Pasó Enero

Vuelvo a escribir alejándome un poco, solo un poco, del asunto que generalmente escribo en la sección de general, ya saben la política. Pero creo que el mes de enero fue uno de esos meses que lo sentí que pasó muy lentamente y de paso un tanto decepcionado, en vista que mis expectativas de cambiar de empleo se enfriaron; si, desde finales de noviembre estoy en un organización bastante toxica y en un departamento que no se queda atrás.

De hecho, aparecieron nuevamente las ganas de colgar el título de licenciado en administración y quizás buscar en otros horizontes lo que la primera carrera que saqué ya no me ha dado; claro la situación de la nación no es la mejor, de hecho mi idea de seguir ejerciendo por mi cuenta nuevamente se encuentra en el refrigerador ya que no hay mucho que hacer pateando la calle.

Así pasó enero, llevándose con él buena parte del peso que tenía y me ando quedando en los huesos y la idea de emigrar cada día se complica así como el hecho que creo aún hay cosas que tengo que hacer por aquí. Quizás lo único bueno fue que me la línea crediticia de mis dos tarjetas de crédito fueron aumentadas, quizás la de la segunda fue un poco mejor en esto de ese aumento ya que la primera sigue quedando por debajo de lo que medianamente se puede comprar aquí.

Lo interesante del tema es que enero fue un mes bastante fuerte para buena parte de los venezolanos, pero me refiero a los de a pie, ya que como es normal en esta cosa que no es nación pues a los políticos el mal rato no les pega muy duro que se diga. Enero, el primer mes del año, va a dar señales de cómo será el 2018 y que las nuevas secciones del blog me han ayudado a acercar un poco los números a la meta.

 

See Your Space Cowboy

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¿Nos pueden dejar tranquilos un momento?

El presente mar de letras, el cual hago con intenciones de que llegue a algo más de las mil palabras, tiene una interesante pregunta de título y esa pregunta es una de las tantas que los ciudadanos le deberíamos hacer a los políticos, en especial a esos que se creen entes sin maldad alguna y que creen las ideas Marxistas y en la variación llamada socialdemocracia. Creo que es una pregunta válida y que es tiempo que no se quede conmigo, sino que buena parte de los venezolanos se las haga.

Pero ¿A qué me refiero con esto de que nos dejen tranquilos? Simple, que no se sientan con la autoridad moral de decirnos que debemos comer, hacer y con quienes debemos comerciar; digo, ya es bastante molesto con buena parte de sus ingresos salgan de nuestros bolsillos con esto de los impuestos y más recientemente todos los mecanismos que anda usando el gobierno actual con esto del carnet de la patria y todas la controversia que eso trae.

De hecho ¿No queda demostrado que los mentados controles de cambio y de precios han sido malas ideas llevadas a cabo? Para mejorar un poco la economía nacional no se necesita controles, ya que mientras más controles y más cuellos de botellas aparecen los actos de corrupción más desalmados que hay. De hecho, la acción humana y el libre mercado son los mejores canales humanitarios que existen y lejos de ser salvajes, se basan en el principio de la colaboración voluntaria.

Señores, sus ideas son las que llevaron al país al presente predicamento. De hecho, han creado una generación de personas que creen que pueden vivir del gobierno, pero la realidad es otra y es que el gobierno vive de esa gente tanto del dinero que saca de sus bolsillos como de los votos que siempre sacan y no precisamente de forma democrática. De hecho, no es de extrañar que se vean espectáculos decadentes como el que hubo en la ciudad de Valencia con unos juguetes y pare usted de contar los miles de ejemplos de lo que han convertido a la gente.

Lejos de crear una sociedad menos diferente entre unos y otros, han hecho todo lo contrario. Las diferencias entre los burócratas del gobierno y los ciudadanos son abismales, mientras unos van a los grandes centros comerciales en el extranjero, usando la moneda que más odian (el dólar) o los euros, buena parte de los venezolanos nos estamos comiendo un cable. Pero bueno, para muchos esto es lo mejor que le ha pasado al país, aunque no tiene idea de todas las cosas que ha estado perdiendo en nombre de una supuesta “dignidad regresada”. Ya saben que esos discursos cursis revolucionarios tienen mucho gancho con los venezolanos, ya que le llegan a los instintos más básicos, es que la envidia y el odio son sentimientos bastante fuertes y que son la base de las ideas de Marx.

Así que, la reforma que necesita el país pasa por esa pregunta que le da título a estas líneas ¿Qué les cuesta dejarnos tranquilos? Ya hacemos suficiente con mantenerlos a costa de buena parte de nuestros ingresos, pero como buenos vampiros, siempre van a querer más. Pero quiero creer que esto debe estar cerca del final, que tanto unos como otros comprenden muy bien que tienen sus días contados con estos shows que han estado montando con este asunto de los diálogos.

De hecho, es bastante irónico, que ahora la misma Inquisición revolucionaria se encuentra pasando factura a los mismos que una vez la defendían. De hecho, se está tornando en un tema bastante interesante y es que los mismos marxistas son los primeros que van detrás de sus propios correligionarios cuando el barco comienza a hundirse; pero también es momento en que se debe demostrar que la gente no es tan tonta en el asunto de mantenerse con vida.

No necesitamos de un burócrata que nos diga que es lo mejor para nosotros ni mucho menos todo lo referente a las ideas que cada persona debe tener en la cabeza, de hecho estamos viendo las últimas consecuencias de dejar todo en manos de un tercero y el panorama lejos de estar claro, sigue un tanto oscuro. Pero hay que tener fe, la gente sigue molesta aunque buena parte aún cree en la segunda independencia fue un remedio peor que la enfermedad pero ¿Cómo es posible que aún apoyen al desastre? La verdad, escapa de mis manos.

Los políticos deben dejar de ser parásitos de la sociedad, así de simple, dejarnos tranquilos y respetar algunos derechos naturales como lo son la propiedad, la vida y nuestra búsqueda de la felicidad. No es un concepto complicado de entender, de hecho, ha sido esa premisa lo que permitió el desarrollo de naciones tan dispares como Singapur, pasando por Nueva Zelanda y hasta España (que no anda muy bien recientemente). De hecho, algunos de esos países que mencioné también tuvieron gobiernos de gran tamaño que llevaron a la ruina a la sociedad y que limitándose en funciones, dejando a la gente tranquila fueron un ejemplo a seguir hoy.

Que nos dejen tranquilos implica, aunque a unos les cueste comprenderlo, tiene una repercusión en la prosperidad de una nación y que un gobierno con dos funciones definidas (seguridad y justicia) y manteniéndose alejado de los bolsillos de la gente puede llegar a ser un lugar en el mundo bastante diferente a lo que es hoy la cuna de libertadores. A mayor libertad de los ciudadanos de una nación, mayor será la prosperidad que tendrá esa nación; debo admitir que es un concepto un tanto complicado de comprender para unos cuantos, pero vamos, no sabemos de lo que somos capaces de hacer si no lo intentamos. Es decir, no sabemos  que nos puede ofrecer el capitalismo si no lo dejamos funcionar sin restricciones.

Los peores desastres y tragedias ecológicas en Venezuela las hemos vivido con el socialismo ¿Alguien se acuerda de los derrames petroleros en el oriente del país o las tragedias en las refinerías? Bueno, que yo recuerde eso sucedieron durante la revolución y no hay culpables algunos que hayan dado la cara.

 

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La primera canción que uno se aprende, ya no es el himno nacional

Posiblemente, estas líneas no son tan necesarias en esta sección ya que en las últimas actualizaciones se ha puesto de manifiesto más reseñas que comentarios. Pero en vista que escuché una opinión donde se mezclaban dos temas muy recurrentes en los últimos años en la cuna de libertadores, la música y la política, pues creo que era hora de soltar unas cuentas palabras al respecto y así aprovechar la oportunidad de  hacer otro de esos artículos que usa varias secciones del blog.

Recuerdo que una locutora de un programa radial comentó que una de las primeras canciones que nos aprendemos de niños es el himno nacional, no sé si es algo que sea recurrente ver en otras naciones del globo. Quizás se puede decir mucho al respecto, que es una de las tantas formas de control mental que usa el Estado para asegurarse adeptos, aunque como en los últimos años  quien más se ha aprovechado del rancio fervor criollo ha sido el gobierno revolucionario pues la carga (según unos) no debe ser tanto en ese tema.

A riesgo de equivocarme o de mencionar lo obvio, el himno nacional ha sido desplazado. Pero ¿Qué cántico pudo haber logrado eso? No es tarea fácil si se analiza con cabeza fría en vista que estamos hablando no solo de una de las primeras canciones que uno se aprende en la infancia y esa canción a la que siempre las tías molestas le piden a sus nietos entonar durante las visitas. La respuesta los puede dejar fríos, aunque en realidad estoy viendo mal el termómetro.  Ya que el asunto no es ir a los polos, sino al trópico y al caribe, en donde todo esto anda sucediendo, ya que Venezuela les guste o no a unos no es más que una República (fallida) del caribe.

El himno nacional con su ritmo lento, letra que da risa con respecto a la situación actual de la cuna de libertadores fue sustituido no por una canción sino por un repertorio de ritmo estridente pero repetitivo, letras groseras pero con mucho sentido en la realidad que se vive hoy. Ni más ni menos que el regueton; si ese ruido molesto ha sustituido el himno nacional así como forma parte normal de las canciones que se escuchan en las fiestas tanto infantiles como las de la juventud.

La generación de oro creció entre los discursos del comediante atómico sideral y las letras que se entonan de forma casi nasal sobre relaciones de una sola noche ¿No es de extrañar que se encuentre así la juventud de estos días?  Ahora es normal ver a las niñas alegando que no quieren ir a estudiar, sino ser bailarinas exóticas, es normal escuchar hablar a la juventud de oro que entre cigarrillos y otros estupefacientes mencionar con quienes han estado y “filosofando” sobre el mundo en el que están metidos. Una generación que hoy tiene dos horizontes, si no se convierten en usuarios de renombre de la red social de videos llamada YouTube, quieren emular el mal comportamiento de los criminales y una sociedad con tal mentalidad no va a llegar muy lejos; ciertamente el convertirse en un profesional en la cuna de libertadores no solo lo han asociado a una persona que pasa trabajo y es alguien mal pagado, lo han asociado al peor ejemplo que se puede dar. Es decir, se han invertido las cosas en favor de esa cosa llamada ser políticamente correcto.

Ciertamente no hay género que se salva de tener letras que dejan mucho que desear, en eso estoy de acuerdo con muchos que critican tanto al regueton como al rock. Pero señores, deberíamos tener también la idea que ni el uno ni el otro son los mejores géneros musicales con los cuales exponer a los infantes; creo que ese gusto tan marcado por el ruido nacido en Puerto Rico, tiene mucho que decir sobre las personas que lo escuchan. Es que no puedes pedirle mucho a una persona que la vida se disfruta metida en una discoteca y despotricando después de la falta de cultura en la nación. Es algo muy básico para gente que, sin importar la formación que tengan así como el estatus económico (aunque esto último no importa mucho en Venezuela ya que todos estamos mal en ese aspecto) lo consideran como algo inofensivo si lo canta un niño.

Lo mismo se dice del rock al sol de hoy, pero creo que desde la llegada del gran Elvis Presley al presente, muchos han mantenido la idea que es un género se mantiene mucho de la juventud de los que la oyen, no por nada sus majestades vestidas de negro cuando llegan a cierta edad en la vida cambian el rock ultra pesado de maquillados noruegos por algo menos estridente y por la búsqueda de un empleo con el cual sostenerse. Siendo un género que, por mucho que aleguen sus defensores, ciertamente no es tan complicado cantarlo; basta con unas letras con un paupérrimo español, unas cuantas groserías la evidencia de ver a la mujer como un mero trofeo y listo. Ya puedes ser un cantante (si es que se le puede llamar así) que puede asegurar unas cuantas copias de discos vendidas.

Es posible que los gustos musicales digan algo de la persona, pero es sorprende ver que estos infantes de hoy prefieren la jerga de esas cosas al que el título de canción le queda grande al himno nacional. Tampoco es que el segundo sea algo bajado por los ángeles, pero es un asunto que te pone a pensar. Quien pueda encontrar una respuesta no tan limita a todo este asunto, espero que la pueda compartir con su servidor, mira que yo solo doy por el factor geográfico y que en muchas ocasiones son esos discos y canciones los que pueden calmar a los engendros a los que se han convertido los niños. Eso sí, esos padres deberían saber muy bien la clase de consecuencias que tal exposición va a traer en el futuro.

Sobre el nuevo billete de la cuna de Libertadores.

No soy economista y todo el asunto relacionado con teoría monetaria no es precisamente uno que me interese mucho. Pero lo que voy a decir es bastante evidente, la desesperación revolucionaria venezolana no conoce límites así como han logrado uno de sus objetivos, destrucción de la moneda nacional desde el primer día de su llegada al poder; quizás unas trescientas o cuatrocientas palabras sean lo suficiente para decir una cosa; todo lo que han hecho responde a una agenda bastante clara.

Simplemente no les puedes pedir a unos socialistas de línea Marxista que se adhieran a una política medianamente decente, eso va en contra de todos los controles que quieren imponer en cada aspecto de la sociedad, la tragedia de perder la libertad económica no sólo se ve en que cada vez se puede comprar menos, sino también en el hecho que emprender una empresa es algo bastante complicado.

En nombre del «pueblo» hoy y en el pasado «proletariado», unos que simplemente no son de los grupos que dicen representar ya que la revolución se debe hacer con algo de comida asegurada, se han estado cometiendo los peores crímenes y lejos de acabar con la «burguesía», se ha instalado otra que se debe más a un discurso necesario para asegurar votos mientras disfrutan del saqueo con sus cuentas suizas y compras en las Antillas.

Así llegamos al nuevo billete, que con el cual no puedes comprar mucho, si es que lo consigues y pueden decir lo que quieran, pero es una forma de admitir que no les importa la inflación en el país y que lo que están haciendo es apagar un incendio con gasolina. Y ¿Cuál billete les causa más ansias de tenerlos entre sus manos a los revolucionarios venezolanos? Pues ese que es el emblema del Imperio del mal. O si no lo consiguen, pues unos cuantos Euros podrá bastar para calmar la ansiedad. Que los obreros vean que hacen con esos billetes que parecen salidos de una mala imitación del famoso juego monopolio.

El nuevo billete de cien mil bolívares no es más que otro de los tantos recordatorios que en la cuna de Libertadores el partido de gobierno juega a la destrucción así como a vender al país, dejando de lado a esa palabra que siempre usaban llamada soberanía. Una palabra que gusta a unos cuando se trata de dar un discurso y esperar el aplauso fácil.

 

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Escribiendo de como fue el 2017 y lo que espero del 2018.

Muy posiblemente el presente (intento de) artículo se va a publicar en lo que puede ser la primera o las primeras actualizaciones del blog durante el año 2018; uno que si bien no parece muy alentador para los venezolanos, pues quiero creer que un pequeño rayo de esperanza puede llegar a muchos de nosotros. El año 2017 fue uno de esos en los cuales a muchos nos golpearon y el panorama se nos mostró bastante oscuro en muchos momentos. De hecho, yo lo sentí así, de hecho creo que no hay mejor forma de describir lo que fue ese año. De hecho con las presentes líneas trataré de escribir sobre diferentes aspectos de como vi esos 365 días en diferentes ámbitos.

En el mundillo friki nacional creo que se hizo evidente una cosa, el mentado éxodo venezolano le ha estado pasando un poco de factura. Al menos en la ciudad jardín, la joya de la corona se sigue mostrando como esa feria que no ha conocido un rival que le pueda hacer frente. de hecho, por mucho que me digan que lo que sucedió en el centro comercial hiper jumbo (su sede) a principios de año no puso en jaque a las entregas del año es un suceso aislado, para mí no quiere ver el panorama de forma plena. Todo lo juvenil es puesto en la misma cesta y por mucho dinero que asegure la joya de la corona, vamos a ver si en el 2018 puede seguir manteniendo la ilusión (de cartón). El mentado regreso, fue a la final un chiste de  mal gusto y creo que pocos van a querer verlo así, es que hay que mantener la  fachada de imparciales a como dé lugar, a pesar de que nadie se la crea.

En el tema político no creo que haya mucho que comentar, de hecho se ha estado confirmando los cuentos de camino y que la torpeza de la mal llamada oposición no era tal de forma plena. Quizás son más cómplices de lo que quieren vender y creo que su defunción era necesaria, a la final era cuestión de tiempo que una nueva alianza le hiciera frente al partido de gobierno (y sus esbirros) y con nuevas ideas. El detalle del asunto es vender las ideas en lo que queda de personas que, aun no se han ido del país.

Y aquí me quiero extender un poco, ya que hay mucho que se puede comentar. Nada es para siempre, de hecho se hace evidente que hasta los defensores de la segunda independencia han estado entendiendo eso, no por nada los episodios de la censura dentro del partido de gobierno y los episodios de los disidentes cada vez van sumando números; de hecho ¿Vale la pena lanzar un puente a esa gente? La verdad es que es un tema que mientras solo sea visto desde la óptica de la búsqueda de votos, creo que ese enfoque es el que se debe olvidar, simplemente no es el momento para buscar votos.

En lo personal, creo que entre lo de renovar pasaporte y mi constante búsqueda de no solo el cinturón azul de karate (cosa que logre) sino algo de empleo medianamente  decente para pagar no solo mi segunda tarjeta de crédito; la cual está endeudada con esto del pasaporte, el libre ejercicio es uno de esos puntos de mi vida en que he querido volver, pero no sé si ha sido la forma de tratar a mis clientes o la misma situación de la cuna de libertadores lo que me ha puesto contra las cuerdas.

Pero quiero creer que los próximos 365 días van a ser medianamente mejores. No solo en temas laborales para mí,  sino también para los miles de venezolanos que andan no solo rotando de empleo, sino buscando esa fuente de ingresos que no solo le permita pagarse sus gastos personales sino sus otros sueños, esos de formar parte de ese éxodo sino otros ideales que tengan en mente. Ya que dudo mucho que en el mundo friki las cosas vayan a cambiar, ya que es un mundo donde los cambios van a paso de tortuga.

También quiero creer que estoy un poco más cerca de la meta, las doscientas quince mil visitas así que los compañeros que tengo escribiendo aquí, hagan su parte. Ya que lo que queda del especial murciélago queda nada para darle el final, eso si los especiales van a tener que ponerse las botas a ver si me ayudan a llegar a ese número.

 

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La Gasolina en Venezuela

Desde hacía tiempo la gasolina en la cuna de libertadores se ha unido a la larga lista de los productos a los cuales hay que hacer una fila para comprarlo. De hecho, no hace mucho se ha puesto en evidencia que el asunto de la “soberanía energética” es de la boca para afuera, ya que fue comprometida como parte de pago a cierto gobierno eslavo; nada de lo que vaya a decir a partir de ahora, no es muy diferente a lo que ya se sabe. Ese hecho, que el país está endeudado hasta las cejas y con los gobiernos revolucionarios que aun apoyan al desastre nacional.

No importa si muestro fotos o los artículos que se ha escrito sobre esos empeños, unos cuantos tanto nacionales como internacionales no van a creer eso; apelando siempre por la vieja confiable del montaje. De hecho, si en realidad hay tanto sabotaje ¿Cómo es que el gobierno venezolano no se anticipa a todo? Digo, prácticamente son dueños de todo lo que hay y no se mueve un grano de arroz sin su conocimiento y permiso. Y esto último, es una verdad que es una realidad en la que los venezolanos vivimos a diario.

La gasolina, ese derivado del petróleo y uno de los recursos que si bien hay bastante en la cuna de libertadores se ha convertido en una verdadera maldición; de hecho, estamos viendo lo que se le puede llamar la maldición del excremento del diablo. De hecho ¿De qué nos ha servido tener tanto petróleo si no hay comida y no hay gasolina? Señores, el oro negro no se come y si el gigante del norte ya hubiese puesto sus manos aquí.

Pero si somos honestos, les debo repetir el hecho que el oro negro que se encuentra la cuna de libertadores se le considera pesado y hasta extra pesado. Y ¿Qué implica todo eso? Pues que es un recurso que no es fácil de extraer ni mucho menos fácil de refinar (por ende) sacar derivados. Entonces ¿valdrá la pena mandar soldados a un objetivo militar fácil por un recurso que sale más costoso extraer y procesar que vender?

Si bien es cierto que la tecnología de los motores eléctricos  todavía se encuentra en pañales, pero es una señal que indica que los días del uso del petróleo como combustible se encuentran contados y la cuna de libertadores como exportador de ese recurso también se hallan contados así como los otros socios de la OPEP; pero esto solo confirma el hecho que una empresa petrolera manejada por el Estado no tiene un buen final.

 

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Carta abierta a los productores nacionales independientes.

Cualquier ciudadano de a pie que habita la cuna de Libertadores sabe que hay cosas más importantes por las cuales tener una opinión que la programación de la caja boba criolla. No hay mucho que la presente carta abierta puede plantear, más que todo considerando el hecho que ya he dicho bastante sobre lo que nos prometieron que iba a ser una nueva era en la caja boba en el tema de la programación.

Espero que uno de esos tantos productores pueda leer esta carta abierta y pueda comprender lo que le voy a comentar aquí. Si bien es cierto, que la crisis que a unos no les afecta, si esos que están en lo alto de la burocracia política, no hay mucho que se pueda hacer. Pero se puede escribir guiones, con la esperanza que embargan las ansias de verlo convertido en la próxima serie o en esa obra que, finalmente,  puede cambiar la historia y dejar de lado ese estereotipo tan marcado.

Pero esa epopeya tiene que estar bien estructurada, ya que tampoco el presupuesto que hay tanto en la televisión pública y lo que queda de televisión privada no es muy alto; en la primera muy posiblemente, el presupuesto pueda ser hurtado y nadie dirá nada al respecto. Pero quiero creer que entre muchos de ustedes hay gente que se encuentra maquinando algo que puede tomar por sorpresa a los televidentes.

En la Venezuela del futuro, no te puedo asegurar el hecho que ese título de productor nacional independiente puede significar algo, lo que te puedo comentar es que tu talento va a ser necesario si queremos dejar de lado la programación deficiente de lado, aunque debo ser honesto en una cosa. Tampoco espero producciones que dispongan de altos valores de producción como cualquier serie estadounidense o franquicias que duren lo mismo que las producciones japonesas dedicadas a los trajes de látex y explosiones de talco. Quiero obras que no vean a los televidentes como tontos ¿Es mucho pedir?

Yo creo que no, pero ese esfuerzo tiene que venir con la escolta de una población que se encuentre dispuesta a ver algo diferente en la caja boba criolla alejado de lo que sabemos. Gente que pueda comprender que ellos mismos pueden elegir lo que quieran ver sin la necesidad de que un ente que actúa como Inquisición le dicte lo que debe ver. La programación basura existe por el mero hecho que hay gente que la consume y no se limita a gente haciendo estupideces; también hay programas basura que se venden como los guerrilleros mediáticos que se venden al mejor postor, la seguridad de estar con el gobierno de turno.

Las líneas editoriales se venden, no se imponen al menos así lo creo; seguramente es una de esas ideas que se hace difícil vender al grueso de los venezolanos, pero si le damos la oportunidad de elegir lo que quieren ver, nos podríamos ahorrar muchas cosas.