto, contaría con la  presencia policial para llevar todo a cabo; esa es una de las muchas ventajas de tener un hermano mayor en ese ramal de papa Estado encargado de mantener la seguridad de los ciudadanos y que visten de azul.

Lo interesante del asunto era que podía demorarme lo necesario.

3

Curtis “Rollitos” Smith era, en todo el sentido de la palabra, un verdadero payaso. Sus habituales bromas y dotes actorales para la comedia le dieron renombre, para su desgracia, alejado de las normas de una familia obrera de Nueva Jersey. No fue el favorito de su madre, por decirlo de forma corta.

Así que el muchacho que decidió que ser obrero no era lo suyo, se unió al rodeo como payaso y como show antes de los eventos principales, causando la sensación entre grandes y pequeños seguidores de tan extraño mundo del entretenimiento. De pronto, ser el payaso de rodeo no le dejaba las mismas alegrías que antes, quería llevar otro tipo de comedia a la gente. Algo más elaborado y que diera más frutos y lo encontró en las fiestas infantiles de la clase media.”

—Dime hermanito ¿Te recuerda a alguien ese personaje?

—Deberías ponerle la atención a la patrulla de vez en cuando, esta vuelta un chiquero. Sabes bien que detesto a los payasos y que estoy orgulloso de mi etapa como comediante.

—Algo me dice que este caso te puso de mal humor, pero te digo una cosa. El payaso “Rollitos” tiene ya rato muerto, dudo mucho que tengamos que interrogarlo. Pero ¿Cuál es la diferencia entre un payaso y un comediante?

—Los comediantes buscamos algo más que la mera risa, buscamos que la persona que ríe de nuestros chistes piense, medite todo lo que le hemos dicho debajo del humor. Y el payaso, pues solo busca la risa fácil y asustar a los niños ¡Muy gracioso de tu parte poner la Ópera de Pagliacci en este momento!

—No aguantas nada, hermanito. Además es Caruso quien la canta ¿Qué sucedió con tu interés cultural? Tu fobia a los payasos es seria. Esto me recuerda a los viejos días, cuando entre tus shows de comedia me ayudabas a resolver casos mientras sonaba de fondo “la marcha de los abejorros”. Éramos como el Avispón Verde y su fiel compañero Kato.

—Eso es cierto ¡Aun uso la cachiporra que me regalaste cuando resolvimos ese mal asunto de las apuestas ilegales entre los guionistas de dos emisoras de radio! Eso sí fue un caso de lo más…raro. Al menos de todos los casos en los que hemos trabajado juntos.

—El capitán del precinto te tiene mucho aprecio, por eso me pidió que te ayudara con este caso. No quería decírtelo, hermanito ya que a veces eres medio seco con las cosas. Creo que desde que dejaste de lado la comedia, cambiaste un poco.

— ¿Ya no me río tanto como antes? Desde que dejé ese mundo, he cambiado un poco, lo admito.

 

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Ese sábado 2 de 3

Adriana estaba por comenzar la universidad, pero no estaba muy convencida de tomar ese importante paso de la vida. Pero, ahí estaba yo, escuchando cada palabra que salía de su boca, como si estuviera bajo un hechizo.

—Tengo más ganas de estudiar algo totalmente diferente, como diseño de modas. Arquitectura era, en realidad, mi segunda opción y ¿Qué hay de ti? Pero como no hay esa opción en mi ciudad y considerando que es más un pasatiempo, me decanté por la segunda opción, si te soy honesta.

—Estoy tomando un curso de contabilidad y otro de inglés. Tengo miras en estudiar administración empresarial o algo parecido; aunque estoy esperando que se concrete todo el asunto de mi entrada a la universidad. Así que anda aprovechando estos contados días libres que me queden.

Mi invitada decidió cambiar de tema, resultó que si bien no era la primera vez que usaba una máquina de DDR ya que en su ciudad había varia, agregó algo más, ciertamente lo recuerdo aún

. —Lo que no hay en donde vivo es gente interesante, además que uno llega a aburrirse de tantas costas y palmeras y verlas de forma casi constante. Por eso, me gusta viajar a la ciudad.

Aquella conversación duró poco, ya que “Gorros” tuvo una razón para irse, quizás fue por el hecho que aquel sábado algo no le salió bien. Así que su prima debía irse con él, a pesar de las pocas horas de haber llegado yo y lo peor del caso fue que su partida me dejó una extraña sensación en mi interior; simplemente no comprendía muy bien aquellos sucesos.

Traté de indagar sobre esos pormenores, concretamente con los  pocos muchachos con quienes mantuve el contacto e incluso con quien fuese la novia de “Gorros” para aquellos días y no había mucho que agregar, todos apuntaban al mismo punto al que había llegado, uno de los normales berrinches de Federico.

Al día siguiente, aún recuerdo que fue un viernes, me dieron dos noticias que me dejaron sin aliento. La primera estaba relacionada con el resultado de esa prueba de admisión que tomé hacía ya meses atrás. Aquella noticia me llegó por el correo electrónico, fue algo que me sorprendió bastante (más considerando el hecho que no respondí buena parte de las preguntas) y de pasó había entrado a esa casa de estudios en un solo intento, algo bastante raro en aquel entonces.

La segunda noticia llegó un poco más tarde, en forma de un mensaje de texto. La fiesta de cumpleaños de Federico estaba a la vuelta de la esquina y como cosa rara, iba a poner su casa y les tocaba a los invitados llegar algo más que la presencia. De inmediato, comencé a preguntarme y que estaba muy relacionado con mi asistencia ¿Iba por mi amigo o por la vaga esperanza vaga de verme con su prima?

 

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Ese sábado 1 de 3

Hace días pasé por un viejo salón de videojuegos, al sol de hoy esos lugares ya son cosas del pasado y en aquel tiempo me ocurrió algo, un suceso que marcó mi vida. Ahí fue donde comenzó mi extraña relación a distancia; fue un sábado como aquel cuando volví a pasar por ese local.

Allí estaba ella con unos amigos alrededor de la máquina de DDR. Eran aquellos días previos a mi entrada a la universidad y todos los fines de semana eran de estar sobre aquella máquina, aquel grupo de personas me reconoció, me saludaron y uno de ellos me comentó que aquella muchacha que se encontraba bailando era su prima.

— ¿Nada mal? Tiene potencial mi prima, lástima que ve esto como un pasatiempo, Fernando. –quien me había hecho ese comentario era Tulio, apodado como “Gorros”, conocido por ser el bocón del grupo con sus ínfulas de ser un bohemio pero no se podía negar que era un buen muchacho.

De fondo, seguían sonando las alegres canciones y decidí responder— ¿Será que puedo subir? Digo, es solo una canción.

“Gorros” y el resto de los bailarines me permitieron subir y bailar al lado de aquella chica. Al verme subir, comentó.

— ¿Un retador nuevo? Te daré la opción de elegir la canción ¿Qué me dices?—posteriormente soltó unas risas y bebió de su lata de refresco. No voy a negar que tuviera algo diferente en ella, fresco y hasta atrevido.

— ¡Me parece excelente!—fue mi respuesta—; espero que te guste esta canción. Es una de mis favoritas y generalmente la guardo para el final. Pero creo que hoy es una ocasión especial, al menos eso quiero creer.

El resultado fue el evidente, ella debió bajar de la máquina y ceder su turno.

—Quiero invitarte otro refresco—le comenté—, me siento mal por romper esa racha que tenías, es lo menos que puedo hacer. Vamos, creo que es lo correcto.

—Si agregas a esa invitación algo de comer, tenemos un trato. Por cierto, mi nombre es Adriana y me gustó el reto que me lanzaste, pero para la próxima te voy a ganar.

Ella era del oriente del país, su acento era notorio y las ojeras eran evidencia que el viaje que había hecho era uno muy agotador, más considerando que adicional a todo eso, debía soportar los parloteos de su primo y más en aquellos días cuando muchos de los que estábamos ese sábado, comenzábamos a pensar en otras cosas y más en lo que estaba por marchar nuestro futuro.  Aunque aquel día las cosas importantes estaban pasando y no era momento de hablar sobre el futuro, sino sobre lo que estaba por suceder dentro de unos minutos en el futuro cercano; uno que podría que estaba constantemente cambiando.

 

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